Salomé Ureña de Henríquez (1850–1897): La Poetisa Dominicana que Defendió la Patria a Través de la Poesía y la Educación
Salomé Ureña de Henríquez (1850–1897): La Poetisa Dominicana que Defendió la Patria a Través de la Poesía y la Educación
1. Introducción: Una Vida Dedicada al Arte y la Nación
Salomé Ureña de Henríquez nació el 21 de octubre de 1850 en la ciudad de Santo Domingo, en la República Dominicana. Fue una figura central de la literatura del siglo XIX, conocida por su profunda vinculación con la patria y su incansable lucha por la educación. Criada en un hogar culto y literario, desde joven mostró una gran sensibilidad hacia las letras y el arte. Sus padres, Nicolás Ureña de Mendoza y Gregoria Díaz de León, fueron figuras destacadas en la sociedad de la época, y su entorno familiar propició su temprana formación intelectual.
En un contexto histórico marcado por la inestabilidad política y la lucha por la identidad nacional, Salomé se destacó por una poesía que trascendió los límites de la literatura para convertirse en una herramienta de reflexión ética y de esperanza para su pueblo. Su obra, junto con la de otros poetas como José Joaquín Pérez y Gastón Fernando Deligne, conforma la denominada “trilogía de los poetas mayores”, cuya importancia radica en su capacidad para integrar los anhelos de la nación con las inquietudes personales y sociales del individuo.
2. Primeros años y Matrimonio con Francisco Henríquez y Carvajal
Salomé Ureña nació en una familia con una sólida formación literaria y cultural. Su padre, Nicolás Ureña de Mendoza, fue un destacado intelectual y escritor, mientras que su madre, Gregoria Díaz de León, provenía de una familia de abolengo. Ambos progenitores ejercieron una influencia fundamental en su educación, inculcándole el amor por las letras y la cultura desde temprana edad.
A los 20 años, Salomé contrajo matrimonio con Francisco Henríquez y Carvajal, un médico y político que más tarde se convertiría en presidente de la República Dominicana. Este matrimonio no solo fue una unión personal, sino también un punto de encuentro entre dos personalidades comprometidas con el futuro de su país. Con Francisco tuvo cuatro hijos: Francisco, Pedro, Max y Camila, quienes fueron fundamentales en su vida.
En el caso de Max y Pedro, la influencia de Salomé en su educación fue determinante. Ambos hijos llegarían a ocupar posiciones de relevancia en la vida política y cultural de la nación, lo que refleja el legado de su madre como educadora y formadora de líderes. La poetisa dominicana nunca dejó que su maternidad interfiriera con su vocación artística y, por el contrario, su amor por la literatura y la patria fue transmitido a través de sus hijos, quienes se encargaron de continuar con su legado.
3. Inicios Literarios y Contexto de la Poesía en el Siglo XIX
La poesía de Salomé Ureña de Henríquez se inscribe dentro de los movimientos literarios de su época, que se caracterizaban por una transición del neoclasicismo al romanticismo. Aunque su obra muestra una clara influencia de las estructuras formales del siglo XVIII, como la sencillez y claridad en la expresión, también está marcada por la intensidad emocional y la exaltación del sentimiento nacionalista propios del romanticismo.
El contexto histórico de la República Dominicana en el siglo XIX, marcado por luchas políticas internas y conflictos con las potencias extranjeras, le sirvió como inspiración para abordar la cuestión nacional. A lo largo de su carrera, la poesía de Salomé Ureña se centró en temas como la identidad nacional, el amor a la patria, la importancia del progreso y la educación, temas que seguirían siendo centrales en la literatura dominicana posterior.
A través de sus versos, Ureña no solo brindó una visión lírica de la República Dominicana, sino que también reflexionó sobre la situación política y social de la nación, dando voz a los ideales de libertad, progreso y justicia. Su obra se constituye como un testimonio de la lucha por la consolidación de una identidad nacional, y se erige como un faro de esperanza para una nación que se encontraba en proceso de afirmación y autodefinición.
4. Temáticas y Características de su Obra Poética
La obra poética de Salomé Ureña de Henríquez está marcada por una visión profundamente ética y patriótica. Su amor por la patria, que permea gran parte de sus versos, se manifiesta en un fervor patriótico que la lleva a exponer sus preocupaciones sobre el progreso y el futuro de su nación. La poetisa se muestra convencida de que el trabajo arduo y la sabiduría son fundamentales para el avance de la República Dominicana, una idea que resuena con los ideales positivistas que dominaban el pensamiento intelectual del siglo XIX.
En cuanto a los temas centrales de su obra, uno de los más destacados es la fe en el progreso material y moral. Ureña creía firmemente que, mediante el conocimiento y el esfuerzo colectivo, la nación dominicana podría superar sus problemas sociales y políticos, avanzando hacia una era de prosperidad y democracia. Esta visión del futuro, cargada de optimismo, fue una constante en su poesía, que refleja una esperanza en la transformación de la sociedad dominicana a través de la educación y la justicia social.
Además de su fervor patriótico y su fe en el progreso, Salomé Ureña también se ocupó de temas más personales y domésticos. A través de una sensibilidad excepcional, logró transformar los momentos cotidianos de la vida familiar en poesía, dotándolos de una belleza trascendente. De esta forma, sus composiciones poéticas no solo se dedicaron a la exaltación de la patria, sino también a la vida cotidiana, a los pequeños gestos de amor y sacrificio que, según la autora, también forman parte de la construcción de la identidad nacional.
5. La Influencia de Eugenio María de Hostos en su Labor Pedagógica
Salomé Ureña de Henríquez no solo fue una destacada poetisa, sino también una educadora comprometida con la transformación social de su país. Su relación con el intelectual y educador puertorriqueño Eugenio María de Hostos fue crucial para su desarrollo como pedagoga. Hostos, conocido por sus ideales progresistas y su lucha por la educación como herramienta de liberación, dejó una marca profunda en la obra de Salomé, quien lo admiraba y compartía su visión de la educación como un derecho universal.
A lo largo de su vida, Salomé Ureña se dedicó a la formación de las futuras generaciones, especialmente en un contexto donde la educación femenina aún no gozaba de reconocimiento ni de igualdad de oportunidades. En este sentido, Ureña no solo escribió poesía, sino que también promovió la creación de centros educativos que ofrecieran una educación de calidad a las mujeres dominicanas. Su labor pedagógica estuvo centrada en la creación de espacios que permitieran a las mujeres acceder a estudios superiores, algo revolucionario para la época.
En 1887, cuando tenía 37 años, Salomé Ureña participó activamente en la fundación del Instituto de Señoritas, un establecimiento educativo destinado a la formación de mujeres en diversas disciplinas. Este fue un hito en la historia de la educación en la República Dominicana, ya que, seis años después de su inauguración, el instituto graduó a las seis primeras maestras del país. Salomé no solo era una escritora que plasmaba sus ideales en versos, sino una mujer de acción que impulsó proyectos que sentaron las bases para la educación femenina en la isla.
6. La Proyección de su Obra y su Legado
La producción literaria de Salomé Ureña de Henríquez, aunque extensa, tuvo que atravesar diversas dificultades para ser reconocida y publicada de manera formal. En sus primeros años como poetisa, muchas de sus composiciones fueron distribuidas en hojas volanderas entre amigos y conocidos, o publicadas en periódicos y revistas de la época. Sin embargo, su obra no pasó desapercibida y, en 1880, la Sociedad Literaria Amigos del País recopiló su poesía en un volumen titulado Poesías de Salomé Ureña de Henríquez. Este libro, que fue publicado con la cooperación de varios municipios y entidades privadas, supuso el primer reconocimiento formal a su labor literaria.
A lo largo del siglo XX, la importancia de Salomé Ureña continuó creciendo. En 1920, se publicó en España una edición de sus Poesías, que contribuyó a consolidar su lugar en la literatura hispanoamericana. Posteriormente, en 1950, se celebró el primer centenario de su nacimiento con una edición más exhaustiva bajo el título Poesías completas, que permitió a las nuevas generaciones de lectores conocer la profundidad de su obra. En 1985, otra edición de sus Poesías completas fue publicada por la Editorial ONAP, asegurando que su legado continuara vivo.
Su obra también fue elogiada por importantes figuras literarias, como Marcelino Menéndez Pelayo, quien destacó la calidad poética de Salomé en su Historia de la poesía hispanoamericana. El reconocimiento de su obra fue clave para cimentar su posición como una de las voces más representativas de la poesía dominicana y latinoamericana.
7. El Poema «La Llegada del Invierno»
Uno de los poemas más emblemáticos de Salomé Ureña de Henríquez es La Llegada del Invierno, una obra que refleja su profunda conexión con la naturaleza y su amor por la República Dominicana. En este poema, Ureña no solo describe el invierno, sino que lo utiliza como un símbolo para contrastar los climas fríos y hostiles con la calidez y la belleza de su tierra natal. La poetisa, al abordar el invierno, no se limita a una descripción climática; más bien, lo convierte en un vehículo para exaltar la belleza perpetua de Quisqueya, la isla que nunca abandona su esplendor.
A través de sus versos, Ureña destaca la fortaleza y la vitalidad de su patria, sugiriendo que, aunque el invierno pueda llegar a otras tierras, en su hogar siempre prevalecerá la luz y la vida. Este poema se erige como una metáfora de la resistencia y el optimismo, características que definieron la vida y la obra de Salomé Ureña. En sus palabras, el invierno no logra derrotar la belleza eterna de la naturaleza dominicana, ni la fuerza del espíritu de su pueblo.
8. Reflexión Final: Un Legado Imperecedero
La vida y obra de Salomé Ureña de Henríquez continúan siendo un pilar fundamental de la literatura y la educación en la República Dominicana. Su poesía, cargada de un patriotismo ferviente y de una visión clara del progreso social, sigue siendo estudiada y admirada por nuevas generaciones. A través de su poesía, Ureña transmitió un amor inquebrantable por su patria y una visión optimista del futuro, en la que la educación y el trabajo arduo serían los motores del progreso.
Como pedagoga, Salomé también dejó una huella indeleble en la historia educativa del país, al luchar por el acceso de las mujeres a la educación superior y promover la formación de maestras, abriendo así puertas para las generaciones futuras. Su legado, tanto literario como educativo, sigue vivo hoy, no solo en las páginas de sus libros, sino en los avances logrados en la educación femenina y en la reafirmación de la identidad nacional dominicana.
El eco de sus versos, sus ideales de progreso y su amor por la patria dominicana perduran como una inspiración para todos aquellos que creen en la fuerza transformadora de la educación y la cultura. Salomé Ureña de Henríquez sigue siendo un símbolo de lucha, esperanza y amor por la nación, cuyo legado continúa iluminando el camino hacia un futuro mejor para la República Dominicana.
MCN Biografías, 2025. "Salomé Ureña de Henríquez (1850–1897): La Poetisa Dominicana que Defendió la Patria a Través de la Poesía y la Educación". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/urenna-de-henriquez-salome [consulta: 6 de febrero de 2026].
