Agustín Agualongo (1780–1824): El indómito caudillo realista de las montañas de Pasto

Orígenes humildes y formación temprana

Nacimiento y ascendencia indígena en Pasto

Agustín Agualongo nació el 25 de agosto de 1780 en la ciudad de San Juan de Pasto, al suroccidente del actual territorio colombiano, en el seno de una familia de origen humilde e indígena. Fue hijo del indio Manuel Criollo y de Gregoria Sisneros, una mujer de origen montañés. Su nacimiento en una región geográfica de complicada orografía, habitada por una población tenazmente tradicionalista, marcaría profundamente su carácter y su visión del mundo.

La infancia de Agualongo transcurrió en el barrio de Río Blanco, donde asistió a la escuela local. Si bien su formación académica fue limitada, adquirió un temprano sentido de pertenencia a su comunidad, lo cual influiría decisivamente en su futura decisión de defender con fervor a la monarquía española, que muchos en su tierra natal consideraban símbolo de orden, religión y continuidad.

Educación básica y primer matrimonio

Educado bajo los principios tradicionales de su entorno, Agualongo aprendió a leer y escribir, y desarrolló habilidades prácticas como la pintura al óleo, oficio que más adelante utilizaría para alistarse en las milicias. El 25 de enero de 1801 contrajo matrimonio con Jesusa Guerrero, unión que, según testimonio posterior, culminó en un divorcio legal, sin dejar descendencia legítima conocida. Este episodio revela aspectos de su vida privada poco comunes para un hombre de su tiempo y clase social, y ofrece una primera muestra de su independencia de criterio.

Primeros pasos en el conflicto independentista

Ingreso en las milicias realistas

Con el inicio de los movimientos independentistas en Nueva Granada, Agualongo se alistó el 7 de marzo de 1811 en la 3ª Compañía de Milicias, declarando que lo hacía para servir al rey. En este acto adoptó el nombre adicional de José, usó el apellido materno ficticio de Almeida y se presentó como pintor, posiblemente para evitar persecuciones. Su adhesión al bando realista, que defendía la continuidad del dominio español, respondía a una visión política y religiosa profundamente enraizada en la cosmovisión conservadora del pueblo pastuso.

Enfrentamientos iniciales contra las tropas patriotas

Durante septiembre de 1811, Agualongo luchó en defensa de Pasto contra las tropas independentistas de Quito, dirigidas por Pedro Montúfar, y posteriormente se enfrentó a fuerzas caucanas bajo el mando del patriota Joaquín Caycedo y Cuero. En estos combates tempranos comenzó a destacar por su valor personal y compromiso ideológico, ascendiendo al grado de cabo. Su participación en la captura y ejecución de Caycedo y del médico estadounidense Alejandro Macaulay—acusado de pretender a una hija del gobernador de Quito, Toribio Montes—lo insertó definitivamente en el núcleo duro del realismo andino.

Ascenso militar y vínculos con figuras clave del realismo

Uno de los personajes cruciales en la carrera de Agualongo fue Estanislao Merchacano, juez instructor del caso Macaulay y posterior mentor del joven guerrillero. Gracias a su apoyo, Agualongo fue ascendido a sargento, participó en el Primer Batallón de Milicias de San Juan de Pasto bajo las órdenes del teniente coronel Juan María Villota, y contribuyó a la defensa de la ciudad frente a las fuerzas republicanas del Congreso de las Provincias Unidas de la Nueva Granada. Por su desempeño en estas acciones recibió el ascenso a teniente, grado que le fue concedido, aparentemente, por el propio Juan de Sámano, entonces máxima autoridad realista en el virreinato.

Posteriormente, Agualongo fue destinado como Ayudante del Capitán de la Rosa en Popayán, ciudad que se convirtió en uno de los centros del conflicto entre realistas y patriotas. Su ascenso dentro de la jerarquía militar, a pesar de su origen indígena, refleja tanto su valor en combate como la necesidad de los mandos realistas de contar con aliados locales en zonas de resistencia.

Consolidación como defensor de la causa realista

Participación en la defensa de Cuenca y su ascenso

Durante los años posteriores a la reconquista realista de Pablo Morillo (1816–1819), Agualongo continuó sus actividades militares, aunque con escasa documentación precisa. Se desconoce si participó directamente en las derrotas de Bomboná o Pichincha, pero sí consta que contribuyó notablemente en la defensa de Cuenca, hecho que le valió un nuevo ascenso a teniente coronel por orden de Melchor Aymerich, último presidente de la Audiencia de Quito y jefe supremo de las fuerzas realistas en el sur.

Este reconocimiento marcó un punto de consolidación para Agualongo, quien regresó a Pasto como segundo al mando del coronel Remigio Benito Boves, y se preparó para resistir el avance republicano hacia la región andina meridional. Su retorno al escenario militar regional coincidió con un nuevo momento álgido del conflicto.

Alianzas con coroneles realistas y rebelión en Pasto (1822)

El 28 de octubre de 1822, Agualongo apareció nuevamente en escena al encabezar, junto a otros líderes realistas, una insurrección en Pasto contra el gobernador republicano Antonio Obando. La proclama emitida en esta ocasión fue explícita en su lealtad a Fernando VII y en su compromiso con la defensa de la religión católica, movilizando a 1.500 hombres frente a solo 300 republicanos. Este movimiento tuvo repercusión en zonas aledañas como Tulcán, Ibarra y Popayán, provocando una respuesta contundente del alto mando republicano.

Ante la gravedad de la situación, Simón Bolívar, entonces en Quito, envió a los generales Antonio José de Sucre y José María Córdova, ambos veteranos de Pichincha, para someter a los insurgentes. Aunque en Túqueres los rebeldes lograron inicialmente repeler a Sucre, la toma final de Pasto entre el 23 y el 25 de diciembre de 1822 resultó en una victoria republicana tras intensos combates cuerpo a cuerpo.

Represión republicana y la cruenta toma de Pasto

La derrota fue seguida por una brutal represión. Los líderes realistas Boves y Agualongo huyeron, el primero hacia Brasil y el segundo a los montes del Patía. Sin embargo, la victoria no trajo paz inmediata: el Batallón Rifles, unidad republicana conocida por su crueldad, llevó a cabo matanzas y saqueos indiscriminados en Pasto y sus alrededores. La situación llevó a Bolívar a imponer la jura obligatoria de la Constitución de Colombia a los pastusos y nombrar al general Bartolomé Salom como pacificador de la provincia.

La represión alcanzó niveles dramáticos con la deportación de 1.400 prisioneros hacia Perú, muchos de los cuales murieron o se suicidaron durante el trayecto. En este contexto, Agualongo, lejos de rendirse, se preparaba para continuar la lucha desde la clandestinidad.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Agustín Agualongo (1780–1824): El indómito caudillo realista de las montañas de Pasto". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/agualongo-agustin [consulta: 20 de marzo de 2026].