Águeda Flores (¿-1632). La mujer detrás de una familia poderosa en la historia de Chile
Águeda Flores es una figura notable en la historia de Chile, reconocida no solo por su linaje sino también por su rol en la consolidación de una de las familias más influyentes del siglo XVII en el país. Nacida en Santiago de Chile en una fecha desconocida, su vida estuvo marcada por un matrimonio que, al parecer, unió las tierras y las fortunas de dos mundos distintos: la nobleza alemana y la aristocracia indígena chilena.
Orígenes y contexto histórico
Águeda Flores era hija de Bartolomé Blumen, conocido también como Flores, un conquistador español nacido en Nüremberg, y de Elvira, una cacica del pueblo de Talagante. Este linaje mestizo le otorgó una posición única en la sociedad chilena de la época, combinando la ascendencia indígena con la influencia de la nobleza europea.
El padre de Águeda, Bartolomé Blumen, fue una figura importante en la colonización de Chile. Con el tiempo, pasó a ser reconocido como uno de los conquistadores que dejaron una huella significativa en el país. Su vida y obra se pueden conocer a través de su biografía aquí. La historia de su familia es un testimonio de cómo los conquistadores españoles se relacionaron con los pueblos originarios y establecieron una base de poder que perduró por generaciones.
Por otro lado, la madre de Águeda, Elvira, provenía de la nobleza indígena de Talagante, una zona que en esa época se encontraba bajo la influencia directa de la conquista española. La combinación de estos dos linajes, el europeo y el indígena, hizo de Águeda una figura clave en la historia colonial de Chile, ya que representaba la fusión de dos mundos aparentemente opuestos: el de los colonizadores y el de los pueblos originarios.
Logros y contribuciones
La vida de Águeda Flores pasó a la historia principalmente por su matrimonio con Pedro Lisperguer, un noble alemán de ascendencia sajona que, como muchos otros europeos de la época, emigró a América en busca de fortuna y oportunidades. Pedro Lisperguer, descendiente de la antigua casa de Sajonia-Wittenberg, había sido un paje del emperador Carlos V. Su vida estuvo marcada por su participación en la guerra de Arauco, donde luchó contra los mapuches, y por su rol como encomendero de Santiago, así como regidor y alcalde de la ciudad de Santiago entre 1566 y 1574. El matrimonio con Águeda Flores le permitió a Pedro Lisperguer obtener una considerable fortuna y consolidarse en la élite chilena.
Este enlace no solo unió dos personas de diferentes culturas, sino también dos grandes fortunas. El dote de Águeda, una de las más grandes conocidas en la historia de Chile en ese momento, fue un factor determinante para el ascenso de la familia Lisperguer. De esta unión nacieron ocho hijos, de los cuales Pedro y Catalina fueron los más destacados.
Entre las contribuciones más significativas de Águeda Flores se encuentra su descendencia. A través de sus hijos, especialmente Pedro Lisperguer y Catalina Lisperguer, su linaje se mantuvo en la historia de Chile. Catalina Lisperguer, por ejemplo, fue una figura controversial, conocida tanto por su belleza como por sus acciones extremas. Se le recuerda por haber intentado asesinar al gobernador de Chile, don Ribera, y por haber maltratado y asesinado a varios de sus sirvientes.
Momentos clave
El matrimonio de Águeda Flores con Pedro Lisperguer fue sin duda un momento clave en la historia de Chile. Este enlace fortaleció la familia Lisperguer, que más tarde se convertiría en una de las casas más poderosas del siglo XVII en el país. Algunos de los momentos más relevantes relacionados con la descendencia de Águeda incluyen:
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Catalina Lisperguer: Su hija Catalina se convirtió en una figura infame en la historia colonial chilena. Se le recuerda por sus actos de violencia, incluyendo el asesinato de su propio padre, Pedro Lisperguer, utilizando veneno. También mató al caballero Enrico Enríquez de Guzmán, y trató de asesinar al cura de La Ligua. Estas atrocidades pusieron a la familia Lisperguer en el centro de un complejo pleito judicial.
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La figura de Quintrala: Catalina de los Ríos y Lisperguer, la hija de Catalina Lisperguer, también conocida como Quintrala, es recordada por su brutalidad. Su historia está marcada por los asesinatos que cometió, incluido el asesinato de su padre y los abusos hacia sus sirvientes, con al menos cuarenta víctimas confirmadas. La intervención de la justicia chilena fue necesaria para lidiar con estos crímenes, y su figura se convirtió en un símbolo de los horrores que la sociedad colonial podía producir.
Relevancia actual
Aunque Águeda Flores no es una figura tan conocida como otras de su tiempo, su legado ha perdurado a través de su descendencia. La familia Lisperguer, gracias a su dote y su influencia, consolidó su poder en la sociedad colonial de Chile y dejó una huella imborrable en la historia del país.
Hoy en día, el nombre de Águeda Flores sigue siendo parte de los estudios sobre la colonización y la historia de las familias aristocráticas de Chile. Su vida refleja las complejas relaciones entre los conquistadores y los pueblos originarios, así como las dinámicas sociales y políticas que definieron la época colonial.
Bibliografía
FRIAS V., F.
Manual de Historia de Chile.
Santiago de Chile, Nascimento 1971.
FUENTES, J.; CORTES, L.; CASTILLO, F.; y VALDES, A.
Diccionario Histórico de Chile.
Santiago, Edit. Zig-Zag, 1984.
MCN Biografías, 2025. "Águeda Flores (¿-1632). La mujer detrás de una familia poderosa en la historia de Chile". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/flores-agueda [consulta: 27 de febrero de 2026].
