Viola Farber (1931-1998). La destacada bailarina y coreógrafa que dejó su huella en la danza moderna
Viola Farber (1931-1998) fue una de las figuras más influyentes de la danza moderna en Estados Unidos. Su legado como bailarina, coreógrafa, profesora y directora de danza contemporánea sigue siendo una referencia fundamental en el ámbito de la danza moderna, tanto en los Estados Unidos como a nivel internacional. Nacida en Heidelberg, Alemania, el 25 de febrero de 1931, su vida y carrera estuvieron marcadas por una continua búsqueda de la innovación y el impulso de nuevas formas de expresión en el arte de la danza.
Orígenes y contexto histórico
Viola Farber nació en el seno de una familia que, aunque no relacionada directamente con las artes, le ofreció el ambiente adecuado para desarrollarse en este campo. Su educación comenzó en su ciudad natal, Heidelberg, pero sería en Estados Unidos donde la danza ocuparía un lugar central en su vida. A temprana edad, Farber se trasladó a los Estados Unidos, donde comenzó sus estudios de danza en la Universidad de Washington. Allí fue donde conoció a algunas de las figuras más influyentes de la danza moderna, como Katherine Litz, Alfredo Corvino, Margaret Craske y Merce Cunningham, quienes influyeron decisivamente en su carrera.
La década de 1950 fue un período clave en la evolución de la danza moderna, un estilo que se encontraba en pleno apogeo y transformación. Farber fue testigo y protagonista de este cambio. Tras completar su formación, debutó en la compañía de Merce Cunningham en 1952, uno de los coreógrafos más innovadores de la época, y fue allí donde comenzó a forjarse su propio camino. Su asociación con Cunningham la llevó a ser parte fundamental de la creación de algunas de sus obras más emblemáticas.
Logros y contribuciones
A lo largo de su carrera, Viola Farber dejó una marca indeleble en el mundo de la danza moderna. Su trayectoria abarcó no solo la interpretación, sino también la creación, la dirección y la enseñanza. Entre 1956 y 1964, fue intérprete en las compañías de Cunningham, y tuvo el honor de estrenar una serie de sus ballets más significativos, como Suite for Five in Space and Time (1956), Nocturnes (1956), Antic Meet (1958), Summerspace (1958), Rune (1959), Crises (1960), Aeon (1961), Field Dances (1963) y Winterbranch (1964). Además, también formó parte de la obra Paired (1964), en la que interpretó junto a Cunningham un paso a dos. Estas obras marcaron una era y consolidaron la danza moderna como un arte conceptual e innovador.
Su carrera no se limitó solo a la interpretación, ya que a lo largo de los años también se dedicó a la dirección y la creación de coreografías. Entre 1965 y 1967, fue miembro de las compañías de Paul Taylor y Katherine Litz, dos nombres destacados de la danza moderna. Sin embargo, fue en 1968 cuando Farber decidió fundar su propia compañía, la Viola Farber Dance Company, que dirigió hasta 1985. Durante esos años, creó una serie de coreografías que se han convertido en piezas fundamentales del repertorio de la danza moderna, tales como Notebook, Tendency, Co-Op, Passangers, Mildred, Route Six, Three Duets, Trio y Five in the Mourning, entre otras.
Momentos clave en la carrera de Viola Farber
A lo largo de su carrera, Viola Farber vivió y contribuyó a numerosos momentos clave que marcaron la historia de la danza moderna. Algunos de los más destacados incluyen:
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1952: Su debut en la compañía de Merce Cunningham, donde fue parte integral de la creación de algunas de las obras más innovadoras de la danza moderna.
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1968-1985: Dirección de la Viola Farber Dance Company, creando una serie de coreografías que definieron su estilo y contribuyeron al desarrollo de la danza moderna.
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1981-1983: Sucede a Alwin Nikolais en la dirección del Centre National de Danse Contemporaine de Angers, un hito en su carrera que permitió la creación de una escuela asociada a la compañía.
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1984-1987: Fue profesora en la escuela del London Contemporary Dance Theatre, marcando su influencia en la formación de nuevas generaciones de bailarines.
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1990: Su visita a España, donde impartió un curso de danza contemporánea y presidió el jurado del IV Certamen Coreográfico de Madrid.
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1995: Creación, junto a Ralph Lemon, del dueto Threestep, una obra celebratoria del décimo aniversario de la compañía de Lemon.
Relevancia actual
La influencia de Viola Farber sigue viva en la danza moderna contemporánea. Su trabajo como coreógrafa y directora sigue siendo una fuente de inspiración para bailarines, coreógrafos y estudiantes de danza. Su enfoque en la experimentación y la innovación en la danza fue fundamental para establecer nuevas formas de expresión dentro del contexto de la danza moderna, superando los límites tradicionales de este arte.
Hoy en día, su legado es reconocido tanto por su trabajo en las compañías en las que participó como por su capacidad para fusionar la danza con otros elementos artísticos, como la música y la performance. La danza contemporánea, tal como se entiende en la actualidad, lleva la marca de figuras como Merce Cunningham, Paul Taylor y, por supuesto, Viola Farber, quienes contribuyeron a transformar la danza en una disciplina que va más allá de la técnica para convertirse en una forma de expresión profunda y conceptual.
Además de su contribución en el escenario, su trabajo como educadora y directora en instituciones de prestigio, como el Sarah Lawrence College en los Estados Unidos y el London Contemporary Dance Theatre, asegura que su influencia perdure a través de las generaciones de bailarines que han aprendido bajo su tutela.
La danza contemporánea y la enseñanza de la danza moderna deben mucho a la dedicación y pasión de Viola Farber, quien dejó una huella que aún se siente en las nuevas generaciones de artistas y bailarines.
MCN Biografías, 2025. "Viola Farber (1931-1998). La destacada bailarina y coreógrafa que dejó su huella en la danza moderna". Disponible en: https://mcnbiografias.com/farber-viola [consulta: 25 de abril de 2026].
