San Román Sandoval, Ernesto o «El Querétaro» (1947-VVVV). El matador que conquistó el arte de la tauromaquia
Ernesto San Román Sandoval, conocido en el mundo taurino como «El Querétaro», es una de las figuras más representativas de la tauromaquia mexicana. Nacido el 18 de febrero de 1947 en Querétaro, México, este matador de toros ha dejado una huella indeleble en el universo taurino, destacándose por su destreza y dedicación. Su historia es la de un hombre que, desde su infancia, soñó con conquistar las plazas más importantes del mundo, y logró convertir ese sueño en una realidad.
Orígenes y contexto histórico
Ernesto San Román Sandoval nació en una región donde la tauromaquia tiene una gran tradición. Querétaro, su ciudad natal, fue el escenario de sus primeros pasos en el mundo taurino. Desde joven, San Román mostró una gran vocación por el toreo. Comenzó a asistir a tientas, capeas y festejos menores, situaciones que marcarían su vida y lo llevarían a formarse como torero. Estos primeros contactos con el mundo taurino fueron decisivos, pues le permitieron conocer la pasión y el arte que lo motivarían a seguir adelante.
La época en la que San Román comenzó su carrera como novillero estuvo marcada por un México donde el toreo vivía su época dorada. La afición taurina era fuerte, y las plazas se llenaban de espectadores ansiosos por ver a los mejores matadores en acción. No obstante, el camino hacia el estrellato no fue fácil. Ernesto San Román tuvo que ganarse un lugar en un mundo competitivo, en el que la habilidad y la destreza eran imprescindibles para destacar.
Logros y contribuciones
El verdadero despegue en la carrera de San Román llegó cuando, el 19 de febrero de 1968, recibió la alternativa como matador de toros en su ciudad natal, Querétaro. En este día tan importante, fue apadrinado por el matador Joaquín Bernardó y Bartoméu, quien le cedió los trastos para dar lidia y muerte al primer toro de su carrera. Este toro, un ejemplar criado en las dehesas mexicanas de Santoyo, atendía al nombre de Jacinto. La ceremonia fue presenciada por el matador Raúl Contreras Espinosa («Finito»), quien fungió como testigo de este significativo momento.
Tras este gran paso, San Román consolidó su nombre en el firmamento taurino mexicano. Durante los siguientes años, realizó numerosas actuaciones que lo catapultaron como uno de los matadores más importantes del país. Su destreza y estilo le ganaron el reconocimiento de la crítica y la admiración del público, lo que le permitió seguir ascendiendo en su carrera.
Uno de los hitos más importantes en su trayectoria ocurrió en 1970, cuando San Román decidió cruzar el Atlántico para enfrentarse a uno de los mayores retos de su carrera: confirmar su alternativa en la plaza Monumental de Las Ventas, en Madrid. En esta emblemática plaza, considerada la cuna del toreo, el matador mexicano tuvo la oportunidad de demostrar su valía frente a la afición más exigente del mundo.
El 30 de agosto de 1970, Ernesto San Román, acompañado por su padrino, el sevillano Juan Antonio Alcoba Rosa («Macareno»), se presentó en Las Ventas. En esta ocasión, el testigo fue el matador salmantino Sebastián Martín Lorenzo («Chanito»), quien observó la faena de San Román. En su faena, «El Querétaro» muleteó y despenó a Torero, un toro negro bragado criado en las dehesas de Juan Guardiola Soto. Este logro marcó un antes y un después en la carrera de San Román, pues logró confirmar su validez como matador ante la más importante afición taurina del mundo.
Momentos clave
A lo largo de su carrera, Ernesto San Román vivió momentos memorables que contribuyeron a su consolidación como una de las grandes figuras del toreo. Entre los momentos más destacados de su trayectoria se encuentran:
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1968: Recibió la alternativa en Querétaro, apadrinado por Joaquín Bernardó y Bartoméu y con Raúl Contreras Espinosa («Finito») como testigo.
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1970: Confirmó su alternativa en la plaza Monumental de Las Ventas en Madrid, una de las plazas más prestigiosas del mundo taurino. Su padrino en esta ocasión fue Juan Antonio Alcoba Rosa («Macareno»), y el testigo fue Sebastián Martín Lorenzo («Chanito»).
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1970: Realizó una gran faena en la plaza de Las Ventas, confirmando su validez como matador ante la afición más exigente del mundo.
Estos hitos fueron solo algunos de los momentos clave que marcaron la carrera de San Román. Su estilo, su valentía y su entrega en cada faena le otorgaron el respeto de sus colegas y la admiración del público. Cada vez que se presentaba en un ruedo, Ernesto San Román demostraba por qué era considerado uno de los grandes matadores de su generación.
Relevancia actual
Aunque hoy en día, Ernesto San Román ya no se presenta en las plazas de toros con la frecuencia de antes, su legado sigue vivo. Su nombre sigue siendo sinónimo de destreza y arte taurino en México y en el mundo entero. La figura de «El Querétaro» sigue siendo recordada y respetada por los aficionados al toreo, quienes valoran sus aportaciones al mundo taurino y su entrega en cada faena.
La relevancia de San Román no solo se limita a su faceta como matador de toros. También ha sido un referente para nuevas generaciones de toreros que lo consideran un ejemplo a seguir. Su habilidad en el ruedo, su valentía frente al toro y su pasión por el arte del toreo son elementos que siguen siendo estudiados y admirados por los jóvenes toreros.
En la actualidad, el nombre de Ernesto San Román sigue siendo sinónimo de la esencia del toreo mexicano. A pesar de que los tiempos han cambiado y las tradiciones taurinas han evolucionado, «El Querétaro» sigue siendo una figura de respeto y admiración.
Contribuciones a la tauromaquia
Ernesto San Román contribuyó significativamente al arte de la tauromaquia, no solo a través de sus faenas, sino también por su influencia en el desarrollo de la tauromaquia mexicana. A través de su estilo y de la forma en que se enfrentaba al toro, dejó una marca profunda en las generaciones futuras de toreros mexicanos.
Su paso por las plazas de toros de todo el mundo contribuyó a la expansión y popularización del toreo mexicano. Con su valentía y destreza, logró poner a México en el mapa de la tauromaquia internacional. Además, al haberse formado en un contexto tan competitivo, San Román se consolidó como un referente para todos aquellos que querían seguir una carrera en el mundo del toreo.
Ernesto San Román, «El Querétaro», es y será siempre una de las figuras más importantes de la historia del toreo en México y en el mundo. Su legado perdura y su nombre sigue siendo parte fundamental de la historia de la tauromaquia.
MCN Biografías, 2025. "San Román Sandoval, Ernesto o «El Querétaro» (1947-VVVV). El matador que conquistó el arte de la tauromaquia". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/san-roman-sandoval-ernesto [consulta: 21 de marzo de 2026].
