Elizabeth Cady Stanton (1815–1902): Pionera del Feminismo y Sufragista que Luchó por la Igualdad de Derechos

Elizabeth Cady Stanton (1815–1902): Pionera del Feminismo y Sufragista que Luchó por la Igualdad de Derechos

Orígenes y Educación

Elizabeth Cady Stanton nació el 12 de noviembre de 1815 en Johnstown, Nueva York, en el seno de una familia acomodada. Su padre, Daniel Cady, fue un destacado congresista y juez del Tribunal Supremo de Nueva York, lo que le permitió acceder a una educación fuera de lo común para las mujeres de su época. Aunque, como era habitual en su clase social, su educación estuvo orientada a los quehaceres domésticos y al matrimonio, Elizabeth no se conformó con esta perspectiva. Desde temprana edad mostró un interés profundo por los estudios, en particular por el derecho. Aprovechó la biblioteca de su padre para formarse en la ley, lo que fue una rareza para las mujeres de su tiempo. A través de esta formación autodidacta, Elizabeth comenzó a comprender la naturaleza patriarcal de las leyes que regían la vida de las mujeres, lo que más tarde sería una de las bases de su activismo feminista.

Su acceso a la educación fue clave para el desarrollo de su pensamiento y, a su vez, la conciencia de su situación como mujer. En su casa paterna, Elizabeth recibió una educación que, aunque orientada a la vida familiar, le permitió tener contacto con ideas más radicales y progresistas gracias a su padre, quien la animó a estudiar y participar en conversaciones políticas y filosóficas, aunque esas mismas normas sociales no esperaban que una mujer tuviera interés en esos temas. Esta formación contribuyó a forjar su carácter crítico y su lucha contra las injusticias legales y sociales hacia las mujeres, que marcaría su futuro activismo.

Matrimonio y Primeros Años de Activismo

En 1840, Elizabeth Cady Stanton contrajo matrimonio con Henry Brewster Stanton, un abogado abolicionista y activista comprometido con la causa de la emancipación de los esclavos. A pesar de ser una mujer de su tiempo, Cady Stanton ya mostraba su firme determinación al exigir que en su ceremonia de matrimonio se omitiera el voto de obediencia que la esposa debía prestar al marido. Esta decisión, que reflejaba su rechazo al tradicional papel subordinado de la mujer en la sociedad, marcaría el inicio de su activismo en favor de la igualdad de género.

Junto con su esposo, Elizabeth se involucró en la lucha abolicionista, participando activamente en la National Female Antislavery Association. Sin embargo, a medida que su familia crecía y Elizabeth se convertía en madre de siete hijos, su vida pública se vio restringida. A pesar de las dificultades que le implicó ser madre y activista, no abandonó su lucha por la libertad y los derechos de las mujeres. De hecho, el mismo año de su matrimonio, Cady Stanton vivió una experiencia humillante que marcaría el rumbo de su activismo: las delegadas mujeres en la Convención Mundial Antiesclavista de Londres fueron obligadas a permanecer detrás de una cortina, por orden de los hombres de la delegación, lo que reflejaba la exclusión de las mujeres del movimiento abolicionista.

Este incidente avivó su deseo de luchar no solo por la abolición de la esclavitud, sino también por los derechos de las mujeres, y puso de manifiesto que el feminismo y el abolicionismo no siempre se apoyaban mutuamente. A partir de esta experiencia, Elizabeth Cady Stanton se distanció de la mayoría de los líderes abolicionistas, quienes, aunque apoyaban la emancipación de los esclavos, no estaban dispuestos a extender los mismos derechos a las mujeres. Este fue el primer paso hacia la creación de un movimiento feminista autónomo en Estados Unidos.

Seneca Falls y la Declaración de Derechos de la Mujer

El momento culminante en la carrera activista de Elizabeth Cady Stanton llegó en 1848, cuando ella y Lucretia Mott, una de las principales activistas por los derechos de las mujeres en ese momento, organizaron la primera convención nacional en favor de los derechos de las mujeres en Seneca Falls, Nueva York. Durante esta histórica convención, Stanton redactó un documento conocido como la Declaración de Seneca Falls, que se basaba en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, pero con una serie de demandas por la igualdad de derechos para las mujeres. Esta declaración exigía la igualdad de derechos en áreas como el matrimonio, la educación, el acceso a trabajos remunerados y la custodia de los hijos, abogando también por el derecho de las mujeres al voto.

La Declaración de Seneca Falls se considera uno de los documentos fundacionales del feminismo moderno. Sin embargo, no fue fácil que fuera aceptada por todos los miembros del movimiento. La inclusión del derecho al voto para las mujeres, en particular, generó una fuerte oposición, incluso entre mujeres activistas como Lucretia Mott, quien pensaba que tal demanda era demasiado radical. No obstante, la valentía de Cady Stanton para hacer valer sus ideas fue crucial en la formación del movimiento sufragista en los Estados Unidos.

Durante los siguientes veinticinco años, las demandas planteadas en Seneca Falls fueron el motor que impulsó las primeras reformas legislativas en los Estados Unidos. Varios Estados aprobaron leyes que reconocían a las mujeres casadas el derecho a la propiedad, la custodia de los hijos y la libre disposición de sus bienes y salarios, lo que representó un avance significativo en los derechos de las mujeres. Sin embargo, a pesar de estos logros, el derecho al voto no fue aprobado en esta época, lo que mantuvo la lucha viva por varias décadas más.

Primeras victorias legislativas y el avance de la causa feminista

A lo largo de la década de 1850, las mujeres activistas encabezadas por Elizabeth Cady Stanton lograron importantes victorias legislativas. En varios Estados, se aprobaron leyes que garantizaban a las mujeres el derecho a la propiedad, la posibilidad de disponer de sus bienes y salarios, y la custodia de los hijos en caso de divorcio. Estas reformas, aunque parciales, representaban un cambio significativo en la vida de las mujeres y sentaron las bases para futuras luchas.

A pesar de estos avances, el movimiento feminista aún se enfrentaba a una fuerte resistencia, especialmente por parte de aquellos que consideraban que la lucha por los derechos de las mujeres no debía separarse de otras causas como la abolición de la esclavitud. A pesar de las dificultades, Elizabeth Cady Stanton continuó luchando, cada vez más convencida de que la clave para lograr una verdadera igualdad de derechos para las mujeres residía en la obtención del voto femenino.

Encuentro con Susan B. Anthony y la consolidación del movimiento

En 1850, Elizabeth Cady Stanton conoció a Susan B. Anthony, quien se convertiría en su amiga más cercana y su principal compañera de lucha. A diferencia de Stanton, Anthony era soltera por elección, lo que le permitió dedicar su vida de manera más completa al activismo. La relación entre ellas fue crucial para el crecimiento del movimiento sufragista estadounidense. Susan B. Anthony se convirtió en una fuente constante de apoyo emocional e intelectual para Stanton, y juntas forjaron una alianza imparable. La combinación de la capacidad organizativa de Anthony y el talento intelectual y de redacción de Stanton resultó ser muy efectiva para la causa.

El encuentro con Anthony le permitió a Stanton dedicarse aún más a la actividad pública. Juntas viajaron por todo el país, dieron conferencias, fundaron organizaciones y promovieron la idea de que las mujeres debían tener derechos políticos y civiles iguales a los de los hombres. A lo largo de los años, las dos mujeres se convirtieron en las principales voces del movimiento sufragista, siendo su colaboración fundamental para llevar la causa de la igualdad de género a la atención nacional.

Creación del National Women’s Suffrage Movement y el periódico The Revolution

En 1869, Elizabeth Cady Stanton y Susan B. Anthony fundaron el National Women’s Suffrage Movement (Movimiento Nacional por el Sufragio de las Mujeres), que tenía como objetivo principal conseguir el derecho al voto para las mujeres sin recurrir a la violencia. El movimiento logró hacer avanzar la causa del sufragio femenino en todo el país, logrando algunos triunfos importantes. Ese mismo año, Wyoming se convirtió en el primer estado en conceder a las mujeres el derecho al voto, un hito que demostró que la lucha de las feministas estaba empezando a dar frutos.

Stanton y Anthony también colaboraron en la creación del periódico The Revolution, una publicación que tenía como misión promover los derechos de las mujeres, en particular el sufragio. El periódico no solo abogaba por el voto, sino también por el acceso de las mujeres a trabajos mejor remunerados y por la mejora de sus condiciones de vida. A través de este periódico, Stanton pudo satisfacer su deseo de trabajar como periodista, algo que no había sido posible debido a las exigencias de la maternidad que tuvo que afrontar a lo largo de su vida.

Además de su trabajo en el periódico, Elizabeth Cady Stanton, junto con la sufragista Mathilda J. Gage, publicó los primeros tres volúmenes de la Historia del Sufragio Femenino, una obra monumental que documentó el progreso y las luchas del movimiento sufragista. Esta obra se completaría en seis volúmenes, y fue un recurso esencial para futuras generaciones de activistas feministas.

La relación entre el cristianismo y el feminismo

Uno de los aspectos distintivos del feminismo de Stanton fue su relación con el cristianismo. A lo largo de su vida, Elizabeth Cady Stanton intentó conciliar el feminismo con la religión, buscando demostrar que las enseñanzas de la Biblia no eran necesariamente contrarias a la lucha por los derechos de las mujeres. Como mujer cristiana, Stanton se dio cuenta de que muchas de las ideas misóginas que existían en la sociedad y en la Iglesia se basaban en una interpretación patriarcal de las escrituras.

En 1895, comenzó un ambicioso proyecto que se conocería como la Biblia de las Mujeres. Se trataba de un análisis desde una perspectiva feminista de los pasajes bíblicos que, según Stanton, habían sido utilizados para justificar la subordinación de las mujeres. Esta obra representó un desafío a las interpretaciones tradicionales de la Biblia y subrayó la necesidad de una reinterpretación de las escrituras desde un enfoque de igualdad de género. Aunque el proyecto no estuvo exento de controversia, fue una muestra más del enfoque radical de Stanton hacia el feminismo y su disposición a desafiar las normas establecidas.

Internacionalización del Movimiento y la creación del Consejo Internacional de Mujeres

El movimiento feminista de Stanton y Anthony no se limitó a Estados Unidos. En 1884, Elizabeth Cady Stanton viajó a Europa, donde estableció contacto con grupos feministas de Inglaterra y Francia. Estos viajes fueron decisivos para la internacionalización de la causa, ya que le permitieron a Stanton y a Anthony establecer vínculos con feministas de otros países y extender la lucha por los derechos de las mujeres más allá de las fronteras de los Estados Unidos.

En 1888, coincidiendo con el cuadragésimo aniversario de la Declaración de Seneca Falls, se celebró en Washington una Conferencia Internacional de Mujeres, que marcó el inicio de la creación de un Consejo Internacional de Mujeres. Stanton y Anthony lideraron esta organización, que, en sus primeros años, tuvo una composición netamente estadounidense. Sin embargo, hacia finales de los años noventa, el movimiento feminista comenzó a internacionalizarse, y se establecieron consejos en varios países de Europa. Este esfuerzo global reflejó la importancia del feminismo como una causa internacional, no solo una lucha local.

Últimos años y el legado de Elizabeth Cady Stanton

A pesar de su avanzada edad, Elizabeth Cady Stanton continuó siendo una figura central del movimiento feminista hasta casi el final de su vida. En 1898, publicó su autobiografía, Ochenta años y más, 1815-1897, en la que narraba sus experiencias como activista y los logros y fracasos del movimiento feminista en el que había invertido tanto esfuerzo. En su autobiografía, también reflexionó sobre las dificultades personales y sociales que tuvo que enfrentar a lo largo de su vida.

Desafortunadamente, Stanton no pudo ver el logro de una de sus principales metas: el sufragio femenino. Aunque trabajó incansablemente durante más de medio siglo, el derecho de las mujeres al voto no fue aprobado en todos los Estados Unidos hasta 1920, casi dos décadas después de su muerte. Sin embargo, su legado perdura en las generaciones de mujeres que siguieron luchando por la igualdad de derechos, y su influencia fue crucial para la obtención del sufragio femenino y otros avances en los derechos de las mujeres.

Elizabeth Cady Stanton dejó una huella indeleble en la historia del feminismo y en la lucha por la igualdad de derechos. Su vida y trabajo continúan inspirando a las feministas de todo el mundo, recordándonos que la lucha por la igualdad es un proceso largo, pero que los frutos de esta lucha son incalculables.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Elizabeth Cady Stanton (1815–1902): Pionera del Feminismo y Sufragista que Luchó por la Igualdad de Derechos". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/cady-stanton-elizabeth [consulta: 10 de febrero de 2026].