John Garfield (1913-1952). El carismático actor de Hollywood que desafió el sistema

John Garfield (1913-1952) es uno de los actores más emblemáticos de la era dorada de Hollywood, cuya vida y carrera estuvieron marcadas por una notable capacidad para interpretar papeles de carácter profundo y, a menudo, problemático. Nacido como Jacob Julius Garfinkel en Nueva York el 4 de marzo de 1913, Garfield dejó una huella indeleble en la historia del cine estadounidense, tanto por su talento como por sus contribuciones al mundo del teatro y su trágico final a los 39 años.

Orígenes y contexto histórico

John Garfield nació en el seno de una familia humilde, hijo de un sastre, y creció en los barrios de Brooklyn y el Bronx, en Nueva York. Desde joven, se vio atraído por el mundo del espectáculo, pero su camino no fue fácil. La adolescencia de Garfield estuvo marcada por problemas de conducta, lo que lo llevó a ser internado en el reformatorio Angelo Patri School. Esta etapa de su vida contribuyó a moldear la imagen de «anti-héroe» que lo acompañaría durante toda su carrera en el cine. Su experiencia en ambientes difíciles le permitió desarrollar una empatía por los personajes que interpretaba, una característica que se reflejó en sus papeles más famosos.

Su afán por el mundo de la interpretación lo llevó a estudiar arte dramático, obteniendo una beca para formarse en la Heckster Foundation Drama Workshop y en el American Laboratory Theatre. A principios de la década de 1930, Garfield se unió al prestigioso Group Theatre, con el que alcanzó gran éxito en Broadway, consolidándose como un actor serio y comprometido con su oficio.

Logros y contribuciones

La carrera cinematográfica de Garfield comenzó en 1938, cuando fue fichado por los estudios Warner, quienes lo contrataron para trabajar en una serie de películas dramáticas. Aunque inicialmente se dedicó al cine, Garfield nunca dejó de lado su amor por el teatro, y durante toda su carrera se mantuvo activo en ambos medios. Su estilo único y su capacidad para interpretar papeles de personajes complejos lo llevaron a convertirse en uno de los actores más destacados de la época.

Entre sus trabajos más destacados se encuentran las películas Daisy Kenyon (1947), dirigida por Otto Preminger, y Cuerpo y alma (1947), dirigida por Robert Rossen, que le valió una nominación al Oscar como mejor actor. Además, en 1948, protagonizó El poder del mal, dirigida por Abraham Polonsky. Esta última película, producida por la Enterprise Productions, fue una de las muchas que ayudó a Garfield a ganar notoriedad por sus posturas políticas, ya que la pequeña productora era conocida por apoyar a los artistas de izquierda en un momento de fuerte tensión política en Hollywood. De hecho, tanto Rossen como Polonsky fueron parte de los «diez de Hollywood» que fueron objeto de la caza de brujas anticomunista impulsada por el senador Joseph McCarthy durante la Guerra Fría.

Sin embargo, fue en 1946 cuando Garfield alcanzó la fama internacional con su papel en El cartero siempre llama dos veces, dirigida por Tay Garnett. En este clásico del cine negro, Garfield interpretó a Frank Chambers, un joven misterioso que se ve envuelto en un apasionado y peligroso romance con la esposa de su patrón, interpretada por Lana Turner. La química entre Garfield y Turner, tanto en pantalla como fuera de ella, contribuyó al éxito de la película, que se convirtió en una de las más emblemáticas de la época.

Momentos clave

A lo largo de su carrera, Garfield interpretó una serie de personajes complejos y profundos que lo convirtieron en un símbolo del cine social y político de su tiempo. Entre los momentos más destacados de su carrera se incluyen:

  • Four Daughters (1938): Su primera nominación al Oscar, como mejor actor secundario.

  • El cartero siempre llama dos veces (1946): La película que lo inmortalizó, en la que interpretó a un hombre enigmático atrapado en un romance fatal.

  • Cuerpo y alma (1947): Su segunda nominación al Oscar, esta vez como mejor actor, en un drama que abordaba los temas del boxeo y la corrupción.

  • El poder del mal (1948): Un film de cine negro en el que Garfield interpretó a un hombre atrapado en una espiral de violencia y traición.

El talento de Garfield no pasó desapercibido por la crítica, pero su carrera también estuvo marcada por su postura política. A pesar de su éxito en Hollywood, Garfield nunca se mostró dispuesto a doblegarse ante las presiones políticas del momento, especialmente durante la caza de brujas de McCarthy, que le costó el futuro en la industria cinematográfica. En 1950, fue llamado a declarar ante el Comité de Actividades Anti-Norteamericanas, donde se negó a dar nombres y defendió a los artistas que habían sido acusados de comunistas. Esto le costó su inclusión en la lista negra de Hollywood y le impidió seguir trabajando en el cine.

Relevancia actual

La figura de John Garfield sigue siendo un referente en el cine clásico de Hollywood. Su habilidad para interpretar a personajes complejos y emocionalmente intensos lo convirtió en un actor de culto, y su legado perdura en las generaciones de cineastas y actores que lo consideran una inspiración. Garfield fue un pionero al mezclar su compromiso social con su arte, lo que lo colocó en una posición única en la historia de Hollywood. Además, su trágico final, a tan temprana edad, añadió un toque de melancolía a su carrera.

Su relación con el cine negro y su vinculación a la lucha política en Hollywood durante la Guerra Fría son aspectos fundamentales que aún hoy se estudian en el análisis de la industria cinematográfica. Garfield, junto a otros actores y cineastas como Otto Preminger y Lana Turner, formó parte de una época de convulsión política en Hollywood que marcó la historia del cine estadounidense.

A pesar de su muerte temprana a los 39 años, debido a un ataque al corazón, muchos han señalado que la presión derivada de su inclusión en la lista negra pudo haber influido en su deterioro físico y emocional. Su último filme, Yo amé a un asesino (1951), dejó claro que Garfield seguía siendo un actor excepcional hasta el final de su carrera.

Filmografía destacada

A lo largo de su carrera, Garfield participó en una serie de filmes que han quedado en la memoria colectiva del cine clásico estadounidense. Entre las más destacadas, se incluyen:

  • Four Daughters (1938)

  • Blackwell’s Island (1939)

  • Defiendo mi vida (1939)

  • Juárez (1939)

  • They Made Me a Criminal (1939)

  • El cartero siempre llama dos veces (1946)

  • Cuerpo y alma (1947)

  • Daisy Kenyon (1947)

  • El poder del mal (1948)

  • Venganza del destino (1950)

Estas películas representan solo una fracción de una carrera que, aunque truncada por su trágica muerte, dejó un legado imborrable en la historia del cine.

Bibliografía

  • SKLAR, Robert: City Boys: Cagney, Bogart, Garfield. Princeton University Press, 1992.

La historia de John Garfield sigue viva en cada uno de sus papeles, que perduran como testamentos de un actor que, a pesar de las adversidades, nunca dejó de luchar por su arte y sus ideales.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "John Garfield (1913-1952). El carismático actor de Hollywood que desafió el sistema". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/garfield-john [consulta: 14 de febrero de 2026].