Louis Althusser (1918–1990): El Filósofo que Reinterpretó el Marxismo desde la Estructura
Orígenes y formación en un mundo dividido
Infancia en Argelia y primeros estudios en Francia
Louis Althusser, nacido el 16 de octubre de 1918 en Birmandreis, Argelia, en el seno de una familia de colonos franceses, vivió sus primeros años en una región marcada por la tensión colonial entre la metrópoli europea y la población local. Desde joven, su entorno reflejaba contradicciones sociales y políticas profundas que más tarde influirían en su pensamiento filosófico. Su familia pertenecía a la clase acomodada de colonos, lo que le permitió acceder a una educación de calidad desde sus primeros años.
Tras cursar sus primeros estudios en Argel, se trasladó a Francia, donde continuó su formación secundaria en Marsella y Lyon. Ya en su juventud, Louis mostró un agudo interés por las humanidades, inclinación que lo llevó a ingresar a la prestigiosa École Normale Supérieure (ENS) de París. Esta institución, considerada un semillero de élites intelectuales en Francia, fue crucial para su formación filosófica y política. Allí se familiarizó con el pensamiento clásico y moderno, consolidando una base que le permitiría desarrollar una de las críticas más influyentes al marxismo del siglo XX.
El impacto de la Segunda Guerra Mundial y el cautiverio nazi
El inicio de la Segunda Guerra Mundial interrumpió bruscamente su desarrollo académico. Althusser fue reclutado por el ejército francés, pero tras la invasión nazi fue capturado y pasó cinco años como prisionero de guerra en Alemania. Esta experiencia lo marcó profundamente. Durante su cautiverio, Althusser entró en contacto con otros intelectuales y empezó a consolidar una visión crítica del mundo, profundamente influida por la lucha de clases, la injusticia estructural y la necesidad de transformación social.
Al regresar a Francia tras la liberación, Althusser tenía claro que su pensamiento debía estar orientado hacia una transformación radical de la sociedad. En 1948, se reincorporó a la École Normale Supérieure, esta vez como profesor titular de Filosofía, y se afilió al Partido Comunista Francés (PCF), donde encontró un espacio político desde el cual articular su pensamiento.
Ascenso intelectual en la posguerra
Ingreso en la École Normale Supérieure y afiliación comunista
Aunque se integró en el PCF, Althusser mantuvo siempre una posición ambivalente y crítica respecto a la línea oficial del partido. Receloso del dogmatismo que dominaba el marxismo de posguerra, buscó desde el inicio elaborar una lectura no ideológica de Marx, más fiel a la complejidad de su obra. Desde su cátedra en la ENS, Althusser se convirtió en mentor de varias generaciones de estudiantes, a quienes instaba a cuestionar las versiones estandarizadas del marxismo.
Su vocación pedagógica fue paralela a una intensa actividad intelectual. Su primera obra importante fue “Montesquieu, la política y la historia” (1950), donde ya se vislumbraban sus inquietudes teóricas respecto a las estructuras sociales. Sin embargo, su influencia intelectual se consolidó definitivamente en la década de 1960, cuando lanzó una crítica frontal a las versiones humanistas del marxismo que predominaban en el PCF y en otros sectores de la izquierda europea.
Primeras publicaciones y críticas al marxismo tradicional
1965 fue un año decisivo en la carrera de Althusser. Ese año publicó “Por Marx”, una colección de ensayos redactados entre 1960 y 1964, en su mayoría publicados previamente en la revista La Pensée. En esta obra, denunció la insuficiencia teórica del PCF, acusándolo de simplificar la doctrina marxista y de caer en errores ideológicos fundamentales. Althusser reclamaba una relectura radical de Marx, que se alejase del economicismo y del subjetivismo que caracterizaban muchas de las interpretaciones dominantes.
La principal tesis de Althusser en “Por Marx” era la necesidad de distinguir entre el joven Marx, todavía influido por Hegel y Feuerbach, y el Marx maduro, que habría logrado una ruptura epistemológica al establecer el materialismo histórico como una auténtica ciencia. Para defender esta tesis, Althusser no dudó en apoyarse en autores no marxistas, como Freud, Lacan, Bachelard y Lévi-Strauss, cuyos enfoques estructuralistas y psicoanalíticos le ofrecieron herramientas conceptuales para pensar la ideología y las formaciones sociales.
La ruptura epistemológica con Marx
“Por Marx” y la redefinición teórica del marxismo
En “Por Marx”, Althusser planteó una de sus ideas más influyentes: la ruptura epistemológica. Esta noción afirmaba que entre los primeros textos de Marx y los que redactó en su madurez existe una fractura fundamental en términos de enfoque y método. Según Althusser, solo los textos de la segunda etapa permiten hablar de un verdadero marxismo científico, basado en estructuras objetivas y no en categorías filosóficas idealistas como el “hombre” o la “conciencia”.
Este enfoque marcó una transformación radical en el campo del marxismo teórico. Althusser rechazó el humanismo marxista, argumentando que el marxismo debía comprenderse como una ciencia, al igual que la física o la biología, orientada al análisis estructural de las relaciones sociales. Su insistencia en eliminar toda referencia al “sujeto” como categoría explicativa lo distanció de otros marxistas contemporáneos, pero también atrajo el interés de muchos jóvenes intelectuales europeos.
Diatribas contra el Partido Comunista Francés y la influencia de otros pensadores
El ataque más polémico de Althusser fue contra la dirección del PCF, en especial contra su secretario general Roger Garaudy, al que acusó de intentar reconciliar el marxismo con el cristianismo a través de la recuperación de los textos juveniles de Marx. Para Althusser, esta estrategia era una claudicación ideológica inaceptable, que desvirtuaba la esencia científica del marxismo. Las reacciones en el seno del PCF no se hicieron esperar: mientras algunos lo tachaban de revisionista y perturbador, otros lo veían como la voz de una izquierda renovada y crítica.
Su estilo denso y abstracto, influido por el lenguaje del estructuralismo y del psicoanálisis, fue adoptado y debatido en los principales círculos universitarios franceses, especialmente en París. La ENS se convirtió en un foco de pensamiento marxista renovado, donde Althusser ejercía de líder intelectual no oficial para muchos estudiantes y académicos. En ese entorno germinarían nuevas corrientes críticas dentro del marxismo, algunas de las cuales tendrían un impacto global en las décadas siguientes.
Consolidación de una filosofía militante
“Para leer El Capital” y la propuesta de una ciencia del materialismo histórico
El mismo año de publicación de Por Marx, Louis Althusser presentó otra obra fundamental: “Para leer El Capital” (Lire le Capital), escrita junto a jóvenes colaboradores como Étienne Balibar. Esta obra pretendía ofrecer una lectura sistemática y rigurosa del texto capital de Marx, despojándolo de interpretaciones subjetivas o humanistas. En ella, Althusser argumentaba que El Capital debía entenderse no como un tratado económico o filosófico al uso, sino como un texto fundacional de una ciencia de las formaciones sociales.
La premisa de Para leer El Capital era que el materialismo histórico requería de categorías específicas y autónomas respecto de las ciencias sociales tradicionales. Esta obra consolidó su ruptura con el marxismo clásico y fortaleció su reputación como uno de los pensadores más influyentes del momento. Althusser defendía que la teoría marxista no debía buscar fundamentos filosóficos previos —como los de Hegel o Feuerbach—, sino desarrollar un sistema conceptual propio, sustentado en el análisis estructural y sin recurrir a esencias ni teleologías.
Este enfoque radical transformó la manera en que se leía a Marx en buena parte de Europa y América Latina. A través de un lenguaje técnico y depurado, Althusser propuso que la ideología no era simplemente un error de percepción o una deformación de la realidad, sino una estructura propia con reglas internas de funcionamiento, clave para comprender el mantenimiento de las relaciones de producción en cualquier sociedad.
Críticas al humanismo y la defensa del leninismo radical
A pesar de su oposición al dogmatismo estalinista, Althusser fue un defensor acérrimo del leninismo, al que consideraba la prolongación natural del marxismo científico. En obras como Lenin y la filosofía (1969), Respuesta a John Lewis (1973) y Elementos de autocrítica (1974), profundizó en el análisis de la ideología como elemento central del proceso histórico. Para él, la ideología no podía ser superada por la conciencia, sino solo comprendida desde su función reproductora en el aparato social.
En sus críticas a las corrientes humanistas, eurocomunistas y economicistas, Althusser mantuvo que la categoría de “hombre” no tenía cabida en un análisis científico de las relaciones sociales. A su juicio, el humanismo marxista era una contradicción en términos, ya que mezclaba una ideología con una teoría. Su posición generó rechazo entre los sectores más moderados del PCF, que veían en su discurso una amenaza para la reconciliación con otras tradiciones ideológicas y religiosas.
El énfasis de Althusser en lo estructural y lo impersonal fue una de las razones por las que su pensamiento se convirtió en fuente de inspiración para muchos movimientos juveniles de izquierda radical en los años 60 y 70. Su crítica a la coexistencia pacífica entre capitalismo y socialismo, y su rechazo del revisionismo, lo convirtieron en una figura de referencia para quienes exigían una revolución teórica y política sin concesiones.
Influencia, discípulos y controversias
Las juventudes revolucionarias de los años 60 y el caso Pol Pot
La influencia de Althusser trascendió las fronteras de Francia. En universidades de Europa y América Latina, sus textos se convirtieron en referencia obligada para la crítica marxista estructuralista. Su estilo, aunque hermético, conectaba con una generación ansiosa de renovar las herramientas analíticas para comprender la lucha de clases y el papel de las ideologías en el sostenimiento del poder.
Uno de los episodios más controvertidos vinculados a su influencia fue el caso de Saloth Sar, más conocido como Pol Pot, quien estudió en París en los años 50 y fue uno de los discípulos indirectos de Althusser. Aunque no existe evidencia directa de una relación personal estrecha entre ambos, Pol Pot absorbió muchas ideas estructuralistas sobre la transformación radical de las estructuras sociales. Como líder de los Jemeres Rojos en Camboya, Pol Pot implementó políticas de ingeniería social extrema que condujeron al genocidio de millones de personas entre 1975 y 1979. Este vínculo fue utilizado por algunos críticos para cuestionar las implicaciones políticas del pensamiento althusseriano, aunque sus seguidores defendieron que su obra nunca avaló tales acciones.
Repercusiones del eurocomunismo y la crisis del PCF
Con el paso del tiempo, la postura intransigente de Althusser comenzó a chocar con los cambios geopolíticos y culturales del mundo comunista. A partir de mediados de los años 70, el eurocomunismo —una corriente que buscaba adaptar el marxismo a las democracias liberales occidentales— ganó terreno en partidos como el PCF y el PCI (Partido Comunista Italiano). Esta evolución ideológica redujo la influencia de Althusser en los círculos dirigentes, aunque no su prestigio académico.
En 1978, publicó Lo que no puede durar en el PCF, una obra donde analizaba la crisis de identidad del partido y advertía sobre la pérdida de dirección teórica. En este texto, volvió a insistir en que la única forma de preservar la vigencia del marxismo era mantener su carácter científico, alejado de compromisos ideológicos o estrategias de conciliación con el orden capitalista. Sin embargo, su voz comenzó a sonar cada vez más marginal en un contexto en el que la Guerra Fría daba señales de enfriamiento y el marxismo tradicional parecía en retirada frente a nuevas corrientes de pensamiento.
Tragedia personal y legado filosófico
El homicidio de su esposa y el diagnóstico psiquiátrico
A finales de la década de 1970, la salud mental de Althusser comenzó a deteriorarse notablemente. Tras tres años de virtual reclusión e inactividad pública, el filósofo volvió a los titulares de la prensa mundial en noviembre de 1980, pero por motivos trágicos. En un episodio de enajenación mental, Althusser estranguló a su esposa, Hélène Rytmann, en su apartamento del ENS. El caso conmocionó a la opinión pública y generó un profundo debate sobre la relación entre genialidad, locura y responsabilidad criminal.
Los tribunales franceses, tras recibir los informes médicos, lo declararon inimputable, considerándolo un enfermo mental. Fue internado en instituciones psiquiátricas, donde permaneció el resto de su vida. Esta tragedia oscureció su figura pública, y muchos de sus antiguos aliados ideológicos guardaron silencio o se distanciaron de él. No obstante, en los círculos filosóficos y académicos, su obra continuó siendo objeto de estudio y debate.
Últimos años, influencia decreciente y visión contemporánea de su obra
A pesar de su reclusión, Althusser continuó escribiendo, aunque con menor sistematicidad. En 1992, dos años después de su muerte por embolia cerebral, se publicó póstumamente su autobiografía titulada El porvenir es largo. En ella, ofrecía una visión introspectiva de su vida, marcada por la lucha política, la obsesión teórica y los episodios de enfermedad mental. Esta obra, lejos de ser una justificación, se convirtió en un documento valioso para entender la dimensión humana de uno de los pensadores más complejos del siglo XX.
En retrospectiva, el pensamiento de Louis Althusser ha sido objeto de relecturas diversas. Algunos lo acusan de haber contribuido a una visión excesivamente rígida y despersonalizada del marxismo. Otros lo reivindican como el último gran filósofo comunista europeo, que buscó rescatar el núcleo científico del pensamiento de Marx frente a las deformaciones ideológicas de su tiempo.
Su legado perdura en disciplinas como la teoría crítica, los estudios culturales, la sociología y la filosofía política. El concepto de ideología como estructura, su crítica a las nociones de sujeto y su apuesta por un marxismo no humanista han dejado una marca indeleble en la tradición filosófica contemporánea.
MCN Biografías, 2025. "Louis Althusser (1918–1990): El Filósofo que Reinterpretó el Marxismo desde la Estructura". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/althusser-louis [consulta: 6 de febrero de 2026].
