Manuel Tolsá (1757-1825). El arquitecto y escultor que dejó su huella en México
Manuel Tolsá (1757-1825) es uno de los artistas más relevantes de la historia de la arquitectura y la escultura en México. Nacido en Engara, Valencia, España, su nombre ha quedado asociado a las más grandes obras del neoclasicismo mexicano, con una influencia que perdura hasta nuestros días. Con su llegada a México a fines del siglo XVIII, no solo transformó el paisaje arquitectónico y artístico de la ciudad, sino que también desempeñó un papel fundamental en el auge de la arquitectura neoclásica en América Latina.
Orígenes y contexto histórico
Manuel Tolsá nació el 4 de mayo de 1757 en la localidad de Engara, en la provincia de Valencia, España. Desde joven mostró un gran interés por las artes, iniciando sus estudios en la Academia de San Carlos de Valencia. Su formación como escultor lo llevó a continuar su educación en la Real Academia de San Fernando en Madrid, donde perfeccionó su talento bajo la tutela de maestros renombrados. Tolsá no solo sobresalió como escultor, sino que también desarrolló un gran interés por la arquitectura, campo en el que dejaría una profunda marca.
En 1791, a los 34 años, Tolsá recibió una invitación para trasladarse a México como director de escultura de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos. Este movimiento marcaría el comienzo de una exitosa carrera en el país que lo adoptó como uno de sus artistas más influyentes. Durante su estancia en México, no solo desarrolló su faceta como escultor, sino que se reveló como un arquitecto destacado, lo que le permitió ser considerado uno de los más grandes exponentes del estilo neoclásico en el país.
Logros y contribuciones
Tolsá dejó un legado invaluable tanto en la escultura como en la arquitectura, destacándose principalmente por su trabajo en la ciudad de México. Su primer gran proyecto arquitectónico fue la finalización de las obras de la Catedral de Ciudad de México en 1810. Tras la muerte del arquitecto Ortiz de Castro, Tolsá asumió la responsabilidad de rematar la cúpula del crucero, un elemento fundamental de la catedral. En su trabajo, destacó por la creación de una estructura monumental, que incluyó el remate del cuerpo central de la fachada principal y la construcción de una cúpula con linterna sobre un tambor, que fue decorado con frontones curvos y pinturas de Ximeno.
Uno de los aspectos más sobresalientes de su intervención en la catedral fue la integración de diferentes elementos arquitectónicos que daban cohesión a un edificio que ya tenía varios siglos de existencia. Las balaustradas que coronan el edificio y el reloj con las esculturas que decoran la fachada son también obras que Tolsá diseñó, aportando a la catedral una grandeza equilibrada y una unidad estilística. Sin duda, su trabajo en la catedral de México se considera una de sus principales contribuciones al patrimonio arquitectónico del país.
Escuela de Minería: su obra maestra
El edificio que se considera la obra maestra de Manuel Tolsá es la Escuela de Minería en Ciudad de México, un proyecto que comenzó en 1797 y se concluyó en 1813. Esta construcción es un ejemplo sobresaliente de la arquitectura neoclásica en el país y muestra la habilidad de Tolsá para integrar la monumentalidad con la funcionalidad. La escuela de minería es un edificio de tres plantas que combina columnas dobles de orden jónico, y su fachada, que incluye elementos del orden dórico y corintio, está coronada por un frontón triangular.
El diseño de la escuela se caracteriza por un gran patio central, una escalera monumental y un salón de actos imponente. En el interior, la capilla del edificio alberga un plafón pintado por Rafael Ximeno, con un tema clásico y de carácter popular mexicano, en el que se representa el Milagro del Pocito de la Virgen de Guadalupe. La construcción de la Escuela de Minería es un claro ejemplo de la maestría de Tolsá para combinar las formas clásicas con elementos que eran profundamente representativos de la cultura mexicana.
A pesar de que el edificio comenzó a sufrir daños debido a defectos de ejecución en 1830, la restauración del edificio se llevó a cabo en su totalidad en 1830, bajo el patronazgo de Antonio Villard, quien respetó el proyecto original de Tolsá, devolviendo al edificio su esplendor.
Otras obras destacadas
El legado de Manuel Tolsá no se limita solo a la Catedral de México y la Escuela de Minería. Durante su estancia en México, también diseñó otros edificios de gran importancia. Entre estos destaca el palacio del Marqués del Apartado, que actualmente alberga la Secretaría de Educación Pública. También diseñó la casa de Pérez Gálvez en la Avenida Puente de Alvarado y realizó varios proyectos para el Hospicio Cabañas en Guadalajara.
Además de su obra arquitectónica, Tolsá fue un escultor destacado. Entre sus contribuciones más importantes en el ámbito escultórico están las estatuas que realizó para las torres de la catedral de Puebla, en colaboración con Zacarías Cora. Sin embargo, su obra más conocida y emblemática es la estatua ecuestre de Carlos IV, realizada en 1803. Esta estatua, hecha de bronce fundido, se conoce popularmente como El Caballito y originalmente fue instalada en la Plaza Mayor de la Ciudad de México. En la actualidad, se encuentra en el Paseo de la Reforma de la capital mexicana, donde sigue siendo un símbolo del arte neoclásico en el país.
Relevancia actual
La influencia de Manuel Tolsá sigue presente en la arquitectura y escultura mexicanas. Sus obras, especialmente las de la ciudad de México, siguen siendo una parte fundamental del patrimonio cultural del país. La Catedral de Ciudad de México, la Escuela de Minería y otras obras de Tolsá continúan siendo ejemplos de la grandeza de la arquitectura neoclásica, que se fusiona con los elementos culturales mexicanos. La restauración de sus obras, como la Escuela de Minería, demuestra el interés por preservar el legado de este gran maestro.
El trabajo de Tolsá también se ha convertido en un referente de la arquitectura y escultura no solo en México, sino también en el ámbito internacional. Su capacidad para combinar los principios del neoclasicismo con las particularidades del contexto mexicano hizo de su obra un puente entre dos mundos: el de la tradición clásica europea y el de la nueva sociedad mexicana que se estaba gestando en ese entonces.
Bibliografía
ALMELA VIVES, Francesc: El arquitecto y escultor valenciano Manuel Tolsá. Madrid, CSIC, 1950.
BAYÓN, Damián: El arte de México de la colonia a nuestros días. Akal, 1991.
RAMÍREZ ROJAS, Fausto: Arte del siglo XIX en la Ciudad de México. Madrid, 1984.
MCN Biografías, 2025. "Manuel Tolsá (1757-1825). El arquitecto y escultor que dejó su huella en México". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/tolsa-manuel [consulta: 22 de febrero de 2026].
