Eva Perón (1919–1952): La Primera Dama que Marcó la Historia de Argentina

Eva Perón, nacida como Eva Duarte el 7 de mayo de 1919 en Los Toldos, Argentina, se convirtió en uno de los íconos más influyentes de la historia argentina y mundial. Conocida popularmente como Evita, fue una figura central en la política del país y en la lucha por los derechos de los más desfavorecidos. Su vida estuvo marcada por un ascenso meteórico desde sus humildes orígenes hasta convertirse en la esposa del presidente Juan Domingo Perón y una de las figuras más poderosas en la historia política y social de Argentina.

Orígenes y primeros años (1919–1935)

Eva María Duarte nació en una familia de clase baja en la provincia de Buenos Aires, siendo hija de Juan Duarte y Juana Ibarguren. Desde muy pequeña, vivió las dificultades económicas que enfrentaba su familia. Su padre abandonó a la familia cuando Eva era aún muy joven, dejando a su madre con la carga de criarlos a ella y sus hermanos. Fue en Junín donde comenzó sus estudios primarios, pero la vida en el campo resultó ser limitada para sus aspiraciones.

A la edad de 16 años, en 1935, Eva se trasladó a Buenos Aires, buscando mejores oportunidades. Inicialmente intentó abrirse camino en el mundo artístico como actriz y cantante. A pesar de su arduo trabajo, no obtuvo mucho éxito en estos campos. Su sueño de una vida mejor parecía cada vez más distante hasta que, en 1939, comenzó a trabajar como locutora de radio. Este fue un punto de inflexión en su vida, pues rápidamente se destacó en este ámbito, gracias a su presencia y carisma.

Encuentro con Juan Domingo Perón y el ascenso a la política (1939–1945)

A finales de la década de 1930, mientras trabajaba en la radio, Eva se involucró en el mundo político. Su afinidad con las ideologías de extrema derecha, como el fascismo, comenzó a cobrar relevancia, lo que la posicionó como una de las figuras más influyentes en los medios de comunicación. Este perfil mediático la llevó a entrevistarse con algunos de los principales personajes de la política argentina, lo que, a su vez, le permitió entrar en contacto con el coronel Juan Domingo Perón, quien en ese momento ocupaba un cargo importante en el gobierno.

Fue durante una de estas entrevistas en 1944 cuando Eva Duarte y Juan Domingo Perón se conocieron, comenzando una relación personal y política que cambiaría el rumbo de la historia de Argentina. Eva Perón no solo se convirtió en la amante de Perón, sino también en su más poderosa aliada. A través de su influencia mediática, Eva jugó un papel clave en catapultar la carrera política de Perón, quien en muy poco tiempo se convirtió en una de las figuras más prominentes de la política argentina.

La rebelión de octubre de 1945 y el regreso de Perón

En octubre de 1945, Argentina vivió un periodo de gran inestabilidad política. Una revuelta en contra de Perón llevó a su destitución y arresto, lo que provocó un vacío de poder que amenazaba con desestabilizar aún más al país. Fue en este momento crítico cuando Eva, aún sin ser esposa de Perón, demostró su destreza política.

Eva trabajó incansablemente para organizar el apoyo obrero en favor de Perón. A través de sus contactos con los sindicatos y obreros, logró convocar una huelga general, un acto sin precedentes en la historia del país. El 17 de octubre de 1945, una multitud de trabajadores se congregó frente a la Casa Rosada, exigiendo la liberación de Perón. La manifestación fue un rotundo éxito y, como resultado, Perón fue liberado. Este acontecimiento marcó el regreso de Perón a la política, y su influencia creció aún más. La huelga también le permitió presentarse nuevamente como candidato presidencial.

Matrimonio y consolidación en el poder (1945–1947)

El 21 de octubre de 1945, Eva Duarte y Juan Domingo Perón se casaron en una ceremonia civil en Buenos Aires, uniendo sus destinos tanto en lo personal como en lo político. Aunque Eva inicialmente trabajó sin títulos formales, pronto su influencia en el gobierno argentino fue indiscutible.

Desde el principio, se convirtió en una asesora clave para su esposo. Con el tiempo, su influencia fue tal que Eva Perón no solo asumió responsabilidades en el gobierno, sino que también se erigió como la verdadera rectora de los asuntos laborales y de seguridad social del país. Su trabajo le permitió estructurar políticas que mejoraban la vida de los trabajadores y, al mismo tiempo, consolidaron el poder de su marido.

Uno de los logros más significativos en este periodo fue el sufragio femenino. A pesar de la oposición de sectores conservadores, Eva luchó y consiguió que el sufragio femenino fuera aprobado en 1947. Esta conquista no solo le dio a las mujeres el derecho al voto, sino que también marcó un hito en la lucha por la igualdad de género en Argentina.

El papel de Evita en la modernización de Argentina (1947–1949)

En 1947, Eva Perón emprendió un viaje a Europa conocido como la «Gira del Arco Iris». Este viaje fue meticulosamente preparado por los embajadores argentinos de varias capitales europeas, con el objetivo de fortalecer la imagen del régimen de Perón en el ámbito internacional. La gira comenzó con un gran éxito en España, donde fue recibida con todos los honores. En Roma, fue incluso recibida por el Papa Pío XII, un gesto que marcó la importancia de la figura de Eva en el contexto global. Sin embargo, la gira perdió fuelle a medida que avanzaba. En Francia, varios actos tuvieron que ser cancelados debido a la creciente oposición, y el entusiasmo inicial fue reemplazado por un creciente desencanto.

Uno de los aspectos más destacados de este viaje fue el contraste entre la recepción que tuvo Eva en los países del sur de Europa y el frío recibimiento que recibió en otros lugares de Europa, como el Reino Unido, donde Eva rechazó una invitación de la familia real británica para visitarlos en el Palacio de Buckingham. Sin embargo, antes de regresar a Argentina, hizo rápidas paradas en Holanda, Suiza y Lisboa, consolidando su presencia internacional.

A su regreso a Argentina, Eva continuó trabajando incansablemente para mejorar las condiciones de los más desfavorecidos. En 1948, asumió el liderazgo de todas las instituciones benéficas del país mediante la creación de la Fundación de Ayuda María Eva Duarte de Perón. Esta fundación se encargó de recolectar fondos exentos de impuestos para construir hospitales, escuelas, viviendas para niños y ancianos, además de organizar campos de vacaciones y piscinas para los más necesitados. Sin embargo, a pesar de sus intenciones solidarias, comenzaron a surgir acusaciones de que esos fondos eran mal administrados y que Eva los utilizaba en su beneficio personal.

Crisis interna y declive de Eva Perón (1949–1951)

A medida que avanzaba la década de 1950, comenzaron a aflorar problemas económicos graves en Argentina. La situación empeoró y, a principios de 1949, los sindicatos convocaron una huelga general, exigiendo mejores condiciones laborales y salarios. Eva Perón, utilizando su poder y habilidades políticas, logró desactivar la huelga, pero no pudo evitar que las tensiones dentro del gobierno aumentaran.

El ejército argentino se convirtió en un enemigo importante para Eva. Un grupo de oficiales ultraderechistas comenzó a presionar a Juan Perón para que obligara a su esposa a retirarse de la vida política, lo que generó una enorme tensión política en el país. La posibilidad de una guerra civil parecía inminente debido a la polarización que generaba la figura de Eva. Finalmente, los militares se humillaron ante la figura de Perón y Eva, quienes, a pesar de las presiones, mantuvieron su influencia política.

Sin embargo, la situación continuó siendo crítica para la pareja presidencial. En 1950, desde Montevideo, se abrieron investigaciones contra la pareja por acusaciones de enriquecimiento ilícito y mal manejo de los fondos públicos. El embajador argentino en Uruguay, Sammartino, inició un expediente que ponía en duda la transparencia de los bienes de Eva y su creciente patrimonio. Esta crisis económica y política presionó aún más a Perón, quien decidió adelantar las elecciones presidenciales para el 11 de noviembre de 1951.

Candidatura y renuncia a la vicepresidencia (1951)

Uno de los momentos más complicados en la vida política de Eva Perón ocurrió a principios de 1951, cuando anunció públicamente su intención de postularse a la vicepresidencia. Eva creía que su presencia en la vicepresidencia fortalecería aún más la revolución peronista y consolidaría el poder de su marido, pero la respuesta del pueblo y los partidos políticos no fue la esperada.

El día 22 de agosto de 1951, se organizó una manifestación masiva en Buenos Aires para proclamar a Eva como vicepresidenta. Aunque se esperaba que fuera recibida como una heroína por la multitud, la manifestación no logró los resultados que ella había anticipado. Esa misma noche, Eva comunicó su renuncia a la candidatura, un duro golpe a su imagen política y a sus ambiciones personales. A pesar de este fracaso político, Perón continuó apoyando a su esposa y la distinguió con la Gran Medalla Extraordinaria Peronista, que hasta entonces solo había sido otorgada al héroe nacional San Martín.

La enfermedad y el final (1951–1952)

Para 1951, la salud de Eva comenzó a deteriorarse. Aunque al principio no se hizo público, Eva sufría de leucemia, una enfermedad rara y agresiva. A pesar de los altibajos de su salud, Eva hizo algunas apariciones públicas, como en la investidura de Perón como presidente en junio de 1952. Sin embargo, la situación empeoró rápidamente.

A medida que su enfermedad avanzaba, Eva fue internada en el Policlínico Presidente Perón de Buenos Aires en noviembre de 1951, donde se sometió a diversas intervenciones quirúrgicas. La leucemia, que avanzaba implacable, empeoró en los meses siguientes. El 25 de julio de 1952, su salud sufrió un golpe fatal, y al día siguiente, el 26 de julio, Eva Perón falleció a las 8:25 AM.

Legado y simbolismo perdurable

La muerte de Eva Perón paralizó Argentina durante semanas. Fue un evento que afectó profundamente a millones de argentinos. El funeral oficial, celebrado el 10 de agosto de 1952, fue un acto multitudinario en el que su ataúd fue transportado hasta la Catedral de Buenos Aires. La figura de Eva Perón pasó a ser un símbolo del peronismo y de la lucha por los derechos de los trabajadores y las mujeres.

En el plano personal y político, Eva dejó un legado indeleble, particularmente a través de su obra escrita, La razón de mi vida, donde reflexionaba sobre sus postulaciones sociales. La figura de Eva ha trascendido el tiempo, y su imagen sigue siendo un referente en la política argentina.

Su influencia perduró mucho después de su muerte, especialmente entre las clases más desfavorecidas, quienes la consideraron un verdadero símbolo de justicia social. En 2004, una exposición itinerante presentó setenta fotos inéditas de Eva, rescatadas por María Teresa Mazzorotolo, hija de su fotógrafo personal, Alfredo Mazzorotolo. Estas imágenes, que habían permanecido olvidadas durante más de cuarenta años, mostraron a Eva en momentos cotidianos, lo que permitió a la posteridad acercarse aún más a la figura humana detrás del mito.

El legado de Eva Perón sigue vivo en la memoria colectiva de Argentina, como una mujer que cambió el rumbo de la historia política y social de su país y dejó una huella indeleble en la lucha por la igualdad y los derechos humanos.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Eva Perón (1919–1952): La Primera Dama que Marcó la Historia de Argentina". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/duarte-de-peron-maria-eva [consulta: 7 de febrero de 2026].