Benavente, Toribio de (1490-1569): El franciscano que evangelizó el México colonial

Benavente Toribio de El franciscano que evangelizó el México colonial

Toribio de Benavente, conocido como Motolinía, fue un religioso franciscano nacido en Benavente (Zamora) en 1490. A lo largo de su vida, dejó una huella indeleble en la historia del México colonial gracias a su incansable labor como misionero y su férrea defensa de los derechos de los pueblos indígenas. Su nombre verdadero era Toribio Paredes, pero eligió el apellido Motolinía (que en náhuatl significa «el que es pobre») para reflejar su vocación de humildad y pobreza.

Orígenes y contexto histórico

El siglo XVI fue una época de grandes transformaciones para el continente americano. En 1492, Cristóbal Colón había descubierto el continente americano, lo que marcó el inicio de una serie de expediciones colonizadoras que trajeron consigo la evangelización, pero también la explotación y la opresión de las civilizaciones indígenas. En este contexto histórico, los frailes franciscanos como Toribio de Benavente desempeñaron un papel clave en la introducción del cristianismo en el Nuevo Mundo.

Toribio se unió a la orden franciscana a una edad temprana, cuando tenía apenas 17 años. En enero de 1524, se embarcó desde Sanlúcar de Barrameda, España, como parte de una expedición misionera hacia la Nueva España, que estaba encabezada por fray Martín de Valencia, un destacado líder franciscano. La misión, conocida como Los Doce Apóstoles de México, fue enviada por el rey Carlos V con el objetivo de evangelizar y catequizar a los pueblos indígenas.

La travesía hacia el Nuevo Mundo duró más de tres meses, y el 13 de mayo de 1524, los misioneros franciscanos arribaron a las costas de Veracruz. Entre ellos se encontraban fray Francisco de Soto, Martín de Jesús, Antonio de Ciudad Rodrigo, García de Cisneros, Luis de Fuensalida, Juan de Ribas, Francisco Jiménez, Andrés de Córdoba y Juan de Palos. Estos frailes llegaron a México con la misión de evangelizar a las diversas naciones indígenas que habitaban el territorio.

Logros y contribuciones

Toribio de Benavente, quien adoptó el nombre de Motolinía en honor a su origen humilde, fue un hombre de gran dedicación a su causa. Tras su llegada a México-Tenochtitlan, fue recibido por Hernán Cortés, quien ya contaba con la autorización real para la evangelización. En los primeros años de su misión, Motolinía recorrió a pie y descalzo grandes distancias, superando las setenta leguas entre Veracruz y la capital azteca, en un acto que reflejaba el fervor de su fe.

Desde el inicio de su labor en la Nueva España, Motolinía se distinguió por su dedicación a la evangelización de los pueblos indígenas. Tomó la dirección de diversos conventos en México, Texcoco, Huejotzingo y Tlaxcala. En su trabajo misionero, evangelizó comunidades indígenas como Xochimilco, Coyoacán, Cuitláhuac y Cuernavaca. Su influencia se extendió incluso a regiones más alejadas, como Guatemala y Nicaragua, donde desarrolló nuevas misiones.

Uno de los aspectos más notables de su labor fue su incansable defensa de los derechos de los indígenas frente a los abusos cometidos por los colonos y conquistadores. Durante la expedición de Cortés a Honduras, Motolinía y fray Martín de Valencia sufrieron las persecuciones de Gonzalo de Salazar, quien representaba los intereses de los colonos. A pesar de las adversidades, Motolinía nunca dejó de luchar por la justicia y la protección de los pueblos originarios.

Defensa de los indígenas y enfrentamientos con autoridades españolas

Motolinía fue un ferviente defensor de los indígenas. Se enfrentó a Muño de Guzmán, un conquistador acusado de cometer abusos y atropellos contra los pueblos indígenas. El fraile instó a los caciques indígenas a quejarse ante Juan de Zumárraga, el primer obispo de México, para denunciar los abusos sufridos por sus pueblos. Esta postura lo llevó a un enfrentamiento directo con las autoridades españolas, que lo acusaron de sedicioso por querer crear un estado indígena independiente, bajo la soberanía del rey de España, pero excluyendo a los colonos españoles.

Motolinía, sin embargo, defendió la labor evangelizadora de los franciscanos. Se opuso con firmeza a las denuncias de fray Bartolomé de Las Casas, quien criticaba las políticas coloniales y la explotación de los indígenas. En 1555, Motolinía escribió una carta al emperador Carlos V en la que defendía la conquista y la evangelización, argumentando que los colonos españoles no eran responsables de los abusos, sino que actuaban con la intención de difundir el cristianismo.

Fundación de la ciudad de Puebla y trabajo en la región de Yucatán

En 1530, Motolinía se trasladó al convento de Tlaxcala, donde contribuyó activamente a la fundación de la ciudad de Puebla de los Ángeles en 1531. Además, participó en la creación de nuevas misiones en Tehuantepec, Guatemala, Yucatán y otros lugares. Durante sus viajes por la región de Yucatán, Motolinía trabajó junto con fray Jacobo de Testera, en un esfuerzo por fortalecer la presencia franciscana en la región.

A lo largo de su vida, Motolinía continuó fundando conventos y misiones, siempre en busca de la salvación de las almas indígenas. Su trabajo fue crucial para la evangelización del virreinato de Nueva España, y su influencia se extendió incluso a las regiones más alejadas del centro del país.

Relevancia actual

La figura de Motolinía sigue siendo relevante en la historiografía mexicana, especialmente en lo que respecta a la historia de la evangelización y la relación entre los colonizadores y los pueblos indígenas. Aunque su obra literaria original se ha perdido con el tiempo, se le atribuyen importantes escritos, como los Libros de las cosas de la Nueva España y Historia de los indios de la Nueva España, que constituyen fuentes clave para el estudio de la etnografía y la cultura indígena en la época de la conquista.

A través de estos textos, Motolinía dejó constancia de sus observaciones sobre las costumbres y modos de vida de los pueblos indígenas, y su obra sigue siendo un testimonio importante para comprender el México colonial. Su defensa de los derechos de los indígenas, así como su labor misionera, lo posicionan como una figura esencial en la historia de la evangelización del continente americano.

A lo largo de su vida, Motolinía demostró un profundo sentido de justicia, que lo llevó a enfrentarse tanto a los abusos de los conquistadores como a las acusaciones de figuras como fray Bartolomé de Las Casas. Su legado perdura, y su influencia sigue siendo un pilar fundamental en el estudio del proceso de colonización y evangelización en América.

Bibliografía

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Benavente, Toribio de (1490-1569): El franciscano que evangelizó el México colonial". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/benavente-toribio-de [consulta: 16 de marzo de 2026].