González López, José, o «Carnicerito de México» (1905-1947). La vida y legado de un torero legendario
José González López, conocido en el mundo taurino como Carnicerito de México, fue uno de los matadores de toros más emblemáticos de su época, reconocido por su valor excepcional y su pasión por la tauromaquia. Nacido en Tepatitlán, Jalisco, el 19 de marzo de 1905, su vida estuvo marcada por su lucha por llegar a la cima del toreo, logrando una notoriedad que aún perdura. A pesar de su corta vida y su trágica muerte a los 42 años, su nombre sigue siendo recordado con respeto en la historia de la tauromaquia, especialmente en México y España.
Orígenes y contexto histórico
El destino de José González López parecía sellado desde su infancia, cuando mostró un interés temprano por el mundo de los toros. Creció en Tepatitlán, un pequeño pueblo de Jalisco, un estado con una gran tradición taurina. Desde joven, su pasión por la tauromaquia lo llevó a ingresar al matadero de Guadalajara, donde trabajó como boletero. Este primer contacto con el mundo de los toros no solo le permitió aprender sobre el negocio, sino que también le dio la oportunidad de torear algunas becerras, lo que fue el comienzo de su carrera.
Poco a poco, González López se fue consolidando en el mundo taurino. Comenzó a entrenar como banderillero, una disciplina que dominaría en los años siguientes y que lo haría famoso por su valentía y destreza. A medida que avanzaba su carrera, su nombre se fue haciendo conocido en los círculos taurinos mexicanos, lo que le permitió dar el siguiente paso hacia el escalafón superior de los matadores de toros.
Logros y contribuciones
Uno de los logros más destacados de González López fue su hazaña al cruzar el océano Atlántico para llevar su toreo a la tierra de los grandes toreros. En 1930, durante una temporada memorable en España, Carnicerito de México impresionó a los aficionados españoles con su estilo audaz y su valentía. Realizó su primera actuación en Madrid el 3 de agosto de ese año, un momento decisivo que marcó el comienzo de su carrera en Europa. Durante esta temporada, actuó en 35 plazas españolas, ganándose el reconocimiento de muchos de los aficionados más exigentes.
En 1931, en su vuelta a España, recibió la alternativa como matador de toros en la plaza de toros de Murcia, un hito en su carrera. La ceremonia fue presidida por el matador Domingo López Ortega y el testigo fue el torero vizcaíno Jaime Noaín González. Aquel día, Carnicerito de México toreó un toro de la ganadería Miura, uno de los más prestigiosos de la época. La valentía con la que ejecutó la faena le valió su inclusión en el grupo de matadores de toros, lo que le permitió continuar su carrera con más éxito.
El torero de Tepatitlán fue célebre no solo por su valor, sino también por su destreza en el manejo de las banderillas. Era considerado uno de los mejores banderilleros de su tiempo, lo que le permitió destacarse en el segundo tercio de la lidia. A pesar de su limitado repertorio, la valentía de González López lo convirtió en un personaje popular en el mundo de la tauromaquia. Su habilidad para ejecutar la suerte suprema también le permitió cosechar muchos triunfos, especialmente en la Plaza de Las Ventas, en Madrid, donde su nombre se consolidó entre los grandes de la tauromaquia.
Momentos clave
Los momentos más importantes de la carrera de Carnicerito de México ocurrieron durante las primeras décadas de los años 30, cuando la guerra civil española interrumpió su carrera en Europa. Durante esa época, sus actuaciones en España fueron numerosas y notables. En 1932, firmó 18 contratos en suelo ibérico, destacando una actuación en solitario en Barcelona, donde se enfrentó a seis toros de la ganadería de Pallarés el 12 de octubre. En 1933, volvió a vestirse de luces en España en 29 ocasiones, y en 1934 y 1935 continuó con su ritmo frenético, firmando más de 20 contratos por temporada.
Sin embargo, la situación política y la guerra civil española marcaron un punto de inflexión en su carrera en España. A pesar de su popularidad, la contienda bélica y la rivalidad entre los toreros españoles y los mexicanos dificultaron su regreso a las plazas españolas. Esto hizo que su carrera se centrara en América Latina, donde continuó realizando faenas arriesgadas y se mantuvo en el ojo público gracias a su audacia.
Relevancia actual
Aunque Carnicerito de México no logró la madurez artística que muchos esperaban, su valor y coraje lo convirtieron en un referente para generaciones de toreros. En el imaginario colectivo, sigue siendo un ejemplo de valentía y temeridad en la arena, cualidades que hoy día siguen siendo valoradas por los aficionados al toreo. Su nombre sigue siendo sinónimo de coraje y esfuerzo, y su legado se mantiene vivo gracias a la historia que dejó en los ruedos de México y España.
El torero jalisciense fue una figura única en la historia del toreo. Su estilo, caracterizado por la falta de miedo ante el peligro, marcó una época en la que el valor era, más que una habilidad, una auténtica carta de presentación. A pesar de las críticas que recibió por su falta de técnica, Carnicerito de México fue amado por muchos debido a su entrega y su disposición a arriesgar su vida por la afición.
Trágica muerte y legado
La vida de José González López terminó de manera trágica el 14 de septiembre de 1947, cuando en una corrida en el circo portugués de Vila Viçosa, en Portugal, un toro le alcanzó con el asta en el muslo derecho, causando una herida grave. La falta de atención médica adecuada en ese momento llevó a su fallecimiento al día siguiente, dejando al mundo del toreo huérfano de uno de los más valientes matadores de su generación. Su muerte ocurrió justo cuando España aún lamentaba la desaparición de otro gran torero, Manuel Rodríguez Sánchez o Manolete, lo que hizo que su fallecimiento se sintiera aún más trágico.
A pesar de su corta vida, el impacto de Carnicerito de México en el mundo taurino fue profundo. Su valentía y audacia lo han convertido en una figura inolvidable en la historia de la tauromaquia, un referente para aquellos que aún consideran que el coraje es un valor fundamental en este arte. A día de hoy, su nombre sigue siendo sinónimo de sacrificio y pasión por el toreo.
El legado de Carnicerito de México perdura gracias a la admiración que sigue suscitando entre los aficionados al toreo y las generaciones posteriores. Su historia, marcada por su valentía y su trágico final, es un recordatorio de la esencia misma de la tauromaquia, un arte donde la vida y la muerte se entrelazan en un único acto lleno de pasión y valentía.
Bibliografía:
-
ABELLA, Carlos y TAPIA, Daniel: Historia del toreo (Madrid: Alianza, 1992). 3 vols. (t. 1: «De Pedro Romero a Manolete«).
-
COSSÍO, José María de: Los Toros (Madrid: Espasa Calpe, 1995). (2 vols.).
-
GUARNER, Enrique: Historia del toreo en México (México, 1979).
-
ORTIZ BLASCO, Marceliano: Tauromaquia A – Z (Madrid, 1991). (2 vols.).
-
Diccionario de la Tauromaquia (Madrid: Espasa Calpe, 1995).
-
VILLATORO, Ángel: Antología taurina mexicana (Madrid, 1964).
-
VINYES RIERA, Fernando: México, diez veces llanto (Madrid: Espasa-Calpe, 1987).
MCN Biografías, 2025. "González López, José, o «Carnicerito de México» (1905-1947). La vida y legado de un torero legendario". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/gonzalez-lopez-jose [consulta: 31 de enero de 2026].
