Bertel Thorvaldsen (1770-1844): El escultor danés que renovó la escultura neoclásica

Bertel Thorvaldsen (1770-1844), uno
de los más influyentes escultores del siglo XIX, nació en Copenhague,
Dinamarca, y se destacó como un defensor del regreso a la antigüedad
clásica en el arte. Su obra escultórica, marcada por la simplicidad y
la perfección de las formas inspiradas en la Grecia y Roma clásicas, lo
catapultó a la fama en toda Europa. Apodado el «Fidias danés» por su
capacidad de emular la grandeza de los maestros de la antigua Grecia,
Thorvaldsen dejó un legado que perdura hasta nuestros días. En este
artículo, exploraremos sus orígenes, sus logros más destacados, su
impacto y su relevancia actual.

Orígenes y contexto histórico

Bertel Thorvaldsen nació el 19 de
noviembre de 1770 en Copenhague, Dinamarca, en el seno de una familia
humilde. Su padre, un carpintero y tallista islandés, le inculcó las
primeras lecciones de escultura. Desde joven, Thorvaldsen mostró un
talento excepcional para el arte, y a la edad de once años comenzó sus
estudios en la Academia de Bellas Artes de Copenhague. A pesar de su
brillantez como escultor, su educación formal fue incompleta. Con
dieciocho años, apenas sabía leer y tuvo que retirarse temporalmente a
Abenraa para completar sus estudios generales y artísticos.

En 1793, Thorvaldsen recibió la
gran medalla de oro y una beca para viajar a Roma, lo que le permitió
profundizar en su formación y desarrollar su estilo único. El ministro
conde Reventlow, impresionado por su busto en mármol de Andrés Pedro
Bernstorff, financió el viaje, lo que marcó el inicio de su carrera
internacional.

Logros y contribuciones

La llegada de Thorvaldsen a Roma
en 1797 fue un punto de inflexión en su carrera. Fascinado por las
antiguas obras de arte que adornaban la ciudad, el escultor danés
encontró inspiración en los monumentos clásicos y comenzó a emular los
estilos de las grandes figuras de la escultura griega y romana. Su
pasión por la antigüedad se consolidó aún más gracias a los consejos de
su compatriota, el arqueólogo George Cartens.

Entre sus primeras obras destacadas se encuentra Jasón con el vellocino de oro,
un proyecto que comenzó en 1797 y que, tras varios intentos fallidos,
fue terminado en 1803. Esta obra, que representaba la figura de Jasón
con su famoso vellocino de oro, ejemplificó el neoclasicismo en todo su
esplendor. Thomas Hope,
un aristócrata inglés, le encargó realizar una copia de esta escultura
en mármol, lo que marcó el inicio de la fama internacional de
Thorvaldsen. A partir de este momento, el escultor danés se consagró
como uno de los máximos exponentes del movimiento neoclásico.

A lo largo de su carrera,
Thorvaldsen fue reconocido por diversas instituciones artísticas,
siendo nombrado miembro de la Academia de Copenhague, la Academia de
San Lucas en Roma y la Academia de Viena. En 1810, el rey de Dinamarca
lo honró con el título de caballero del Danebrog, un reconocimiento a
su contribución al arte y a la cultura de su país.

Momentos clave en su carrera

La obra de Thorvaldsen abarcó
desde esculturas monumentales hasta pequeños bustos. Algunos de los
momentos clave de su carrera incluyen:

  • Jasón con el vellocino de oro (1803):
    Esta escultura se considera uno de sus primeros logros importantes.
    Representa la figura mítica de Jasón en su búsqueda del vellocino,
    mostrando la influencia de la escultura clásica griega.

  • El Triunfo de Alejandro Magno (1812):
    Encargado por la Academia de San Lucas en Roma, esta obra es un friso
    de 30 metros de longitud que celebraba la victoria de Alejandro Magno,
    inspirándose en las representaciones clásicas de la antigua Grecia.
    También fue una obra relacionada con Napoleón, quien admiraba la figura de Alejandro.

  • El león muerto (1819):
    Esta escultura, ubicada en Lucerna, Suiza, rinde homenaje a los
    soldados suizos que murieron defendiendo a la familia real francesa
    durante la Revolución Francesa. La obra captura la tristeza y la
    dignidad de los caídos, mostrando la habilidad de Thorvaldsen para
    crear piezas profundamente emotivas.

  • Cristo con los brazos extendidos (1821):
    Parte del conjunto escultórico encargado para la iglesia de Nuestra
    Señora de Copenhague, esta obra se ha convertido en una de sus más
    conocidas y representativas.

En 1812, Thorvaldsen también realizó un friso monumental en honor a Napoleón, conocido como El Triunfo de Alejandro Magno.
Este friso se convirtió en un símbolo del poder imperial y la grandeza
de la figura de Alejandro Magno, adaptado a la visión de la época
napoleónica. La obra, de aproximadamente 30 metros de longitud,
celebraba la victoria del rey macedonio sobre el Imperio Persa.

Durante los años siguientes, la
demanda de sus obras aumentó considerablemente, y en su taller de Roma
llegaron a trabajar hasta 40 personas para ayudarlo a cumplir con los
encargos. A pesar de esta creciente demanda, Thorvaldsen mantuvo un
estilo personal y único, caracterizado por su atención al detalle y la
pureza de las formas.

Relevancia actual

El impacto de Bertel Thorvaldsen
no se limita solo a la historia del arte; su influencia en el
desarrollo de la escultura neoclásica fue trascendental. Junto con el
escultor italiano Antonio Canova,
fue uno de los máximos exponentes de esta corriente artística, que
buscaba revivir las formas y los ideales de la antigua Grecia y Roma.
La perfección de sus obras, su capacidad para captar la esencia de la
belleza clásica y su profundo respeto por la tradición escultórica lo
convirtieron en un modelo a seguir para generaciones de artistas.

Hoy en día, el Museo Thorvaldsen
en Copenhague alberga muchas de sus obras más conocidas. Este museo,
inaugurado en 1848, fue construido con fondos que Thorvaldsen legó a su
ciudad natal antes de su muerte. El edificio, diseñado por el
arquitecto Bindesböll, es un ejemplo de arquitectura neoclásica y
alberga una gran colección de esculturas del propio Thorvaldsen, así
como de arte antiguo que él mismo coleccionó.

A través de su museo, las futuras
generaciones pueden admirar la maestría de su obra y entender mejor el
contexto en el que Thorvaldsen trabajó. Su legado no solo ha perdurado
en Dinamarca, sino que sigue siendo una fuente de inspiración para
escultores y artistas de todo el mundo.

El trabajo de Thorvaldsen también
continúa siendo un referente en la enseñanza del arte. Su enfoque en la
perfección técnica, su capacidad para interpretar las antiguas
esculturas y su contribución al renacimiento del arte clásico siguen
siendo elementos fundamentales en el estudio de la escultura.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Bertel Thorvaldsen (1770-1844): El escultor danés que renovó la escultura neoclásica". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/thorvaldsen-bertel [consulta: 27 de enero de 2026].