Victoriano de la Serna (1910-1981): El torero que se ganó el respeto con su elegancia y valentía

Victoriano de la Serna (1910-1981): El torero que se ganó el respeto con su elegancia y valentía

Victoriano de la Serna, matador de toros español, nació en Sepúlveda, una localidad de la provincia de Segovia, el 1 de septiembre de 1910, y falleció en Valle de Alcudia (Ciudad Real) el 22 de mayo de 1981. Este destacado torero es recordado por su gran destreza en el ruedo, marcada por una combinación de elegancia, valentía y refinamiento en sus faenas. A lo largo de su carrera, Victoriano alcanzó un lugar privilegiado entre los grandes del toreo, destacando en las principales plazas de España y América.

Orígenes y contexto histórico

El nacimiento de Victoriano de la Serna en 1910 se dio en un contexto de gran efervescencia en el mundo del toreo, en el que España vivía una fuerte conexión cultural y social con la tauromaquia. A pesar de que su familia deseaba que siguiera una carrera universitaria, su inclinación hacia el mundo taurino fue inevitable. Victoriano no solo decidió dedicarse al toreo, sino que también culminó sus estudios en Medicina, mostrando su capacidad para equilibrar dos mundos tan distintos como la ciencia y el arte de la tauromaquia.

El torero se formó en una época en la que la tauromaquia estaba en su apogeo en España. Sin embargo, este contexto también estuvo marcado por la inestabilidad política y social que derivó en la Guerra Civil Española, un conflicto que afectó profundamente la carrera de muchos toreros de la época.

Logros y contribuciones

Victoriano de la Serna debutó como novillero el 27 de agosto de 1931 en Madrid, en la Plaza de Toros de la Villa y Corte. Fue el 29 de octubre del mismo año cuando tomó la alternativa en la misma plaza, en un acto que marcó el inicio de su exitosa carrera. Su padrino en esta ceremonia fue el malogrado torero Félix Rodríguez Ruiz, y el testigo fue José Mejías Jiménez, conocido en el mundo del toreo como «Pepe Bienvenida». En esta ocasión, Victoriano lidiaba al toro Rompedor, del hierro de doña María Hernán, viuda de don José García-Aleas, una de las ganaderías más prestigiosas de la época.

A lo largo de su carrera, Victoriano se ganó una gran reputación gracias a su elegante estilo de toreo. Su toreo, basado en la finura y la belleza de sus movimientos, le permitió destacarse entre otros matadores. Además, fue reconocido por su valentía, una cualidad que le permitió enfrentarse a los astados más peligrosos con una actitud de gran destreza y serenidad.

Momentos clave en su carrera

Victoriano de la Serna vivió momentos trascendentales en su trayectoria que contribuyeron a consolidar su nombre en la historia de la tauromaquia. Uno de los hitos más importantes fue el auge de su carrera en la pre-guerra y durante la Guerra Civil. Durante estos años, el torero alcanzó un número significativo de contratos, pero fue la guerra la que lo apartó de los ruedos españoles.

El conflicto bélico le llevó a América, donde hizo importantes temporadas en países como Venezuela, Colombia y Perú. En estos países pudo seguir demostrando su arte y ganando el cariño de las aficiones americanas. A pesar de que el regreso a España tras la guerra no fue fácil, Victoriano se mantuvo activo en el ruedo, buscando recuperar el espacio que había perdido durante su ausencia.

Sin embargo, a pesar de la valía de su toreo, su retorno a España estuvo marcado por una disminución significativa de contratos. En 1941, apenas toreó dos corridas, un número muy bajo en comparación con los 53 festejos que había lidiado en 1934. Durante los años siguientes, participó en festivales y trató de recuperar su lugar en el corazón de los aficionados, pero el tiempo había pasado factura a su carrera.

El 11 de junio de 1944, tras años de lucha, Victoriano de la Serna tomó la difícil decisión de cortarse la coleta en la Plaza Monumental de Las Ventas, Madrid. Con ello, cerró un capítulo significativo en la historia del toreo, dejando un legado de elegancia, valentía y maestría en el ruedo.

Relevancia actual

A pesar de que Victoriano de la Serna se retiró del toreo en 1944, su influencia en la historia de la tauromaquia perdura hasta la actualidad. Su estilo único, caracterizado por la combinación de suavidad y valentía, sigue siendo un referente para muchos toreros que intentan emular su arte. La figura de Victoriano no solo dejó una huella en el ámbito taurino, sino también en la cultura popular española, donde es recordado como uno de los grandes matadores de su tiempo.

La tauromaquia, como arte cultural profundamente enraizado en España, sigue siendo objeto de debate, pero el legado de figuras como Victoriano de la Serna sigue vivo en el recuerdo de todos aquellos que aprecian la historia del toreo.

Conclusión

Victoriano de la Serna, nacido en Sepúlveda en 1910, es un ejemplo de la fusión entre el arte taurino y la valentía de un hombre que eligió dedicarse de lleno al toreo, a pesar de las expectativas de su familia. A través de su carrera, que incluyó su brillante debut en 1931 y su exitosa etapa en América, se consolidó como uno de los toreros más elegantes y valientes de su época. Aunque la guerra y los cambios en la sociedad española afectaron su carrera, Victoriano de la Serna nunca dejó de ser una figura respetada en el mundo taurino. Su legado sigue vigente, y su historia forma parte del rico patrimonio cultural de España.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Victoriano de la Serna (1910-1981): El torero que se ganó el respeto con su elegancia y valentía". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/serna-y-gil-victoriano-de-la [consulta: 4 de febrero de 2026].