Dámaso Berenguer y Fuste (1873-1953): El General que Gobernó España en la Transición entre Dictaduras
Dámaso Berenguer y Fuste, nacido en Cuba en 1873, fue una figura clave en la historia de España durante la primera mitad del siglo XX. Militar de formación y político de circunstancia, su vida estuvo marcada por eventos cruciales que contribuyeron al cambio de rumbo de la política española en la época de entreguerras. El general Berenguer, quien dirigió el gobierno español entre enero de 1930 y febrero de 1931, es conocido por su gestión en un periodo crítico que fue calificado como una «Dictablanda», una especie de transición suave entre la dictadura de Primo de Rivera y la posterior proclamación de la Segunda República.
Orígenes y Contexto Histórico
Dámaso Berenguer nació en Cuba en 1873, en un contexto marcado por los últimos estertores del colonialismo español en América. La pérdida de las últimas colonias, como Cuba, Puerto Rico y Filipinas, tras la guerra hispano-estadounidense de 1898, dejó a España en una situación de profunda crisis. El país estaba inmerso en una reorganización interna, tanto política como social, lo que forjó a un joven Berenguer, quien se formó como militar durante estos turbulentos años.
Al igual que muchos otros militares de la época, Berenguer se involucró en las campañas de Marruecos, un territorio clave en la expansión del imperio colonial español. Durante sus primeros años en el ejército, se distinguió por su capacidad táctica y liderazgo, lo que le permitió ascender rápidamente dentro de las filas. Su visión estratégica estuvo influenciada por la denominada «guerra científica» que Francia aplicaba en sus colonias marroquíes, lo que le permitió obtener victorias decisivas en el Rif oriental. Sin embargo, su reputación se vio empañada por el desastre de Annual en 1921, un evento que marcaría su carrera y el curso de la política española.
Logros y Contribuciones
El ascenso de Berenguer en el ejército fue notable, especialmente tras su victoria sobre El Raisuli, un líder rebelde en el Rif. Este éxito le permitió ascender al rango de general en 1909, lo que consolidó su prestigio dentro del ejército español. En 1918, fue nombrado ministro de la Guerra, pero poco tiempo después abandonó este cargo para ocupar la Alta Comisaría de Marruecos. Desde esta posición, su principal objetivo fue asegurar que el ejército español tomara control absoluto sobre el territorio que España tenía bajo su protectorado. Aunque su ambición no se materializó completamente, logró algunos éxitos visibles, como la toma de la ciudad de Xauen, que le valió el título de Conde de Xauen.
A pesar de este logro, la campaña de Berenguer en Marruecos sufrió un golpe devastador en 1921 con la derrota en Annual, una de las peores catástrofes militares de la historia de España. La batalla resultó en la muerte o captura de más de 14,000 soldados españoles y marcó el fin de la estrategia expansionista de Berenguer en Marruecos. El desastre no solo acabó con el prestigio del ejército, sino que también provocó la caída del comandante general de Melilla, Fernández Silvestre, y arrastró a Berenguer en un proceso de depuración de responsabilidades. Aunque fue temporalmente apartado del ejército, la instauración de la dictadura de Primo de Rivera en 1923 lo rehabilitó, y Berenguer pasó a desempeñar un papel importante dentro del régimen dictatorial.
Momentos Clave de su Carrera
Uno de los momentos más decisivos de la carrera de Berenguer fue su nombramiento como jefe de gobierno en enero de 1930 por Alfonso XIII, tras el exilio de Primo de Rivera. Durante su breve mandato, Berenguer adoptó una serie de medidas destinadas a suavizar los excesos de la dictadura anterior. Estas incluyeron la liberación de los estudiantes detenidos, la reposición de las autoridades municipales y provinciales de 1923, y el regreso de los deportados. Sin embargo, estas acciones no lograron restaurar la confianza popular en la monarquía ni en el régimen de Berenguer.
Uno de los eventos clave durante su mandato fue el Pacto de San Sebastián, un acuerdo entre fuerzas republicanas que culminó en la creación de un comité revolucionario. Este comité fue crucial para la posterior proclamación de la Segunda República en 1931. Durante este tiempo, las tensiones sociales y políticas aumentaron, y el gobierno de Berenguer se vio arrastrado por las demandas de cambio, con huelgas, manifestaciones y una creciente oposición por parte de la clase obrera y los intelectuales.
A pesar de los esfuerzos de Berenguer por suavizar la situación, los incidentes violentos, como los que ocurrieron durante el entierro de obreros en Madrid, exacerbó el sentimiento republicano y antimonárquico. Estos incidentes fueron vistos como una muestra más de la incapacidad del régimen para resolver las tensiones sociales que se vivían en el país. La actitud de Berenguer ante estos sucesos, sumada a la creciente movilización de los republicanos y socialistas, selló su destino político.
El 12 de diciembre de 1930, la ejecución de los militares sublevados Galán y García Hernández, tras el levantamiento de Jaca, fue otro de los momentos que aceleró la caída de Berenguer. Este fusilamiento y la posterior represión de los movimientos republicanos incrementaron aún más la indignación popular. La falta de apoyo político y la creciente presión social llevaron finalmente a Berenguer a ceder la jefatura del gobierno al almirante Aznar en febrero de 1931, antes de la convocatoria de elecciones generales.
Relevancia Actual
La relevancia de Dámaso Berenguer en la historia contemporánea de España reside principalmente en su papel como figura de transición entre dos regímenes radicalmente opuestos: la dictadura de Primo de Rivera y la proclamación de la Segunda República. Su gobierno, aunque calificado de «Dictablanda», se vio arrastrado por la marea republicana que surgió tras años de opresión dictatorial.
La figura de Berenguer es un símbolo de la incapacidad del sistema monárquico para adaptarse a las nuevas demandas políticas y sociales del siglo XX. A pesar de sus intentos de restaurar el orden y la estabilidad, su mandato estuvo marcado por el aislamiento, la pérdida de apoyo popular y la creciente movilización prorepublicana. En este sentido, su mandato, aunque breve, representa el epílogo de la era de la Restauración borbónica y el comienzo de una nueva etapa en la historia política de España.
Berenguer, tras su retirada de la política, dejó un testimonio escrito de sus experiencias y reflexiones sobre la dictadura y la república en su libro De la dictadura a la república, publicado póstumamente en 1946. Este libro, aunque escrito desde una perspectiva de quien se sintió derrotado por los acontecimientos, proporciona una visión única de los entresijos políticos de la España de principios del siglo XX.
En definitiva, la figura de Dámaso Berenguer sigue siendo un reflejo de los conflictos políticos y militares que marcaron la historia de España en el periodo de entreguerras. Su figura, tanto en la esfera militar como política, es clave para entender el fin de una etapa y el inicio de otra, mucho más convulsa y compleja.
MCN Biografías, 2025. "Dámaso Berenguer y Fuste (1873-1953): El General que Gobernó España en la Transición entre Dictaduras". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/berenguer-y-fuste-damaso [consulta: 16 de febrero de 2026].
