Bernardo de Gálvez y Gallardo (1746–1786): Arquitecto de Imperios y Fronteras en la Era Borbónica
El reinado de Carlos III y las reformas borbónicas
Durante el reinado de Carlos III (1759–1788), la Monarquía Hispánica emprendió una serie de reformas conocidas como reformas borbónicas, orientadas a modernizar la administración, consolidar el poder real y revitalizar el imperio ultramarino. Estas reformas introdujeron nuevas figuras administrativas (intendente, visitador) y fomentaron el comercio y la defensa de las fronteras americanas. Bajo este marco, familias vinculadas a la Corona, como los Gálvez, incrementaron su influencia, aprovechando el impulso ilustrado que permeaba las cortes europeas.
La proyección imperial española en América
En el siglo XVIII, la Nueva España era la joya de la corona americana; su riqueza minera y agrícola sostenía el aparato estatal. Sin embargo, los territorios del norte —Nueva Vizcaya, Luisiana y las costas del Golfo— sufrían constantes presiones: ataques indígenas, rivalidades con Inglaterra y la amenaza francesa. El objetivo de Madrid era blindar ese vasto territorio mediante el establecimiento de guarniciones, alianzas con tribus locales y nombramientos estratégicos de militares de confianza. Bajo este escenario se forjó la carrera de Bernardo de Gálvez, llamado a jugar un papel decisivo en aquella frontera lejana.
Orígenes familiares y primeros años
La familia Gálvez: Matías, José y la red de influencias
Bernardo Vicente Apolinar de Gálvez Gallardo y Ortega nació el 25 de julio de 1746 en Macharaviaya (Málaga), en el seno de una saga de servidores de la Corona. Su padre, Matías de Gálvez (1700–1784), era capitán general de Guatemala y luego virrey de Nueva España; su tío, José de Gálvez (1720–1787), se convirtió en visitador general de la Nueva España y secretario de Indias. Esta poderosa red familiar proporcionó a Bernardo acceso privilegiado a la alta administración y al conocimiento de las reformas en curso, al tiempo que marcó su trayectoria militar y diplomática.
Macharaviaya, un pequeño pueblo de la Axarquía malagueña, se beneficiaba del auspicio de la familia Gálvez gracias a las remesas enviadas desde el imperio. La villa conservaba tradiciones agrícolas y artísticas, pero también experimentaba el influjo de las ideas ilustradas que llegaban por la cercanía a la capital provincial. En su infancia, Bernardo recibió educación religiosa en el convento local y estudió letras y matemáticas con maestros particulares, adquiriendo una formación que unía la tradición clerical con el pragmatismo militar.
Formación y primeros contactos militares
Academia de Ávila y las primeras lecciones de guerra
A los trece años, Bernardo de Gálvez ingresó como cadete en la Academia de Ávila, institución de élite donde se formaban los jóvenes nobles destinados a la carrera militar. Allí aprendió táctica de infantería, artillería y construcción de fortificaciones, en un plan de estudios inspirado en los modelos franceses. Su rendimiento fue notable, tanto en esgrima como en equitación, y cultivó amistades con futuros oficiales de la Corona, fortaleciendo lazos que luego le servirían en sus destinos americanos.
Guerra contra Gran Bretaña (1762) y ascenso a teniente
En 1762, con solo dieciséis años, se alistó voluntario para combatir a la Gran Bretaña en la Guerra de los Siete Años. Participó en operaciones de desembarco y guarnición en la costa cantábrica, donde demostró valor y capacidad de mando, lo que le valió el grado de teniente de infantería. Este bautismo de fuego marcó su carácter y consolidó su afán por la carrera militar, al tiempo que estrechó la cooperación con oficiales veteranos de la Marina y del Ejército.
Destino en la Nueva España: frontera norte
Regimiento fijo de infantería y llegada a Chihuahua
En 1765, fue destinado al Regimiento Fijo de Infantería de la Corona, embarcado hacia Veracruz y enviado a San Felipe el Real (actual Chihuahua). Allí coincidió con su tío José, recién nombrado visitador, y quedó bajo las órdenes de Lope de Cuéllar, comandante militar de la Nueva Vizcaya. Este extenso territorio, que abarcaba desde el desierto de Sonora hasta el altiplano chihuahuense, demandaba oficiales hábiles en la defensa de rutas y presidios.
Combates contra los apaches y nombramiento como comandante
La región sufría continuos ataques de las tribus apaches que ponían en jaque la seguridad de colonos y misiones. Bernardo organizó patrullas de exploración y pacificación, negociando pactos con algunas agrupaciones indias y desplegando compañías móviles. Gracias a su arrojo y aciertos militares, y al peso de su familia en la corte, en 1767 fue nombrado comandante de la Nueva Vizcaya, relevando a Cuéllar. Su gestión combinó la diplomacia —ofreciendo comercio y tierras a grupos aliados— con campañas de castigo contra bandas rebeldes, estabilizando una frontera estratégica para la Corona.
Perfeccionamiento militar y campañas en Europa y África
Regimiento de Cantabria en Pau y técnicas militares avanzadas
Tras su encomienda en la Nueva Vizcaya, Bernardo de Gálvez regresó a España en 1771 acompañado de su tío José de Gálvez. Fue destinado al Regimiento de Cantabria, estacionado en Pau, en la frontera francesa. Allí se sumergió en el estudio de tácticas modernas: la coordinación entre infantería y artillería, las nuevas formaciones abiertas para maniobras de flanqueo y la logística de suministros en territorios montañosos.
En Pau recibió instrucción en ingeniería militar bajo la supervisión de oficiales veteranos del ejército de Luis XV, quienes le exhibieron planos de fortificaciones de Vauban y le enseñaron a calcular trayectorias de artillería con precisión matemática. Estas lecciones ampliaron su bagaje técnico más allá de la simple disciplina de infantería, dotándole de visión estratégica y epistolar, pues elevó el nivel de los informes que enviaba a la Secretaría de Guerra en Madrid.
Campaña de Argel (1775) y ascenso a teniente coronel
En mayo de 1775, Gálvez fue destacado al regimiento de infantería de Sevilla para participar en la campaña de Argel, una expedición emprendida por España contra el deyato argelino. Como capitán, lideró un batallón durante el desembarco en las playas cercanas a la ciudad. Durante los primeros enfrentamientos, sufrió una herida grave en el abdomen, lo que no mermó su presencia en el campo de batalla.
Su arrojo y capacidad de reorganizar a tropas diezmadas bajo fuego enemigo convirtieron la operación en demostración de mando. A su regreso a la península, el rey Carlos III lo ascendió a teniente coronel y lo destinó a la Escuela Militar de Ávila, donde debía compartir sus experiencias con la nueva promoción de oficiales. Este ascenso premió tanto su valor personal como el prestigio acumulado por la familia Gálvez en el Consejo de Indias.
Gobernador de Luisiana: consolidación de poder
Toma de posesión en Nueva Orleans (1776)
Poco después, el 19 de septiembre de 1776, una real orden promovió a Bernardo de Gálvez como gobernador interino de la Luisiana española, territorio heredado tras la Paz de París de 1763. Al desembarcar en Nueva Orleans, se encontró con una comunidad mixta: colonos franceses, criollos de origen español, comerciantes británicos huidos de Charleston y numerosas tribus indígenas.
En su discurso inaugural enfatizó la defensa común de la región frente a los británicos de la Florida Oriental y la necesidad de estrechar vínculos comerciales con Veracruz y La Habana. Rápidamente reorganizó la administración local, nombrando corregidores y alcaldes de barrio leales, muchos de ellos emigrantes canarios que habían establecido poblaciones en la costa del Golfo.
Apoyo a la independencia de las colonias americanas
Cuando estalló la Revolución de las Trece Colonias (1775–1783), Gálvez intuyó la oportunidad de debilitar a Inglaterra. Secretamente, organizó envíos de armas, pólvora, víveres y medicinas a los rebeldes, canalizados a través de Oliver Pollock, cónsul americano en Nueva Orleans. Las entregas se hacían bajo apariencia de comercio legal con destinatarios en Filadelfia y Nueva York.
Este apoyo material, ignorado en buena medida por la Corte británica, contribuyó a la moral de los insurgentes y fortaleció la alianza tácita entre España y los futuros Estados Unidos. Gálvez supo combinar discreción diplomática —para evitar una declaración formal de guerra prematura— con eficacia logística, transformando a la Luisiana en un depósito estratégico de suministros aliados.
La guerra contra Inglaterra en el curso medio del Mississippi
Organización de la defensa y creación de nuevas compañías
Con la ruptura de hostilidades entre España e Inglaterra en junio de 1779, Bernardo de Gálvez se centró en blindar la gobernación. Creó diecisiete compañías de mil cuatrocientos setenta y ocho hombres, reclutados entre voluntarios franceses, criollos españoles y milicias indígenas leales. Dotó a cada unidad de uniformes, armamento ligero y artillería de campaña procedente de La Habana.
Mandó realizar inspecciones y reparaciones en los fuertes de Baton Rouge, Fort Bute y Manchac, distribuido de forma que se cubriera tanto la ribera oriental como la occidental del río Mississippi. Paralelamente, ordenó la confección de mapas con precisión topográfica, necesarios para planificar las maniobras de ataque y defensa en el valle fluvial.
Conquista de Manchac, Baton Rouge y otros fuertes
El 7 de septiembre de 1779, Gálvez lanzó un audaz ataque sobre el fuerte de Manchac, ocupando la columna defensiva con marchas nocturnas que sorprendieron a la guarnición británica. Trece días después, el 20 de septiembre, Baton Rouge cayó tras un asedio relámpago y una descarga de artillería que desmoralizó a las tropas enemigas.
Posteriormente, sus fuerzas se dirigieron hacia otras posiciones británicas en la orilla oriental. Su método combinó asaltos frontales con negociaciones para que las plazas se rindieran honrosamente, evitando así matanzas innecesarias. Con la colaboración de milicianos nativos y la flota de barcos ligeros atracados en el río, se aseguraron desembarcos rápidos y eficientes que impidieron refuerzos británicos desde Pensacola.
Campaña del Golfo de México
Movila (Mobile) y Pensacola: épicas batallas de 1780–81
La siguiente fase del plan de Gálvez fue el Golfo de México. El 14 de marzo de 1780, tras una travesía coordinada con buques procedentes de Cuba y refuerzos de Nueva España, sus tropas sitiaron Movila (Mobile). Tras intensos combates y bombardeos desde tierra y mar, la ciudad capituló, abriendo la vía a Pensacola.
El cerco de Pensacola, iniciado a comienzos de 1781, se prolongó hasta el 8 de mayo, cuando la fortaleza principal cedió ante el cañoneo combinado de fuerzas españolas y artillería pesada desembarcada en la playa. Los británicos, incapaces de resistir la enfilada de fuego y la tenaz presión terrestre, rindieron sus armas. Tanto en Movila como en Pensacola, Gálvez otorgó honores de guerra a la guarnición vencida y facilitó su traslado a Inglaterra, garantizando así un trato caballeresco que reforzó su fama internacional.
Reconocimientos reales: títulos, honores y blasón
Como recompensa por estas victorias, Carlos III ascendió a Bernardo de Gálvez a teniente general, le otorgó el título de conde de Gálvez y la encomienda de Bolaños de la Orden de Calatrava. En el blasón familiar, añadió la flor de lis de Luisiana, un bergantín (el Galveztown) y la divisa “Yo solo”, símbolo de su liderazgo decidido.
En 1782, cambió el nombre de la bahía de Pensacola a Santa María de Gálvez, en honor a la virgen patrona de su familia. Bajo su impulso, se fundaron poblaciones como Galveztown y Nueva Iberia, asentando colonos canarios y malagueños que replicaron la organización social de la España peninsular y dejaron un legado urbanístico aún perceptible en el sur de los Estados Unidos.
Raíces personales en Luisiana y alianzas locales
Matrimonio “in articulo mortis” con María Felicitas Saint-Maxent
El 2 de noviembre de 1777, durante la intensa campaña militar en Luisiana, Bernardo de Gálvez contrajo matrimonio “in articulo mortis” con María Felicitas de Saint-Maxent, hija del próspero colono Gilberto de Saint-Maxent. Debido a las Leyes de Indias, que prohibían casarse con nativas sin permiso real, la ceremonia se celebró en secreto, bajo custodia militar y con un reducido círculo de testigos. Solo tras recibir la ratificación de Carlos III, meses después, el enlace fue reconocido oficialmente, consolidando un vínculo que aportó al gobernador acceso a redes sociales y comerciales hasta entonces incomparables.
Apoyo económico y político de la familia Saint-Maxent
El suegro de Gálvez, Gilberto Saint-Maxent, era un comerciante con amplias exportaciones de arroz, cuero y madera desde Nueva Orleans al Caribe y Europa. Su ayuda financiera resultó crucial para sufragar partidas excepcionales en la campaña contra Pensacola y Movila, así como para organizar la milicia local. Además, la influencia social de los Saint-Maxent facilitó el reclutamiento de voluntarios y el abastecimiento de suministros en el delta del Mississippi, donde la logística fluvial era esencial. Estos lazos matrimoniales fortalecieron la posición de Gálvez como líder legítimo tanto ante colonos como ante naciones indígenas aliadas.
Virrey de Nueva España: breve pero intenso mandato
Llegada a Veracruz y toma de posesión (1785)
Tras su victoria en el Golfo, Gálvez regresó brevemente a la Península en 1784, donde recibió el nombramiento de virrey de la Nueva España en sucesión a su padre Matías de Gálvez, fallecido el 3 de noviembre de aquel año. Zarpa de Cádiz y desembarca en Veracruz el 25 de mayo de 1785, para tomar posesión en la Ciudad de México el 17 de junio. Su entrada triunfal por la calzada de Tacuba evidenció la adhesión popular; las milicias urbanas y las órdenes religiosas impusieron salvas de artillería en señal de júbilo.
Obras de urbanismo y mejoras sanitarias en Ciudad de México
En los pocos meses de su gobierno, Bernardo de Gálvez continuó proyectos de gran calado iniciados por virreyes anteriores, como la reforma del Palacio de Chapultepec y la terminación del alzamiento de la catedral metropolitana. Impulsó la construcción de nuevas calzadas —Piedad, San Antonio Abad y Vallejo— que unieron barrios aislados y facilitaron el comercio ambulante. Ordenó el empedrado de avenidas principales (como la calzada de San Francisco), mejoró el alcantarillado y redujo los focos de insalubridad junto al lago de Texcoco, lo que disminuyó brotes de fiebre tifoidea.
Gestión de crisis alimentarias y perdón de reos
Durante el otoño de 1785, una sequía afectó las cosechas del Bajío y la región nahua, provocando escasez de maíz y frijol. Gálvez organizó convoyes de trigo desde Puebla y Veracruz, ofreciendo subsidios y distribuyendo donaciones a hospitales y cofradías de caridad. Para combatir la especulación, estableció precios máximos y sanciones a acaparadores. Asimismo, aplicó el indulto real a varios reos a muerte, conmutando penas capitales por trabajos forzados en obras públicas, lo que consolidó su imagen de virrey compasivo y eficiente.
Muerte prematura y legado inmediato
Fallecimiento en Tacubaya y pensión real para la viuda
El 30 de noviembre de 1785, tras varias semanas de aguda fiebre tifoidea, Gálvez se trasladó a su villa de Tacubaya para recuperarse. Sin embargo, su estado se agravó y falleció esa misma fecha, a los 39 años. Carlos III otorgó a María Felicitas una pensión anual de 50 000 reales de vellón, exentos del derecho de media annata, y la concesión del título de condesa viuda, asegurando así la protección económica de la familia.
Nacimiento póstumo de su hija y memoria popular
El 11 de diciembre de 1785, apenas diez días después de su muerte, nació su hija póstuma, María de la Concepción Gálvez Saint-Maxent, apadrinada por el Ayuntamiento de la Ciudad de México. Desde entonces, la memoria de Bernardo de Gálvez se mantuvo viva en procesiones, sermones y estampas devocionales, que exaltaban sus virtudes militares y piadosas: la lealtad al rey, la valentía en combate y la caridad con los pobres.
Interpretaciones históricas y huella perdurable
Valoración de sus méritos militares y diplomáticos
Historiadores posteriores han destacado el equilibrio que Gálvez mantuvo entre el uso de la fuerza y la negociación. Sus campañas en Luisiana demostraron una visión estratégica que integró recursos coloniales con flotas cubanas y refuerzos de Nueva España, mientras su diplomacia con tribus indígenas abrió corredores de paz que perduraron más allá de su muerte. El hispanista J.W. Caughey lo califica como “arquitecto de la frontera” por su capacidad para diseñar y ejecutar defensas complejas en territorios hostiles.
Influencia en el urbanismo del sur de EE. UU. y en la historiografía moderna
Las ciudades fundadas bajo su mando —Galveztown, Nueva Iberia, Barataria, Tierra de Bueyes— conservan aún trazados en cuadrícula de estilo andaluz, plazas centrales y fachadas con rejas de hierro forjado. En Pensacola y Mobile, la toponimia y ciertas festividades locales recuerdan la breve etapa española. En el plano académico, estudios recientes subrayan su papel en la independencia de los Estados Unidos, reconociendo que la ayuda logística que canalizó via Oliver Pollock fue determinante para la victoria colonial británica.
Cierre narrativo: la vigencia de “Yo solo” en la construcción de un mito
El lema “Yo solo” que acompañó su blasón no alude al heroísmo aislado, sino a la fusión de talento personal, redes familiares y alianzas locales. A través de su vida, Bernardo de Gálvez forjó puentes entre mundos diversos: la España ilustrada y las colonias americanas; la diplomacia y la espada; la tradición nobiliaria y el pragmatismo militar. Su muerte prematura truncó proyectos mayores, pero consagró un mito que sigue vivo en el legado urbanístico del sur de Estados Unidos y en la memoria epistolar de una Monarquía en transición. Así se cierra el arco de su historia, iluminando las sombras de la frontera y haciendo perdurar, más allá de los límites impuestos por imperios, la obra de un hombre que supo forjar su destino “yo solo”.
MCN Biografías, 2025. "Bernardo de Gálvez y Gallardo (1746–1786): Arquitecto de Imperios y Fronteras en la Era Borbónica". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/galvez-y-gallardo-bernardo-de [consulta: 27 de febrero de 2026].
