José Sánchez del Campo «Cara-Ancha» (1848–1925): El torero que deslumbró con su valentía y técnica
José Sánchez del Campo «Cara-Ancha» (1848–1925): El torero que deslumbró con su valentía y técnica
El nacimiento de un gran matador
José Sánchez del Campo, conocido en el mundo taurino como «Cara-Ancha», nació el 8 de mayo de 1848 en Algeciras, Cádiz. En una España profundamente marcada por el arraigo de la tauromaquia, su destino parecía ya escrito desde el momento de su nacimiento. La tradición taurina de su tierra natal, cuna de grandes figuras del toreo, le proporcionó el entorno perfecto para que se forjara su pasión por los toros.
Desde temprana edad, mostró una gran inclinación por el mundo taurino, algo que, con el tiempo, lo llevaría a convertirse en una de las figuras más relevantes del toreo del siglo XIX. Sin embargo, su entrada al ruedo no fue fácil, y su camino estuvo lleno de sacrificios y adversidades, de las que supo salir siempre con un espíritu indomable.
El accidente que marcó su destino
En 1865, con apenas 17 años, José Sánchez del Campo sufrió un gravísimo accidente que casi le cuesta la vida. Durante una de sus primeras actuaciones como peón de brega, en la plaza de toros de Sanlúcar la Mayor, un toro le propinó una cornada profunda en el peroné, dejando al joven torero al borde de la muerte. El dolor y la gravedad de la herida parecían ser el final para su carrera. Sin embargo, la resiliencia de «Cara-Ancha» quedó clara desde el principio. Pocos meses después de su recuperación, volvió al ruedo como banderillero, desafiando las secuelas del accidente y demostrando que su pasión por los toros era más fuerte que cualquier temor o dolor.
La ciudad de Sevilla fue testigo de sus primeros pasos hacia la gloria. Allí, el joven matador demostró su destreza con el capote y las banderillas, ganándose el reconocimiento y la admiración del público sevillano. La fama que cosechó en esta plaza, cuna de grandes figuras del toreo, fue el trampolín que le permitió dar el siguiente paso hacia la cima de su carrera.
La entrada a la matadura: la alternativa
El 24 de septiembre de 1874, José Sánchez del Campo logró uno de los hitos más importantes de su carrera: tomó la alternativa en la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. La ceremonia, que marcó su tránsito de banderillero a matador, estuvo a cargo de Manuel Domínguez Campos, conocido como «Desperdicios», quien, en presencia de Bocanegra, cedió al joven torero el toro de la ganadería de José Antonio Adalid.
La actuación de «Cara-Ancha» esa tarde fue un éxito rotundo. Los cronistas de la época mencionan que el joven torero impresionó tanto a los expertos como al público general, quienes ya confiaban en sus habilidades. La destreza que mostró en la lidia y la faena confirmaron lo que muchos ya sospechaban: «Cara-Ancha» no solo estaba destinado a ser una gran figura del toreo, sino que su estilo técnico y su valor le aseguraban un lugar destacado en la historia de la tauromaquia.
Los primeros triunfos en Madrid y Sevilla
La primera plaza del mundo, Madrid, fue el siguiente desafío que José Sánchez del Campo afrontó con determinación. El 25 de mayo de 1875, «Cara-Ancha» confirmó su alternativa en la plaza de Las Ventas, en Madrid, con el respaldo de Rafael Molina Sánchez, «Lagartijo», quien fue su padrino en esa ocasión. En presencia de Francisco Arjona Reyes («Currito»), «Cara-Ancha» lidió el toro Apreturas, de la ganadería del duque de Veragua, logrando una faena que le valió una ovación del público madrileño. Sin embargo, la jornada estuvo marcada por una tragedia: el banderillero Mariano Canet Lozano, conocido como «Llusío», falleció tras ser corneado por un toro de Miura.
A pesar de la tragedia, «Cara-Ancha» continuó consolidándose como uno de los grandes exponentes del toreo. En las temporadas siguientes, especialmente en 1876 y 1877, cosechó triunfos memorables que afianzaron su estatus de figura central del toreo en toda España. Su habilidad y destreza, unidas a su temeraria valentía, lo convirtieron en uno de los toreros más aclamados de su tiempo.
El auge de su carrera: faenas memorables
A lo largo de la década de 1880, José Sánchez del Campo «Cara-Ancha» consolidó su posición como uno de los grandes matadores de su tiempo. Su habilidad para realizar faenas extraordinarias lo convirtió en una de las figuras más destacadas de la tauromaquia española. El 24 de junio de 1877, alcanzó uno de los momentos más brillantes de su carrera cuando lidió al toro Bolero, de la ganadería del marqués de Salas, en la plaza de Madrid. La faena fue aplaudida con entusiasmo, y el toro, bravo y complicado, permitió que «Cara-Ancha» demostrara su maestría tanto con el capote como con la espada, dejando una profunda impresión en los aficionados.
Sin embargo, fue el 25 de septiembre de 1881 en Madrid cuando alcanzó la gloria de manera definitiva. Ese día, en un cartel de gran prestigio, compartió ruedo con figuras de renombre como Antonio Gil Barbero, conocido como «Don Gil», José Machío y Ángel Pastor. Juntos lidiaron toros de la ganadería de Saltillo y La Morena, pero fue la faena de «Cara-Ancha» la que destacó especialmente. Al toro Cajetero, de Saltillo, le realizó una serie de lances memorables, destacándose en los quiebros y cuarteos. La estocada final, certera y perfecta, cerró con broche de oro una faena que ha quedado registrada como una de las más impresionantes de la historia del toreo.
El 25 de septiembre de 1881 pasó a la historia del arte taurino no solo por la destacada actuación de «Cara-Ancha», sino también por la manera en que la plaza de Madrid se rindió ante la valentía y la técnica del torero. Aquel festejo quedó marcado como un hito en la historia de la tauromaquia, un día que simbolizó la cúspide de la carrera de José Sánchez del Campo.
La admirable recuperación tras el percance de 1881
El 2 de octubre de 1881, en una jornada en la que «Cara-Ancha» se encontraba en su mejor momento, ocurrió otro de esos incidentes que demostraban su temeridad y valentía. Durante la lidia del toro Lechuzo, de la ganadería de Adalid, el torero sufrió una violenta voltereta que lo lanzó al suelo de forma brutal. A pesar del fuerte golpe, «Cara-Ancha» se mantuvo firme sobre el ruedo, esperando hasta que el toro fuera matado, antes de retirarse a la enfermería. Tras ser atendido por los médicos, desobedeció sus indicaciones y regresó al ruedo para lidiar su segundo toro de la tarde, dejando a todos los presentes asombrados por su capacidad de recuperación y su insaciable valor.
Este tipo de gestos hicieron que el nombre de «Cara-Ancha» se asociara, además de a su destreza y arte, a una valentía sin límites. Los aficionados madrileños, conocedores de la dureza de la profesión, vieron en él una figura única, un matador capaz de enfrentarse a las peores adversidades sin dejar que el miedo o el dolor lo frenaran.
La competencia de su época y su lucha por mantener el protagonismo
A pesar de los triunfos y la enorme popularidad que «Cara-Ancha» alcanzó, la competencia en el mundo del toreo era feroz. La irrupción de nuevos matadores, como Luis Mazzantini, Eguía, Manuel García (Espartero) y, por supuesto, el eterno rival «Lagartijo», fue mermando su protagonismo en las plazas más importantes. Sin embargo, «Cara-Ancha» continuó compitiendo con valentía, y no permitió que su estatus de figura central fuera desbancado fácilmente.
Uno de los momentos más impactantes de su carrera ocurrió el 9 de abril de 1882, cuando compartió cartel con «Lagartijo» y «El Gallo» en la plaza de Madrid. Durante ese festejo, un toro de la ganadería de Bañuelos alcanzó con gran violencia a «Cara-Ancha», quien sufrió una cornada en el hipocondrio derecho. El gesto de «Cara-Ancha» tras ser herido fue de una valentía extraordinaria. En lugar de ser evacuado rápidamente, caminó por su propio pie hasta la enfermería, donde fue atendido de inmediato. A pesar de la gravedad de la cornada, no pasó ni un mes antes de que «Cara-Ancha» se anunciara de nuevo en los carteles, demostrando una templanza y determinación que fascinaban al público.
El retiro y la vida en Aznalcázar
La carrera de «Cara-Ancha» siguió siendo exitosa durante varios años más, pero a medida que la competencia aumentaba, su protagonismo comenzó a decaer. En 1894, tras sufrir una grave cogida en Madrid por parte del toro Esmorraíto, de la ganadería de Orozco, «Cara-Ancha» decidió retirarse de los ruedos. Aunque este percance no fue el final de su carrera inmediata, el 11 de noviembre de 1894, tras una última actuación en Sevilla, decidió cortar la coleta.
Retirado en la pequeña localidad sevillana de Aznalcázar, José Sánchez del Campo vivió los últimos años de su vida fuera de la esfera pública del toreo, pero no dejó de involucrarse en la vida de su comunidad. Fue elegido alcalde de Aznalcázar, un cargo que ocupó durante varios años, ganándose el respeto de sus conciudadanos.
Legado y reconocimiento: la huella de «Cara-Ancha» en la historia del toreo
El legado de «Cara-Ancha» se extiende mucho más allá de sus faenas memorables y sus gestas de valentía. Su técnica y su habilidad para matar recibiendo lo convirtieron en un referente de la tauromaquia de la segunda mitad del siglo XIX. Aunque «Lagartijo» y «Frascuelo» fueron los nombres más grandes de su época, «Cara-Ancha» destacó por su capacidad para ejecutar una suerte tan arriesgada y perfecta como la de matar recibiendo, algo que, a pesar de sus intentos, «Lagartijo» nunca dominó con la misma destreza.
El renombre de José Sánchez del Campo fue tal que, incluso poetas como Antonio Machado lo mencionaron en sus versos, destacando su figura como parte fundamental de una época. En su obra, Machado hace referencia a la imagen de «Cara-Ancha» como un símbolo del torero de antaño, un hombre que, pese a los años, sigue vivo en el recuerdo de los aficionados y en las páginas de la historia del toreo.
«Cara-Ancha» murió el 31 de marzo de 1925 en Aznalcázar, dejando una huella imborrable en el arte del toreo y en la memoria colectiva de los aficionados. Su vida, llena de sacrificios, valentía y destreza, sigue siendo una referencia para todos aquellos que aman el mundo taurino y admiran el coraje de quienes se enfrentan a los toros con pasión y entrega.
MCN Biografías, 2025. "José Sánchez del Campo «Cara-Ancha» (1848–1925): El torero que deslumbró con su valentía y técnica". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/sanchez-del-campo-jose [consulta: 11 de febrero de 2026].
