Yu, Emperador de China (ca. siglo XXI a.C.). El legendario fundador de la dinastía Xia
El Emperador Yu de China, también conocido como Da Yu o «El Gran Yu», es una de las figuras más emblemáticas de la tradición china. Situado en el siglo XXI a.C., es recordado como el fundador de la dinastía Xia, la primera dinastía hereditaria de la historia china, y como el héroe que logró someter a las aguas del Río Amarillo para dar estabilidad a su pueblo. Aunque su vida se envuelve en un halo mítico, las narraciones sobre su figura han desempeñado un papel central en la construcción de la identidad cultural china, convirtiéndolo en un modelo de virtud y de gobernanza ejemplar.
Orígenes y contexto histórico
El origen de Yu se sitúa en la prehistoria legendaria de China, en un tiempo en que los soberanos eran considerados semidivinos y vinculados directamente a las fuerzas de la naturaleza. Su padre fue Gun, ministro del emperador Yao, quien intentó controlar las crecidas del Río Amarillo durante nueve años sin éxito, lo que lo llevó al exilio y posteriormente a la ejecución. Con el fracaso de Gun se abría paso a una nueva etapa que personificaría Yu.
Yu fue designado por el emperador Shun para continuar la tarea de su padre. De esta manera, se le confió una misión trascendental: dominar las aguas y garantizar la supervivencia del pueblo frente a las constantes inundaciones. Esta labor monumental no solo le otorgó prestigio, sino que también cimentó su reputación como fundador de un orden político y territorial duradero.
Durante la dinastía Zhou, siglos más tarde, Yu fue venerado como un ser divino y elevado a la categoría de héroe cultural, reinterpretado por los confucianistas como el paradigma de soberano virtuoso.
Logros y contribuciones
El legado de Yu se articula en torno a hazañas que combinan la técnica hidráulica, la organización territorial y la construcción de un orden moral:
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Control de las inundaciones: Yu realizó obras de ingeniería para canalizar las aguas del Río Amarillo y del Yangzi, abriendo desfiladeros, excavando montañas, desecando pantanos y construyendo canales que dirigieron los caudales hacia el mar.
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Ordenamiento territorial: dividió el territorio en nueve provincias, asignando tributos específicos a cada una según sus recursos.
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Cartografía primitiva: elaboró lo que se considera el primer mapa geográfico, grabado en nueve calderos de bronce que se convirtieron en símbolos de legitimidad imperial.
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Fundación de la dinastía Xia: estableció la primera dinastía hereditaria de China, que según Sima Qian contó con diecisiete emperadores.
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Rituales y simbolismo: introdujo danzas mágicas como el famoso “paso de Yu”, asociado a prácticas chamánicas y luego adoptado por los taoístas.
La simbología mágica y religiosa
Yu no solo fue ingeniero y soberano, también figura ritual. La tradición lo asocia con elementos místicos como:
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El hedu o “plano del río”, un cuadrado mágico vinculado a los números y los cinco elementos.
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El Luo Shu, revelado por una tortuga del río Luo, que representaba estaciones, puntos cardinales y ciclos cósmicos.
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Su vínculo con seres fabulosos, como un caballo-dragón que emergió del Río Amarillo y le transmitió conocimientos ocultos.
Estas leyendas lo situaron en el centro de la cosmovisión china, uniendo naturaleza, orden político y espiritualidad.
Momentos clave de su vida y reinado
A lo largo de su trayectoria, las narraciones sobre Yu destacan varios momentos decisivos:
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Fracaso de Gun y sacrificio del linaje: el castigo a su padre abrió el camino para una nueva era.
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Consagración al dios del río: Yu ofreció su cabello y uñas, quedando marcado físicamente, símbolo de entrega a la misión.
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Dominio de las aguas: tras largos años de trabajo, convirtió tierras inhóspitas en fértiles y seguras.
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División en nueve provincias: organización territorial sin precedentes.
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Conquista de los San Miao: sometió a un pueblo rebelde mediante danzas guerreras y pruebas de virtud.
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Fundación de la dinastía Xia: estableció un linaje imperial hereditario.
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Victoria sobre Fangfeng: enfrentamiento ritual que consolidó su prestigio y poder.
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Herencia dinástica: su hijo Qi lo sucedió, marcando el inicio de la transmisión hereditaria del trono en China.
Este recorrido histórico-mítico convirtió a Yu en un referente de orden y autoridad.
Relevancia actual
La figura de Yu mantiene una relevancia notable en la memoria cultural china. Su historia simboliza la relación entre el hombre y la naturaleza, así como el esfuerzo colectivo por imponer el orden frente al caos. El relato de su vida ilustra la transición de sociedades tribales hacia un sistema político centralizado, encarnado en la dinastía Xia.
Los confucianistas lo reinterpretaron como ejemplo de virtud personal y liderazgo moral, en contraste con la barbarie y el desorden. Por su parte, el taoísmo incorporó aspectos chamánicos de su mito, como las danzas y la alianza con animales sagrados. Esta fusión explica la permanencia de Yu como figura transversal en la espiritualidad china.
Hoy en día, el estudio arqueológico del valle del Río Amarillo ha ofrecido indicios materiales que apuntan a la historicidad parcial de la dinastía Xia, reforzando la relevancia de Yu como punto de origen de la civilización china.
El legado inmortal del Gran Yu
Yu no fue únicamente un gobernante mítico, sino el emblema de la construcción de China como civilización. Su labor hidráulica sentó las bases de la agricultura, su organización territorial dio forma a un imperio unificado y su dimensión mítica lo vinculó con el orden cósmico y religioso. A través de los siglos, su nombre sigue evocando disciplina, virtud y la lucha por el equilibrio entre humanidad y naturaleza.
Su figura articula la idea de que gobernar es tanto un acto político como un deber moral y espiritual, un legado que se ha proyectado en las doctrinas filosóficas y en la identidad cultural de China hasta la actualidad.
MCN Biografías, 2025. "Yu, Emperador de China (ca. siglo XXI a.C.). El legendario fundador de la dinastía Xia". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/yu-emperador-de-china [consulta: 11 de febrero de 2026].
