Antonio Ugarte y Larrazábal (s. XIX): El intrigante funcionario español que cruzó caminos con Fernando VII

Antonio Ugarte y Larrazábal fue un
personaje histórico cuya vida transcurrió entre la intriga política y
las tensiones de la España del siglo XIX. Pese a que se desconocen
detalles específicos sobre su lugar y fecha de nacimiento y muerte, su
relevancia en la historia de España y sus interacciones con figuras
clave de la época como Fernando VII y Alejandro I
lo convierten en un individuo digno de estudio. Su carrera, marcada por
ascensos y caídas, ilustra los altibajos de la política española en el
período de los absolutistas y liberales.

Orígenes y contexto histórico

Antonio Ugarte y Larrazábal nació
en Vizcaya, aunque se desconoce la fecha exacta de su nacimiento. Su
historia está vinculada a una época de profunda agitación política en
España, especialmente durante el reinado de Fernando VII,
quien gobernó el país en un contexto de intensas luchas internas entre
absolutistas y liberales. Este período también estuvo marcado por la
intervención de potencias extranjeras, como Rusia, que influyó en el
curso de los acontecimientos políticos.

A los 15 años, Ugarte se trasladó
a Madrid, lo que marcaría el inicio de su carrera en la corte. Comenzó
trabajando como mozo de esportilla en la casa del consejero de Hacienda
Juan José Eulate, y
poco después ascendió a un puesto de escribiente. Su habilidad para
maniobrar en los círculos del poder le permitió obtener una serie de
cargos que le abrieron las puertas a las esferas más altas de la
política.

Logros y contribuciones

La carrera de Ugarte estuvo
íntimamente relacionada con la política exterior y los intereses de la
corona española. Su ascenso fue meteórico gracias a su vinculación con
el diplomático ruso Tattischev,
quien lo incluyó en la camarilla que rodeaba a la corte española.
Tattischev, ministro de Rusia, desempeñó un papel crucial en la
política española y, como recompensa por su fidelidad, Fernando VII lo condecoró con la orden de Santa Ana en 1815.

En ese mismo año, Fernando VII le otorgó el cargo de director general de las expediciones destinadas a reconquistar y pacificar América,
lo que muestra el nivel de confianza que el monarca depositaba en
Ugarte. A través de esta designación, Ugarte estuvo directamente
involucrado en la planificación de las expediciones coloniales, una
tarea de gran importancia en la época en que las colonias americanas
comenzaban a rebelarse contra el dominio español.

Momentos clave de su vida

  1. El ascenso al poder: Desde sus primeros años en la corte madrileña, Ugarte logró consolidarse como un hombre de confianza de figuras clave, como Fernando VII y el embajador ruso Alejandro I. Su relación con los poderosos de la época le permitió alcanzar cargos importantes dentro de la administración y la diplomacia.

  2. Condecoración y poder: El reconocimiento de Fernando VII al concederle la orden de Santa Ana
    en 1815 reflejó su importante posición dentro del círculo cercano al
    rey. Esto no solo fue un símbolo de prestigio, sino que también
    representó el poder que Ugarte acumuló en los años posteriores.

  3. Caída en desgracia:
    A pesar de su ascenso, Ugarte no estuvo exento de la fragilidad del
    poder en tiempos de cambio. Durante el Trienio Liberal, fue arrestado y
    confinado en el Alcázar de Segovia tras perder la confianza de la
    corona. Sin embargo, la revolución de 1820 le permitió recuperar la
    libertad y reiniciar sus actividades conspirativas contra el régimen
    liberal.

  4. El exilio y la vuelta a España: Tras su implicación en las conspiraciones y la pérdida de poder, Cea Bermúdez
    consiguió en 1825 su exilio a Italia, donde fue nombrado ministro
    plenipotenciario en Lucca y Toscana. Desde allí, siguió manteniendo
    contacto con Fernando VII, solicitando su regreso y buscando recuperar su influencia en la corte española.

  5. Retorno a la corte y limitación de poder:
    En 1829, se le permitió regresar a España, pero bajo estrictas
    condiciones. Su residencia se limitó a Vizcaya y más tarde a ciudades
    como Burgos o Guadalajara. La Real Orden reservada le prohibió
    presentarse en el Palacio Real o intervenir en los asuntos de Estado,
    aunque su regreso marcó el principio de una etapa de nuevos intentos
    por recuperar su influencia.

Relevancia actual

El legado de Antonio Ugarte y
Larrazábal, aunque oscuro en muchos aspectos debido a la falta de
información sobre su vida personal y final, representa un claro ejemplo
de las intrincadas relaciones políticas en el siglo XIX en España. Su
ascenso y caída reflejan el dinamismo y la inestabilidad de una era que
fue crucial en la definición de la España moderna.

Aunque no ocupó cargos de la magnitud de otros personajes históricos de su época, su vinculación con figuras como Fernando VII y Alejandro I
subraya su importancia en los círculos políticos internacionales. Su
participación activa en las intrigas cortesanas y su relación con las
potencias extranjeras indican una comprensión profunda de los
mecanismos del poder.

El estudio de su figura es crucial
para comprender las complejas relaciones de poder entre España y Rusia,
así como los movimientos políticos internos que marcaron el final del
absolutismo en España. A través de su vida, se puede observar cómo las
disputas internas entre liberales y absolutistas, junto con las
presiones externas de potencias como Rusia, configuraron el destino de
la nación.

Bibliografía

  • Archivo de Política Exterior de Rusia, Moscú. 7542.

  • Biblioteca Saltykov-Schedrin, Leningrado, Fondo Tattischev.

  • VILLA-URRUTIA: Fernando VII Rey absoluto. Madrid, 1931.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Antonio Ugarte y Larrazábal (s. XIX): El intrigante funcionario español que cruzó caminos con Fernando VII". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/ugarte-y-larrazabal-antonio [consulta: 6 de febrero de 2026].