Simonet Lombardo, Enrique (1863-1927). El pintor malagueño que llevó el clasicismo a sus obras
Enrique Simonet Lombardo (1863-1927) es recordado como uno de los pintores más destacados de la escuela malagueña del siglo XIX y principios del XX. A lo largo de su carrera, Simonet dejó un legado de obras de carácter religioso, mitológico y de género, demostrando una gran habilidad técnica que lo posicionó entre los más influyentes artistas de su tiempo. Con una formación académica que lo llevó a recorrer diversos escenarios, desde Málaga hasta Roma, pasando por Tierra Santa, su obra se caracteriza por un rigor arqueológico y un estilo de gran refinamiento.
Orígenes y contexto histórico
Simonet Lombardo nació en Valencia en 1863, aunque su vida artística comenzó en Málaga, ciudad que, debido a su traslado temprano, le dio el reconocimiento de malagueño. A lo largo de su vida, su obra y su legado fueron profundamente influenciados por las ciudades que habitó, entre ellas la histórica Roma, donde se formó en la Academia de Bellas Artes gracias a una beca otorgada por la Diputación Provincial de Málaga.
El contexto histórico de su época estuvo marcado por la consolidación de un renacimiento clásico en el arte europeo, especialmente en la pintura religiosa y mitológica. La influencia del clasicismo italiano, el Realismo y el Romanticismo se reflejaron en su obra, que se distingue por una técnica depurada y una fuerte carga simbólica en cada uno de sus cuadros.
Logros y contribuciones
Simonet es conocido por su participación en varias exposiciones nacionales e internacionales, donde cosechó diversos premios y galardones. Su primer éxito importante fue el cuadro Flevit super Illam… (1892), que le valió la primera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes. Esta pintura, que representa a Cristo llorando sobre Jerusalén, es una de las más representativas de su estilo: un uso innovador del color y el contraste, además de una composición audaz que capturó la atención tanto del público como de la crítica.
Además de su faceta como pintor, Enrique Simonet se destacó como docente, ocupando cátedras en la Escuela de San Fernando de Madrid y en otras instituciones. En estas, se encargó de formar a varias generaciones de artistas. Su influencia en la educación artística de su tiempo fue clave para la evolución del panorama pictórico español de finales del siglo XIX y principios del XX.
Las obras más destacadas de Simonet
Simonet fue un pintor prolífico, cuyas obras abarcan diferentes géneros. Entre sus más conocidos trabajos se incluyen:
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La Decapitación de San Pedro: Un gran óleo que representa un momento clave en la vida del apóstol Pedro. Esta pintura fue instalada años después en la catedral de Málaga, y su técnica, que mezcla el dramatismo con una luz casi sobrenatural, causó revuelo en la crítica.
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El Juicio de Paris: Una obra mitológica en la que Simonet representa el conocido juicio entre las diosas Hera, Atenea y Afrodita, con Paris como juez. La pintura destaca por sus colores vibrantes y su tratamiento de la figura humana.
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San José y el Niño: Una pintura religiosa que captura la ternura y la espiritualidad en la escena bíblica de San José con el Niño Jesús.
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Un quite y En familia: Obras de género que revelan su habilidad para capturar escenas cotidianas con gran realismo.
Estas piezas reflejan no solo el dominio técnico de Simonet en diversos géneros, sino también su capacidad para explorar diferentes temáticas con un estilo profundamente influenciado por la tradición clásica, que le permitió integrar el arte académico con la modernidad de su tiempo.
Momentos clave en su vida y carrera
A lo largo de su carrera, Simonet vivió varios momentos claves que definieron su legado artístico. Algunos de estos momentos son:
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Su traslado a Roma (hacia 1885): Tras completar sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de Málaga, Simonet se trasladó a Roma gracias al apoyo económico de su padre. Allí entró en contacto con la tradición clásica y fue influenciado por los grandes maestros de la pintura italiana, lo que marcaría su estilo.
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La creación de Flevit super Illam… (1892): Esta obra no solo consolidó su carrera, sino que también le valió su primer gran reconocimiento público, al obtener la primera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1892.
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Su etapa docente: Simonet desempeñó un papel clave en la enseñanza del arte en España, siendo catedrático en diversas instituciones como la Escuela de San Fernando de Madrid y la Escuela de Artes Decorativas de Barcelona.
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Exposiciones internacionales: Participó en importantes certámenes internacionales, como la Exposición Universal de Chicago en 1893, donde obtuvo una medalla única, y la Exposición Universal de Atenas en 1903, donde también se destacó.
Relevancia actual
El legado de Enrique Simonet Lombardo sigue vivo en la memoria colectiva, especialmente en la ciudad de Málaga, donde su nombre está asociado con una época dorada del arte. Su obra, que oscila entre lo religioso, lo mitológico y lo cotidiano, sigue siendo un referente para aquellos interesados en el estudio del arte clásico y la pintura académica española.
A pesar de que algunas de sus obras no siempre recibieron la misma acogida crítica en su tiempo, la evolución de su estilo ha sido reconocida en la actualidad como una manifestación del tránsito entre el clasicismo y las primeras expresiones de la modernidad en la pintura española. El Museo de Málaga alberga algunas de sus obras más representativas, que continúan atrayendo a los estudiosos del arte y al público en general.
Simonet, además de su influencia como pintor, dejó un legado perdurable a través de sus hijos, quienes siguieron su ejemplo y también se convirtieron en pintores. Entre ellos, su hijo Bernardo Simonet, quien también dejó su huella en el mundo del arte, es uno de los más destacados.
Obras que dejaron huella
Enrique Simonet fue un pintor con una visión única, capaz de integrar elementos clásicos con un tratamiento innovador de la luz y el color. Su trabajo no solo en el ámbito religioso, sino también en temas mitológicos y de género, sigue siendo un testamento de la riqueza del arte académico español. Entre sus obras más destacadas, se encuentran:
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Flevit super Illam: Obra religiosa que le valió la primera medalla en la Exposición Nacional de 1892.
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La Decapitación de San Pedro: Cuadro de grandes dimensiones, que pasó a la catedral de Málaga.
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El Juicio de Paris: Pintura mitológica que muestra su dominio del tema clásico.
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San José y el Niño: Una de sus numerosas obras de temática religiosa.
En la actualidad, las obras de Simonet siguen siendo un ejemplo de la perfección técnica y la capacidad de reinterpretar los clásicos con un enfoque personal y emotivo.
MCN Biografías, 2025. "Simonet Lombardo, Enrique (1863-1927). El pintor malagueño que llevó el clasicismo a sus obras". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/simonet-lombardo-enrique [consulta: 27 de febrero de 2026].
