González de Posada y Menéndez, Carlos Benito (1745-1831). Un erudito asturiano al servicio de la cultura española
El sacerdote español Carlos Benito González de Posada y Menéndez, nacido en Candás (Carreño, Asturias) en 1745 y fallecido en Tarragona en 1831, destacó por su papel como erudito, traductor y arqueólogo. Su vida se entrelazó con relevantes personalidades ilustradas como Campomanes y Jovellanos, reflejando el vibrante ambiente cultural de la Ilustración española. Su carrera eclesiástica y su labor intelectual le convirtieron en un referente de la erudición y la cultura en la España del siglo XVIII y principios del XIX.
Orígenes y contexto histórico
Nacido en un pequeño pueblo asturiano, Carlos Benito González de Posada y Menéndez se educó en Candás, Avilés y Oviedo, obteniendo el grado de bachiller en Artes en 1763 y en Sagrada Escritura en 1767 en la Universidad de Oviedo. Estos estudios le dotaron de una sólida formación humanística y teológica, esenciales en el contexto de una España en plena efervescencia ilustrada.
Su traslado a Madrid en 1771, impulsado por un pleito familiar, marcó un giro en su vida: allí obtuvo la cátedra de Latinidad en el Colegio de San Isidro, lo que supuso su primera vinculación formal con la docencia y la cultura académica de la capital. Durante este período, estableció amistad con figuras de gran relevancia como Campomanes y Jovellanos, consolidando su posición como intelectual comprometido con el progreso y la cultura.
La España de finales del siglo XVIII, inmersa en las ideas de la Ilustración y las reformas borbónicas, ofrecía un fértil campo para el desarrollo de iniciativas culturales y científicas. González de Posada supo aprovechar este contexto, convirtiéndose en un activo participante de la vida cultural de su tiempo.
Logros y contribuciones
Carlos Benito González de Posada y Menéndez no se limitó a la enseñanza, sino que cultivó una intensa actividad intelectual. En 1776 obtuvo la cátedra de Pasantía de sintaxis, pero pronto se ordenó sacerdote y asumió un curato en Masalavés (Valencia). Esta experiencia pastoral no supuso un abandono de sus inquietudes intelectuales: siguió profundizando en la teología en Ávila, con la esperanza de obtener una canonjía en Oviedo, aunque finalmente regresó a su tierra natal.
Su vinculación con Jovellanos fue decisiva. En 1788, gracias a su influencia, González de Posada obtuvo un destino en la Secretaría de Interpretación de Lenguas y el cargo de canónigo magistral de Ibiza, abriéndose así una etapa de reconocimientos y responsabilidades.
Entre sus cargos y honores destacan:
-
Examinador sinodal de Ibiza, Barcelona y Barbastro.
-
Teniente vicario general de la Armada.
-
Vicario general de Ibiza.
-
Presidente del hospital y de la beneficencia de la isla.
-
Académico honorario de la Historia (1789).
-
Socio de la Económica de Oviedo.
Estas distinciones demuestran el alto reconocimiento que alcanzó tanto en el ámbito eclesiástico como en el académico. Su obra como traductor y escritor también merece mención: fue autor del Ensayo de buena versión en prosa y verso de latín a castellano (1775), donde demostró su dominio del latín y su pasión por la lengua y la cultura clásicas.
Momentos clave de su vida
A lo largo de su vida, Carlos Benito González de Posada y Menéndez atravesó etapas de intenso trabajo y situaciones adversas. A continuación, se destacan algunos de los momentos más relevantes:
-
1763: Obtención del grado de bachiller en Artes.
-
1767: Obtención del grado en Sagrada Escritura.
-
1771: Nombramiento como catedrático de Latinidad en el Colegio de San Isidro de Madrid.
-
1776: Asunción de la cátedra de Pasantía de sintaxis.
-
1788: Nombramiento de canónigo magistral de Ibiza y múltiples cargos en la isla.
-
1792: Toma de posesión de la canonjía en Tarragona, ciudad que sería su residencia definitiva.
-
1810: Huida a Baleares y captura por piratas, experiencia que narró en un manuscrito perdido.
-
1824: Grave enfermedad y redacción de su testamento en 1826.
Este recorrido vital refleja la capacidad de González de Posada para adaptarse a las circunstancias, manteniendo siempre viva su pasión por el saber.
Relevancia actual
El legado de Carlos Benito González de Posada y Menéndez sigue siendo un testimonio valioso de la cultura ilustrada en España. Su compromiso con la enseñanza y la traducción del latín al castellano, así como su labor en el campo de la arqueología, la numismática y la historia, son ejemplos de la diversidad de intereses que caracterizaron a los eruditos de su tiempo.
Su obra más significativa, las Memorias históricas del Principado de Asturias y obispado de Oviedo (1794), aunque incompleta por la destrucción de los tomos restantes, constituye un importante referente para el estudio de la historia asturiana. Esta obra, junto al Ensayo de buena versión en prosa y verso de latín a castellano, refleja su afán por la conservación y divulgación del saber.
La conexión de González de Posada con las figuras de Campomanes y Jovellanos, así como su papel en instituciones académicas y religiosas, demuestra la importancia de las redes intelectuales en la España ilustrada. Estos vínculos y su incansable labor le han asegurado un lugar destacado en la historia cultural de Asturias y de España.
Hoy en día, su vida y obra invitan a reflexionar sobre el papel de los intelectuales y eruditos en la construcción del conocimiento y en la preservación del patrimonio cultural. Su figura es ejemplo de la dedicación y el compromiso con la cultura, la educación y la historia.
Bibliografía
-
SUÁREZ, Constantino: Escritores y artistas asturianos. Madrid, 1936.
-
A. Gil Novales.
MCN Biografías, 2025. "González de Posada y Menéndez, Carlos Benito (1745-1831). Un erudito asturiano al servicio de la cultura española". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/gonzalez-de-posada-y-menendez-carlos-benito [consulta: 29 de enero de 2026].
