José Joaquín Fabregat (1748-1807): El gran escultor, pintor y grabador que transformó el arte en Nueva España
José Joaquín Fabregat fue un destacado escultor, pintor y grabador español cuya influencia marcó un antes y un después en la transición artística de la Nueva España hacia el neoclasicismo. Nacido en Torreblanca (Valencia) en 1748, Fabregat destacó por su habilidad para sintetizar el arte europeo de su tiempo con el contexto social y cultural de México, convirtiéndose en una pieza clave en la historia del arte en América. A lo largo de su carrera, no solo dejó una valiosa obra en grabado y escultura, sino que también formó una escuela de grabadores académicos que dejó una huella perdurable en las generaciones posteriores de artistas.
Orígenes y contexto histórico
La vida de José Joaquín Fabregat estuvo marcada por una serie de influencias y etapas que definieron su desarrollo artístico. Nació en una pequeña localidad de la provincia de Valencia, en una época en la que el arte y la cultura española se encontraban bajo la influencia del Barroco, una corriente artística en pleno apogeo. Sin embargo, Fabregat llegó al mundo del arte en una época de transición hacia el neoclasicismo, un movimiento que buscaba la simplicidad y la simetría, inspirado en los ideales de la antigua Grecia y Roma.
En su juventud, Fabregat se formó en la Academia de San Carlos de Valencia, donde cultivó su interés por el grabado, un arte que dominaría a lo largo de su vida. Fue allí donde comenzó a desarrollar su destreza, y sus primeras obras no pasaron desapercibidas. Su formación lo condujo a la Academia de San Fernando en Madrid, donde se estableció como un grabador de renombre, obteniendo el premio de la Academia en 1772, lo que consolidó su lugar en la élite artística de la época.
La Real Academia de San Carlos de México
Un cambio decisivo en la vida de Fabregat ocurrió en 1787, cuando fue llamado a Nueva España como director de grabado de la recién fundada Real Academia de San Carlos de México. Este acontecimiento marcó el inicio de un período decisivo tanto para él como para la historia del arte en América Latina. La Academia mexicana, creada en 1783, se convirtió en una de las instituciones más importantes para la promoción del neoclasicismo en el continente, dejando atrás las tendencias barrocas que aún dominaban la escena artística en muchas partes del mundo.
El trabajo de José Joaquín Fabregat en la Academia de San Carlos fue fundamental en la transformación del arte mexicano. Junto a figuras como Manuel Tolsá, Rafael Ximeno y Planes, Jerónimo Antonio Gil y Antonio González Velázquez, Fabregat ayudó a establecer las bases de un nuevo arte académico, basado en la razón y el orden clásico, en contraste con los estilos más decorativos y emocionalmente intensos del barroco.
Logros y contribuciones
La obra de Fabregat fue extensa y diversa, abarcando desde el grabado hasta la escultura. En su faceta de grabador, produjo una serie de láminas emblemáticas que marcaron un hito en la historia del arte virreinal. Su trabajo en grabado no solo fue estéticamente valioso, sino que también representó una contribución cultural significativa al proporcionar imágenes que narraban la vida y las costumbres de la época, lo que permitió la documentación visual de diversos aspectos de la realidad de la Nueva España.
Obras de grabado
Algunas de las obras más notables de Fabregat incluyen:
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Vista de la Plaza Mayor de la Ciudad de México (1797), una de las representaciones más emblemáticas de la ciudad en la época virreinal.
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San Bernardo Corleón, una serie de láminas religiosas.
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Varios grabados para una edición del Quijote, que sigue siendo considerada una de las mejores interpretaciones gráficas de la obra de Cervantes.
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Canto del Turia, un grabado que representa la belleza y majestuosidad de la naturaleza valenciana.
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San Joaquín, Santa Ana y la Virgen, que reflejaba el estilo neoclásico característico de Fabregat.
Además de estos grabados, Fabregat también trabajó en las láminas que ilustraron la obra Viajes de España de Antonio Pons, un proyecto que abarcó varias facetas de la vida española a través de imágenes detalladas y cuidadosamente elaboradas.
Escultura
En el campo de la escultura, uno de los trabajos más notables de José Joaquín Fabregat fue la creación de la estatua ecuestre de Carlos IV, una obra que representa al monarca con una gran carga simbólica y artística. La estatua fue una de las primeras en Nueva España en adoptar el estilo neoclásico, siguiendo el modelo de las estatuas ecuestres europeas. Este trabajo no solo fue un éxito técnico, sino que también tuvo una gran repercusión en el ámbito artístico de la época, consolidando a Fabregat como uno de los grandes escultores del neoclasicismo.
Pintura
En la pintura, Fabregat también dejó su huella, aunque de forma menos extensa que en otras disciplinas. El retrato de Don Vicente Victoria, un canónigo de la Iglesia, es uno de sus trabajos más representativos. En esta obra, el pintor utilizó la técnica del retrato al óleo con gran maestría, capturando no solo la apariencia física del retratado, sino también su carácter y postura ante la sociedad.
Momentos clave en su carrera
A lo largo de su vida, José Joaquín Fabregat vivió varios momentos que marcaron su carrera y la historia del arte en México. Algunos de estos hitos incluyen:
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Su formación en la Academia de San Carlos de Valencia, donde comenzó a forjar su carrera como grabador.
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El premio obtenido en 1772 de la Academia de San Fernando de Madrid, que consolidó su lugar en el ámbito artístico europeo.
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Su traslado a México en 1787 como director de grabado de la Real Academia de San Carlos de México, donde contribuyó al desarrollo del neoclasicismo en el país.
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La creación de la estatua ecuestre de Carlos IV, que marcó su consolidación como escultor.
Relevancia actual
El legado de José Joaquín Fabregat sigue vivo en la historia del arte mexicano y español. Su trabajo fue fundamental para el tránsito del barroco al neoclasicismo, no solo en México, sino también en España. A través de su trabajo en la Real Academia de San Carlos, Fabregat formó a una generación de artistas que llevarían las ideas del neoclasicismo más allá de las fronteras de la Nueva España.
La escuela de grabadores que fundó sigue siendo un referente en el estudio del grabado académico. Hoy en día, su obra se encuentra en museos y colecciones importantes de todo el mundo, siendo admirada tanto por su destreza técnica como por su visión artística.
Obras más destacadas
Entre las principales obras de José Joaquín Fabregat se destacan:
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Grabados: Vista de la Plaza Mayor de la Ciudad de México, San Bernardo Corleón, San Joaquín, Santa Ana y la Virgen.
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Escultura: Estatua ecuestre de Carlos IV.
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Pintura: Retrato de Don Vicente Victoria.
Bibliografía
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CARRETE PARRONDO, Juan: El grabado en el siglo XVIII: Joaquín José Fabregat. Valencia, 1990.
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BAYÓN, Damián: El arte de México de la colonia a nuestros días. Akal, 1991.
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RAMÍREZ ROJAS, Fausto: Arte del siglo XIX en la Ciudad de México. Madrid, 1984.
MCN Biografías, 2025. "José Joaquín Fabregat (1748-1807): El gran escultor, pintor y grabador que transformó el arte en Nueva España". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/fabregat-jose-joaquin [consulta: 22 de febrero de 2026].
