Juan Alves Branco Nuncio (1901-1976). El torero a caballo que revolucionó el rejoneo en Portugal y España
Figura icónica del toreo ecuestre, Juan Alves Branco Nuncio se consagró como uno de los rejoneadores más influyentes y carismáticos del siglo XX. Nacido en Portugal el 15 de febrero de 1901, es recordado por su valentía, técnica impecable y su papel fundamental en la evolución del rejoneo, disciplina taurina en la que se torea a caballo. Su legado ha dejado una huella imborrable en la historia de la tauromaquia en la Península Ibérica.
Orígenes y contexto histórico
Juan Alves Branco Nuncio nació en una familia portuguesa de rancio abolengo, lo que le permitió desde muy joven familiarizarse con el mundo ecuestre. El entorno social y cultural en el que creció estaba profundamente ligado a las tradiciones del campo, la nobleza rural y, por supuesto, la equitación.
A principios del siglo XX, el rejoneo aún conservaba una impronta marcada por el elitismo y los cánones clásicos. Aunque era una disciplina popular entre las clases altas, aún no gozaba de un alcance masivo ni de las innovaciones que le darían un carácter más accesible y espectacular en las décadas siguientes. En este contexto conservador, Branco Nuncio surgiría como un verdadero pionero.
Su alternativa como rejoneador se produjo el 27 de mayo de 1923, en la plaza de toros lisboeta conocida como Coso Pequenho, de la mano de Antonio Luis Lopes, un referente en el toreo a caballo en Portugal. Sin embargo, Juan Alves Branco Nuncio no solo continuó el legado de su padrino, sino que lo transformó radicalmente, alejándose del clasicismo elitista que caracterizaba a Lopes para abrir el arte del rejoneo a nuevas formas y emociones.
Logros y contribuciones
El impacto de Juan Alves Branco Nuncio en el toreo a caballo fue revolucionario. Desde sus primeras apariciones en los ruedos lusitanos, demostró una combinación única de maestría técnica, creatividad y carisma. Su arte traspasó fronteras rápidamente, y en 1927 debutó en España, en la plaza de toros de Badajoz, obteniendo un éxito inmediato.
Entre sus contribuciones más notables al rejoneo, destacan las siguientes:
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Banderillear a dos manos, una maniobra que exigía coordinación perfecta y gran valor.
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Entrar a matar con estoque en lugar del tradicional rejón de muerte, una innovación que también practicó el torero español Antonio Cañero.
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Montas espectaculares y caballos especialmente entrenados, entre los que destacó su inseparable Faraón, con quien mantuvo una relación de complicidad única.
Además de su técnica, el público valoraba en él una alegría contagiosa, un dominio absoluto del caballo y una capacidad para convertir cada faena en un espectáculo. No era solo un torero: era un artista del ruedo, un visionario que rompía moldes sin perder el respeto por la tradición.
Su carrera lo llevó a las principales plazas de toros de la Península Ibérica, incluyendo escenarios de tanto prestigio como Madrid y Sevilla. Su nombre se convirtió en sinónimo de excelencia en el arte del rejoneo.
Momentos clave
A lo largo de su extensa carrera, Juan Alves Branco Nuncio vivió numerosos momentos que definieron su leyenda. Entre los más destacados se encuentran:
Cronología de momentos clave
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15 de febrero de 1901: Nace en Portugal en una familia de abolengo.
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27 de mayo de 1923: Toma la alternativa en Coso Pequenho, Lisboa, de la mano de Antonio Luis Lopes.
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1927: Debuta en España, en la plaza de Badajoz, alcanzando un éxito inmediato.
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Décadas de 1930 a 1960: Consolidación como figura del rejoneo en España y Portugal. Se presenta en Madrid, Sevilla y otras plazas de renombre.
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21 de octubre de 1973: Se retira oficialmente de los ruedos a los 72 años de edad.
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1976: Fallece víctima de un infarto de miocardio mientras cabalgaba a lomos de Faraón.
Este listado evidencia una trayectoria excepcionalmente longeva, ya que Juan Alves Branco Nuncio permaneció en activo durante cinco décadas, algo insólito incluso entre los toreros más resistentes. Su decisión de continuar toreando hasta los 72 años reflejaba su pasión inquebrantable por el arte del rejoneo.
Relevancia actual
La figura de Juan Alves Branco Nuncio sigue siendo un referente ineludible dentro de la tauromaquia ecuestre. Su influencia se percibe tanto en la técnica como en el estilo de los rejoneadores modernos, que han adoptado muchas de sus innovaciones como parte del repertorio habitual en las plazas.
Además, su legado ha contribuido a:
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Popularizar el rejoneo más allá de los círculos elitistas, acercándolo al gran público.
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Revalorizar el papel del caballo en la lidia, no solo como vehículo sino como protagonista.
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Impulsar una vertiente artística y dinámica dentro de una tradición profundamente ritualizada.
En la actualidad, su nombre es recordado en crónicas taurinas, estudios históricos y conversaciones de aficionados como símbolo de perfección técnica, innovación y amor por el toreo. También es habitual encontrar referencias a él en exhibiciones ecuestres y festivales taurinos que celebran las raíces del rejoneo portugués y su proyección en el ámbito ibérico.
Sus gestos, su presencia escénica y su manera de montar siguen siendo estudiados por quienes desean aprender no solo a torear, sino a emocionar desde el caballo.
Un legado eterno sobre la arena
Juan Alves Branco Nuncio no solo fue el mejor rejoneador de su tiempo, sino un auténtico renovador del arte taurino. Su manera de combinar técnica, valor, estética y emoción le permitió conquistar tanto a críticos como al público, transformando el rejoneo en una experiencia visual y emocional de primer nivel.
Murió como había vivido: a lomos de su caballo, soñando con volver a sentir la arena bajo los cascos de su inseparable Faraón. Ese último galopar selló una vida dedicada con entrega total al arte ecuestre, dejando tras de sí una leyenda que sigue cabalgando en la memoria de la tauromaquia.
MCN Biografías, 2025. "Juan Alves Branco Nuncio (1901-1976). El torero a caballo que revolucionó el rejoneo en Portugal y España". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/alves-branco-nuncio-juan [consulta: 31 de marzo de 2026].
