Schommer, Alberto (1928-VVVV): El fotógrafo que revolucionó el retratismo en España
Alberto Schommer, nacido en Vitoria en 1928, es considerado uno de los fotógrafos más influyentes y representativos de la España del siglo XX. Con una carrera marcada por su innovador enfoque del retrato, Schommer se consolidó como un referente del nuevo retratismo español en la década de los setenta. Su trabajo ha trascendido las barreras de la fotografía convencional, dotando a sus retratos de una carga simbólica y teatral que los convierte en piezas únicas e interpretativas.
Orígenes y contexto histórico
Schommer comenzó su andadura en la fotografía a una edad temprana, involucrándose con el grupo Afal, una asociación fotográfica que tuvo un papel fundamental en la renovación de la fotografía española en la década de los cincuenta y principios de los sesenta. Este entorno, en el que la fotografía se entendía como una forma de arte, sirvió como punto de partida para un joven Schommer que no tardaría en marcar su propio camino en el mundo de la imagen.
En 1961, Schommer estableció su primer estudio en Vitoria, pero fue en 1966 cuando se trasladó a Madrid, donde se adentró en el mundo de la fotografía industrial y publicitaria. Sin embargo, fue a partir de 1969 cuando su trabajo comenzó a destacar en el ámbito del retrato, una disciplina que le permitió explorar su estilo personal, alejado de las convenciones del momento.
Logros y contribuciones
Alberto Schommer ha sido el artífice de una profunda renovación en el campo del retrato fotográfico, con una técnica que combina elementos del simbolismo, la teatralidad y una fuerte carga conceptual. Su trabajo es considerado como una de las manifestaciones más destacadas del “nuevo retratismo” español, especialmente en la década de los setenta.
El retrato realizado por Schommer se caracteriza por la acumulación de objetos que intentan definir al sujeto, dotando a la imagen de una atmósfera única. Mientras otros fotógrafos contemporáneos como Richard Avedon, Irving Penn y Diane Arbus destacaban por su austeridad y por una visión más «directa» del retratado, Schommer apostó por una puesta en escena que, aunque de algún modo se alejaba del retrato clásico, otorgaba una dimensión más compleja al personaje fotografiado.
Este nuevo enfoque fue posible gracias a su formación en la pintura y la publicidad, disciplinas que influyeron profundamente en su concepción del retrato. A lo largo de su carrera, Schommer ha realizado una serie de retratos que han quedado grabados en la memoria colectiva, como la famosa fotografía del cardenal Vicente Tarancón en 1969, titulada «Cardenal intentando solucionar la confusión». En ella, el cardenal, que aparece frente a una pintura de Cristo en la cruz, mira con una expresión escéptica mientras intenta deshacer un nudo de soga, una imagen que sintetiza el dilema entre lo espiritual y lo terrenal. Este tipo de retratos, cargados de simbolismo, le permitieron convertirse en el fotógrafo de referencia de personajes célebres del mundo de la política, la cultura y las finanzas.
Otro de los retratos más icónicos de Schommer es el de Eduardo Chillida, titulado «Tiene el espacio» (1972), en el que el escultor vasco aparece con el rostro emergiendo de un enorme puño cerrado. Esta fotografía transmite una profunda carga emocional, donde la oscuridad del fondo y la mirada penetrante del retratado nos invitan a reflexionar sobre la relación entre el hombre y el espacio que ocupa.
Momentos clave
A lo largo de su carrera, Schommer ha producido una serie de obras que le han valido el reconocimiento nacional e internacional. En 1972, comenzó a publicar en el diario ABC sus célebres «Retratos psicológicos», una serie que se convirtió en un referente en la fotografía española. Estos retratos no se limitaban a capturar la apariencia del sujeto, sino que buscaban profundizar en su psique, revelando facetas menos visibles o accesibles.
En los años posteriores, Schommer continuó desarrollando su estilo a través de series como «Dulce violencia», «Tierra fermentada» y «Cascografías», que abordan diversos aspectos de la naturaleza humana, la sociedad y la cultura. Además de su trabajo en fotografía, Schommer ha publicado varios libros, entre los que destacan El grito de un pueblo (1978), Euskalerria (1987) y La vida (La Habana) (1994). Estas obras no solo consolidaron su reputación como fotógrafo, sino que también le permitieron plasmar su visión artística en otro formato, alcanzando una mayor audiencia.
Las exposiciones individuales de Schommer también han sido clave en su reconocimiento, destacando algunas como las que tuvieron lugar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en 1989, el Centro George Pompidou de París en 1990 y Il Diafragma en Milán en 1995. Estas muestras internacionales afianzaron su prestigio y lo situaron en el ámbito de los grandes fotógrafos contemporáneos.
Relevancia actual
A lo largo de los años, el trabajo de Schommer ha perdurado en el tiempo, siendo estudiado y admirado por nuevas generaciones de fotógrafos y artistas visuales. Su capacidad para construir retratos de gran profundidad psicológica, más allá de lo superficial, le ha conferido una relevancia que trasciende la fotografía y se adentra en el terreno del arte conceptual.
El retrato fotográfico de Schommer sigue siendo un referente para entender cómo la fotografía puede ser mucho más que una mera representación de la realidad. En un mundo donde las imágenes a menudo se reducen a estereotipos y clichés, Schommer ha mantenido viva la idea de que un retrato puede ser una ventana al alma, un espacio para la interpretación y la reflexión.
A día de hoy, su legado sigue presente tanto en las exposiciones de su obra como en los estudios que realizan los historiadores y críticos de fotografía. Su mirada única y su capacidad para capturar la esencia de sus sujetos continúan siendo un modelo a seguir para los fotógrafos contemporáneos que buscan explorar nuevas formas de expresión visual.
Obras y publicaciones destacadas
A lo largo de su carrera, Alberto Schommer ha publicado varios libros y ha participado en exposiciones que consolidaron su posición en la fotografía mundial. Entre las publicaciones más importantes se encuentran:
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El grito de un pueblo (1978)
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Euskalerria (1987)
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Ausencias (1990)
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La búsqueda (1993)
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El viaje (1995)
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La vida (La Habana) (1994)
Su labor también ha sido recogida en diversas exposiciones individuales y en anuarios como Afal (1991) y Cuatro direcciones (1991), en los que se recopila una selección de sus trabajos más significativos.
Reconocimientos y distinciones
En enero de 1996, Schommer fue elegido académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, un honor que reconoció su contribución al arte y la cultura española. Este reconocimiento institucional se sumó a otros premios y distinciones que a lo largo de los años avalaron su maestría y su capacidad para transformar la fotografía en una herramienta de interpretación y reflexión.
La influencia de Schommer sigue viva en la fotografía contemporánea, y su obra continúa siendo una fuente de inspiración para aquellos que buscan explorar los límites de la imagen y el retrato.
MCN Biografías, 2025. "Schommer, Alberto (1928-VVVV): El fotógrafo que revolucionó el retratismo en España". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/schommer-alberto [consulta: 2 de marzo de 2026].
