Nicholas Ridley (1500-1554). El mártir inglés de la Reforma protestante
Nicholas Ridley, figura clave en la consolidación de la Reforma protestante en Inglaterra, fue un erudito, clérigo y mártir cuyas acciones y enseñanzas marcaron un hito en la historia religiosa del siglo XVI. Formado en universidades de gran prestigio y favorecido por influyentes líderes eclesiásticos y monarcas, su trágico final lo convirtió en uno de los símbolos más poderosos de la lucha por la libertad religiosa y la integridad doctrinal.
Orígenes y contexto histórico
Nicholas Ridley nació en Unthank Hall, en el condado de Northumberland, hacia el año 1500, en una Inglaterra sacudida por los primeros vientos de la Reforma que pronto dividirían la unidad religiosa del continente europeo. Ridley procedía de una familia acomodada, lo que le permitió acceder a una educación sobresaliente para la época.
Estudió en la Universidad de Cambridge, donde rápidamente destacó por su inteligencia, disciplina y capacidad oratoria. Su sed de conocimiento lo llevó también a París y Lovaina, dos centros neurálgicos del pensamiento humanista y religioso. Estas experiencias le dieron una visión cosmopolita y una profunda comprensión de las controversias teológicas que sacudían Europa.
Fue precisamente en este contexto de renovación religiosa, donde las ideas reformistas impulsadas por Lutero y Calvino comenzaban a ganar fuerza, cuando Ridley decidió orientar su vida a la defensa de una fe renovada y purificada, en línea con los principios protestantes.
Logros y contribuciones
A lo largo de su carrera eclesiástica, Ridley ocupó cargos de gran responsabilidad y prestigio. En 1524, fue elegido miembro de la junta de gobierno del Pembroke College en Cambridge, un reconocimiento temprano a su brillante trayectoria académica. A partir de entonces, fue nombrado encargado de la disciplina en 1534 y más tarde director del colegio en 1540, mostrando sus dotes de liderazgo y su compromiso con la formación doctrinal.
Posteriormente, se convirtió en capellán personal de Cranmer, arzobispo de Canterbury y una de las figuras clave en la introducción de la Reforma en Inglaterra. También fue nombrado capellán del rey Enrique VIII, lo que le dio acceso a los más altos círculos del poder político y religioso.
En 1550, Nicholas Ridley alcanzó uno de los mayores reconocimientos de su carrera al ser nombrado obispo de Rochester y poco después obispo de Londres, en sustitución de Edmund Bonner. Desde esta posición, desplegó una intensa actividad reformadora, defendiendo la doctrina protestante con erudición, coherencia y pasión.
Entre sus contribuciones más destacadas se encuentra su participación, junto a Cranmer, en la preparación del texto de los Treinta y Nueve Artículos, base doctrinal del anglicanismo. Su defensa del culto en inglés, la eliminación del culto a las imágenes y su impulso a la lectura de la Biblia marcaron una profunda transformación en la Iglesia de Inglaterra.
Momentos clave
La vida de Nicholas Ridley estuvo marcada por una serie de momentos decisivos que definieron su legado. A continuación se enumeran los más relevantes:
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1524: Elegido miembro de la junta de gobierno del Pembroke College.
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1534: Nombrado encargado de la disciplina en Cambridge.
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1540: Se convierte en director del Pembroke College.
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1550: Nombrado obispo de Rochester y luego de Londres.
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1553: Tras la muerte del rey Eduardo VI, apoya la sucesión de Jane Grey.
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1554: Condenado por herejía junto con Latimer y Cranmer.
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1555: Ejecutado en la hoguera en Oxford tras un segundo juicio.
El punto de inflexión en su destino fue la crisis de sucesión tras la muerte de Eduardo VI. Ridley, convencido de que la causa de la Reforma debía continuar, apoyó públicamente a Jane Grey, nieta de Enrique VII y protestante, en detrimento de las aspiraciones de María e Isabel, a quienes calificó de ilegítimas.
Este posicionamiento político-religioso fue fatal. Cuando María Estuardo, ferviente católica, se consolidó en el trono, ordenó su detención y encarcelamiento. Ridley fue despojado de sus títulos y privilegios, juzgado por herejía y finalmente condenado a muerte.
Relevancia actual
Nicholas Ridley es recordado hoy como uno de los mártires más influyentes del anglicanismo. Su ejecución en la hoguera en Oxford, junto a Latimer, se convirtió en un símbolo duradero del sufrimiento y la convicción religiosa de los reformadores. En el momento de su muerte, Ridley mostró una entereza y una fe inquebrantables, lo que consolidó su figura como un ejemplo de coherencia, valor y fidelidad doctrinal.
Su legado se mantiene vivo a través de:
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La presencia de su nombre en el Libro de los Mártires de Foxe.
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Monumentos conmemorativos, como el Martyrs’ Memorial en Oxford, que honra su sacrificio junto al de Latimer y Cranmer.
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El respeto de la comunidad anglicana, que lo reconoce como un pionero en la lucha por una fe purificada y auténtica.
En el contexto contemporáneo, su vida invita a reflexionar sobre el valor de la libertad de conciencia, la integridad personal y el coraje frente a la persecución religiosa. Su ejemplo trasciende credos y épocas, inspirando a creyentes y no creyentes por igual.
Nicholas Ridley no fue solo un reformador y teólogo brillante; fue un hombre dispuesto a entregar su vida por sus principios, cuyas acciones ayudaron a forjar la identidad religiosa de Inglaterra y dejaron una huella imborrable en la historia de la cristiandad.
MCN Biografías, 2025. "Nicholas Ridley (1500-1554). El mártir inglés de la Reforma protestante". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/ridley-nicholas [consulta: 28 de febrero de 2026].
