Alexandr Petróvich Sumarókov (1717-1777). El pionero del teatro ruso moderno y maestro de la sátira

Alexandr Petróvich Sumarókov fue una figura esencial en el nacimiento de la literatura rusa moderna, tanto en poesía como en teatro. Nacido en Moscú en 1717, su vida y obra marcaron una etapa de profunda transformación cultural en Rusia. Aunque terminó sus días en la pobreza y el olvido, su legado como renovador del arte escénico ruso y creador de una poesía crítica, viva y profundamente conectada con los problemas sociales de su tiempo, le otorga un lugar destacado en la historia literaria del país.

Orígenes y contexto histórico

Sumarókov nació en el seno de una familia aristocrática, lo que le permitió recibir una educación de primer nivel. Contó con preceptores tanto rusos como extranjeros y desde joven ingresó en el prestigioso Cuerpo de Cadetes, institución encargada de formar a la élite militar y administrativa del Imperio ruso. En este ambiente de formación estricta y ambición cortesana, desarrolló también una inclinación temprana por las letras, especialmente por el teatro y la poesía.

Su vida coincidió con el reinado de emperadores como Pedro el Grande y, posteriormente, con el ascenso de figuras clave como Catalina la Grande, cuya corte sería un hervidero de tensiones entre tradición y modernidad. En este escenario de reformas ilustradas y rigidez aristocrática, la figura de Sumarókov encarnó una contradicción constante: defensor del absolutismo ilustrado, pero al mismo tiempo crítico mordaz de las hipocresías de su clase social.

Logros y contribuciones

Innovador en la poesía rusa

En el ámbito poético, Alexandr Sumarókov destacó como un pionero. Cultivó con maestría géneros como la oda, la égloga, la elegía y la canción lírico-amorosa, pero donde realmente dejó huella fue en la composición de fábulas satíricas, que él mismo denominaba «parábolas».

Se le reconoce como el primer poeta ruso en cultivar la fábula como género literario, logrando un corpus de hasta 378 fábulas atribuidas, caracterizadas por su tono incisivo, su riqueza en expresiones populares y su temática actual. Estas fábulas abordaban con agudeza problemas sociales, políticos y culturales, convirtiéndose en una forma de crítica social que caló hondo en su tiempo. El estilo directo y vivo de Sumarókov lo distanció del lenguaje pomposo que caracterizaba a muchos de sus contemporáneos.

Fundador del teatro ruso profesional

Entre 1756 y 1761, Sumarókov dirigió el Teatro estable ruso, convirtiéndose en uno de los principales impulsores del teatro profesional en Rusia. Aunque su paso por la dirección se vio empañado por conflictos personales y problemas con el alcohol, su legado institucional es incuestionable. Durante su gestión, amplió el repertorio escénico y promovió la producción local, en lugar de limitarse a la imitación de modelos extranjeros.

Compuso nueve tragedias escritas en dísticos alejandrinos, muchas de las cuales se inspiraban en la historia de Rusia, pero formalmente seguían la estética del teatro clásico francés, particularmente el de Boileau, cuyas obras incluso tradujo al ruso. Entre sus tragedias más importantes se encuentran:

  • Jórev (1747)

  • Hamlet (1748)

  • Sinav y Trúvor (1750)

  • Aristona (1750)

  • Semira (1751)

  • Demisa (o Yaropolk y Demisa, 1758)

  • Vysheslav (1768)

  • Dimitri el impostor (1771)

  • Mstislav (1774)

Asimismo, escribió doce comedias, también influenciadas por el teatro francés, pero con un estilo algo más rígido. Algunas de las más destacadas incluyen:

  • Juicio de terceros

  • Riña entre marido y mujer

  • La dote con engaño

  • Narciso

  • El ponzoñoso

  • Tressotinus

  • Bobadas

  • La madre, compinche de la hija

  • El tutor

  • El cornudo imaginario

Además, aportó entremeses, libretos de ópera y ballets, incrementando significativamente la oferta cultural del teatro que dirigía. También escribió el drama El anacoreta (1757), consolidando así su papel como fundador de una dramaturgia nacional rusa.

Momentos clave

La vida de Sumarókov estuvo marcada por contrastes dramáticos entre el éxito profesional y el fracaso personal:

  • 1717: Nacimiento en Moscú.

  • Ingreso en el Cuerpo de Cadetes, donde se forja su formación intelectual.

  • 1756-1761: Director del Teatro estable ruso.

  • 1747-1774: Composición de sus tragedias más importantes.

  • Separación matrimonial tras un matrimonio breve con una dama alemana de la corte.

  • Relaciones escandalosas con siervas, que le alejan del círculo aristocrático al que aspiraba pertenecer.

  • Últimos años marcados por la pobreza extrema, el alcoholismo y el rechazo social.

  • 1777: Muerte en Moscú. Fue enterrado en el monasterio de Donskói sin una lápida que identificara su tumba.

Relevancia actual

Alexandr Petróvich Sumarókov ocupa un lugar central en la historia cultural de Rusia como uno de los primeros escritores que intentaron desarrollar una identidad literaria nacional. Su poesía y su teatro contribuyeron a sentar las bases de una literatura rusa moderna, independiente del influjo exclusivo de modelos extranjeros.

En el ámbito de la poesía, su legado se mantiene en el desarrollo de la fábula como medio de crítica social, que influenciaría a poetas posteriores como Krylov. Su forma de captar con viveza los problemas cotidianos y las contradicciones sociales le otorgó una voz única en su época.

En cuanto al teatro, su esfuerzo por estructurar una dramaturgia nacional le convierte en el precursor de grandes autores como Fonvizin y más adelante Ostrovski. A pesar de que algunas de sus obras han sido criticadas por su rigidez formal, su contribución institucional y creativa resulta indiscutible.

Su vida personal, llena de contradicciones y excesos, también refleja las tensiones del siglo XVIII ruso: el conflicto entre tradición y modernidad, entre la nobleza decadente y la emergente intelectualidad ilustrada. Aunque fue criticado por defender el absolutismo y el derecho a la servidumbre, también se manifestó a favor de una monarquía ilustrada, lo que muestra su intento –fallido pero significativo– de reconciliar dos mundos opuestos.

Hoy, su figura sigue siendo objeto de estudio por historiadores de la literatura y especialistas en cultura rusa, como un autor clave para entender la transición de Rusia hacia la modernidad cultural. Su tumba sin nombre en el monasterio de Donskói es un símbolo trágico, pero también profundamente elocuente, de la lucha de un hombre por dejar huella en una sociedad que lo rechazó en vida, pero lo redescubrió después como uno de sus más brillantes pioneros.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Alexandr Petróvich Sumarókov (1717-1777). El pionero del teatro ruso moderno y maestro de la sátira". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/sumarokov-alexandr-petrovich [consulta: 28 de febrero de 2026].