Piotr Leonidovich Kapitsa (1894-1984): El descubridor de la superfluidez y un pionero en la física moderna
Piotr Leonidovich Kapitsa, nacido en Kronshtadt, Rusia, el 8 de julio de 1894, fue uno de los físicos más destacados del siglo XX. Su nombre está estrechamente asociado con el descubrimiento de la superfluidez, una propiedad sorprendente del helio líquido, y sus innovadoras investigaciones en física de bajas temperaturas. A lo largo de su vida, Kapitsa logró trascender las barreras de la ciencia, y su legado sigue vivo tanto en el campo de la física como en la tecnología moderna.
Orígenes y contexto histórico
Kapitsa nació en el seno de una familia de clase media. Su interés por las ciencias comenzó en su juventud, y se formó como ingeniero en el Instituto Politécnico de Petrogrado (hoy en San Petersburgo), donde destacó por su habilidad en física y matemáticas. En 1918, a los 24 años, se convirtió en profesor en el mismo instituto, lo que marcó el inicio de su carrera académica. Sin embargo, la tragedia personal lo llevó a emigrar en 1921 al Reino Unido, tras la muerte de su esposa y dos hijos debido a una enfermedad.
Al llegar a Inglaterra, Kapitsa se presentó ante el renombrado físico Ernest Rutherford en busca de trabajo. Rutherford, que dirigía el laboratorio Cavendish de la Universidad de Cambridge, inicialmente se mostró reacio a aceptar a un investigador extranjero, pero Kapitsa, con su carácter decidido, no se dejó intimidar. En un célebre intercambio, le preguntó a Rutherford cuál sería el margen de error razonable en un experimento, a lo que Rutherford respondió: «un dos o tres por ciento». Kapitsa replicó: «En su laboratorio hay unos treinta investigadores, luego uno más cabe dentro de ese margen de error». Rutherford, sorprendido por la audaz respuesta, decidió darle una oportunidad. Este fue el inicio de una de las colaboraciones científicas más productivas de la época.
Logros y contribuciones
Durante su estancia en el laboratorio Cavendish, Kapitsa demostró su talento para la investigación experimental. Uno de sus logros más notables fue la creación de un aparato que permitía generar los campos magnéticos más intensos disponibles hasta ese momento, alcanzando los 500.000 gauss. Este avance fue fundamental para investigaciones posteriores en física de partículas y electromagnetismo.
Otro de sus grandes logros fue el desarrollo de un aparato licuefactor que le permitió licuar helio, un elemento que se encuentra en estado gaseoso a temperaturas inferiores a los -268,91°C. A partir de este logro, Kapitsa empezó a estudiar las propiedades del helio líquido a temperaturas extremadamente bajas, lo que lo llevó al descubrimiento de la superfluidez. Este fenómeno, descubierto en 1938, describe cómo el helio líquido se comporta de manera única cuando se encuentra en su estado más frío, mostrando una viscosidad nula y la capacidad de fluir sin fricción. Este descubrimiento revolucionó la física de fluidos y abrió nuevas puertas para la investigación en termodinámica y mecánica cuántica.
En 1925, Piotr Kapitsa fue nombrado asociado del Trinity College de la Universidad de Cambridge, y en 1929 fue elegido miembro de la Royal Society, convirtiéndose en uno de los pocos científicos extranjeros que lograron tal distinción. La Royal Society, en reconocimiento a sus logros, construyó especialmente para él el laboratorio Mond en 1932, un espacio diseñado para albergar sus experimentos en el campo de la física de bajas temperaturas.
Momentos clave de su vida científica
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1921: Kapitsa se traslada al Reino Unido y comienza a trabajar en el laboratorio Cavendish bajo la supervisión de Ernest Rutherford.
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1925: Es nombrado asociado del Trinity College, donde continúa sus investigaciones en física experimental.
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1929: Es elegido miembro de la Royal Society y recibe reconocimiento internacional por sus investigaciones.
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1934: Se ve obligado a regresar a la Unión Soviética debido a la crisis de salud de su madre, y el gobierno soviético le asigna el cargo de director del Instituto Valiov.
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1938: Anuncia el descubrimiento de la superfluidez en el helio, un fenómeno que marcaría un hito en la física del estado líquido.
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1941: Publica dos artículos clásicos sobre el helio II y su transferencia de calor, consolidándose como un referente en la investigación de las propiedades térmicas de los líquidos.
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1946: Se niega a participar en el programa soviético de la bomba atómica, lo que le causa la pérdida de sus cargos y su confinamiento en su dacha hasta la muerte de Stalin en 1953.
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1955: Después de la muerte de Stalin, regresa al Instituto Valiov, donde continúa su trabajo en física y dirige el programa de satélites que culminó en el lanzamiento de los Sputnik I y II.
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1966: Recibe el prestigioso premio Rutherford en reconocimiento a sus contribuciones a la ciencia.
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1978: Comparte el premio Nobel de Física con A. Penzias y R. Wilson por su trabajo en la radiación cósmica de fondo, un descubrimiento fundamental para la cosmología moderna.
Relevancia actual
El legado de Piotr Kapitsa sigue presente en múltiples áreas de la ciencia y la tecnología. Su trabajo pionero en la física de bajas temperaturas y la superfluidez ha tenido aplicaciones en diversos campos, como la criogenia, la física de materiales y las tecnologías de satélites. Su investigación sobre el helio líquido y sus propiedades superfluidas ha sido fundamental para comprender fenómenos cuánticos a escala macroscópica y ha influido en el desarrollo de nuevas tecnologías de refrigeración y almacenamiento de energía.
La física de bajas temperaturas, que Kapitsa ayudó a fundar, sigue siendo una disciplina clave en la investigación científica moderna. Además, su enfoque hacia el uso pacífico de la ciencia, especialmente en un contexto tan tenso como el de la Guerra Fría, ha sido una inspiración para generaciones de científicos comprometidos con el bienestar de la humanidad.
Kapitsa también es recordado por su integridad ética. A pesar de haber recibido los más altos honores de su país, como el título de Héroe de la Unión Soviética, su negativa a participar en el desarrollo de la bomba atómica soviética lo puso en conflicto con el régimen de Stalin. Esta postura refleja su firme creencia en el uso responsable del conocimiento científico, algo que sigue siendo relevante en la actualidad ante los avances tecnológicos en áreas como la energía nuclear y la inteligencia artificial.
Reconocimientos y premios
Piotr Kapitsa fue un hombre que recibió numerosos premios y distinciones a lo largo de su vida. En 1966, se le otorgó el premio Rutherford, uno de los galardones más prestigiosos en el campo de la física, en reconocimiento a sus investigaciones innovadoras. Más tarde, en 1978, compartió el premio Nobel de Física con A. Penzias y R. Wilson por su trabajo en la detección de la radiación cósmica de fondo, una prueba clave de la teoría del Big Bang.
Conclusión
Piotr Leonidovich Kapitsa fue un gigante de la ciencia cuyo trabajo trascendió las fronteras de la física y dejó una huella indeleble en la historia. Desde sus estudios en el helio líquido hasta su contribución a la investigación espacial y nuclear, Kapitsa demostró ser un científico de una visión profunda y una ética inquebrantable. Su legado sigue vivo no solo en los campos de la física y la tecnología, sino también como un modelo de integridad y dedicación a la ciencia.
MCN Biografías, 2025. "Piotr Leonidovich Kapitsa (1894-1984): El descubridor de la superfluidez y un pionero en la física moderna". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/kapitsa-piotr-leonidovich [consulta: 20 de febrero de 2026].
