Julio Rey Pastor (1888–1962): El matemático que transformó la historia de las ciencias exactas
Julio Rey Pastor (1888–1962): El matemático que transformó la historia de las ciencias exactas
El nacimiento y los primeros años de vida
Julio Rey Pastor nació en Logroño el 15 de agosto de 1888, en una familia que, aunque no pertenecía a la aristocracia ni a una élite intelectual, fomentó en él desde temprana edad el amor por el conocimiento y la investigación. En su juventud, vivió los altibajos sociales y políticos propios de una España en plena transformación a inicios del siglo XX. La educación en España, aún influenciada por los sistemas tradicionales y conservadores, fue clave para moldear su curiosidad intelectual y su deseo de ir más allá de los límites establecidos.
Rey Pastor realizó sus estudios de bachillerato en el Instituto de Logroño, donde destacó como un estudiante brillante, aunque su juventud estuvo marcada por algunos intentos fallidos. Uno de los episodios que definió su temprano carácter fue su intento de ingresar a la Academia Militar, carrera que consideró en su juventud, pero que no logró materializar debido a una suspensión en el examen de ingreso. Este revés, lejos de desanimarlo, lo impulsó hacia otros horizontes, particularmente en el campo de las ciencias exactas.
Formación académica y primeros intereses
A pesar del desvío de su carrera militar, la verdadera pasión de Rey Pastor era la ciencia, y especialmente las matemáticas. Su decisión de estudiar ciencias exactas en la Universidad de Zaragoza fue un paso crucial en su vida. Allí fue discípulo de Zoel García Galdeano, un referente en el campo de las matemáticas en España. Fue en Zaragoza donde su excepcional capacidad para las ciencias se hizo evidente. En 1908, apenas completados sus estudios, Rey Pastor obtuvo el premio extraordinario de licenciatura, una de las distinciones más altas que podía recibir un estudiante de esa época.
Su brillantez no pasó desapercibida, y al año siguiente logró otro reconocimiento, esta vez por su tesis doctoral titulada «Correspondencia de figuras elementales», una investigación que profundizó en la geometría algebraica. Esta obra no solo marcó el inicio de su carrera como matemático de renombre, sino que también le permitió afianzar su reputación en el mundo académico. En 1910, con tan solo 22 años, fue nombrado profesor auxiliar en la Universidad de Madrid, dando inicio a una carrera que lo llevaría a ser una figura clave en el mundo de las matemáticas.
Primeros pasos en la investigación matemática
Desde sus primeros pasos en la docencia, Rey Pastor no solo se destacó como educador, sino que también comenzó a incursionar en la investigación histórica de las matemáticas, un campo que, aunque no era común en su época, resultó ser una de sus grandes pasiones. De hecho, uno de los hitos de su carrera fue la publicación de «Los matemáticos españoles del siglo XVI», un trabajo que realizó después de un discurso pronunciado en 1913 en la Universidad de Oviedo, donde ofreció un análisis detallado de los matemáticos españoles del siglo XVI, sentando las bases para una futura investigación sobre la evolución de las matemáticas en España.
Este enfoque hacia la historia de las matemáticas, además de su intensa actividad investigadora y docente, marcó la distinción de Rey Pastor entre sus contemporáneos. Su amor por la historia de la ciencia no solo se reflejó en sus escritos, sino también en sus conferencias, las cuales le permitieron conectar las matemáticas modernas con su evolución histórica. A través de sus palabras, muchos jóvenes matemáticos y científicos encontraron una fuente de inspiración para comprender que las matemáticas no solo eran una ciencia exacta, sino también un reflejo de la evolución del pensamiento humano.
En paralelo a su trabajo histórico, Rey Pastor continuó desarrollando investigaciones en geometría. En 1914, recibió un premio de la Real Academia de Ciencias de Madrid por su obra «Fundamentos de la Geometría Proyectiva Superior», que resultó ser fundamental para introducir en España las ideas del programa de Erlangen de Félix Klein, un enfoque que ayudó a redefinir las matemáticas del siglo XX.
Consolidación en el ámbito académico
A lo largo de la década de 1910, Julio Rey Pastor consolidó su carrera académica, tanto en España como a nivel internacional. En 1911, obtuvo la cátedra de análisis matemático en la Universidad Central de Madrid, lo que le permitió comenzar a formar una generación de matemáticos que más tarde serían figuras clave en el desarrollo de las matemáticas en España y América Latina. Durante sus años en Madrid, Rey Pastor no solo impartió clases, sino que también se dedicó a la investigación en diversas ramas de las matemáticas, como el análisis matemático, la geometría y el álgebra. Su capacidad para enseñar y su profunda comprensión de la matemática fueron reconocidas tanto en su país como fuera de él.
En paralelo a su labor docente, su obra «Fundamentos de la Geometría Proyectiva Superior», publicada en 1916, le otorgó una destacada posición en la comunidad matemática internacional. La obra, que se convirtió en una referencia imprescindible en la época, introdujo en los círculos matemáticos españoles las innovadoras ideas del matemático alemán Félix Klein. Este texto dividió la geometría en tres partes fundamentales: la historia de las geometrías elementales, los fundamentos de la geometría proyectiva real y los fundamentos de la geometría proyectiva compleja, aportando un enfoque moderno que cambiaba la forma de entender las matemáticas en su tiempo.
La gran influencia de Rey Pastor en el ámbito académico fue tal que, en 1913, al mismo tiempo que impartía sus clases en Madrid, inauguró un seminario matemático en la Universidad Central. Esta iniciativa no solo sirvió para promover la enseñanza de las matemáticas, sino también para dar un espacio de debate e intercambio de ideas a jóvenes matemáticos españoles. A través de este seminario y de sus investigaciones, Rey Pastor dejó una huella profunda en el panorama de las matemáticas en España.
Su contribución al estudio histórico y filosófico de las matemáticas
Además de su labor en el campo puramente matemático, Rey Pastor tuvo un impacto duradero en el estudio histórico y filosófico de las matemáticas. Su discurso inaugural en la Universidad de Oviedo en 1913 sobre la «Historia de las Matemáticas en España» fue pionero y rompió con la tradición académica al explorar cómo las matemáticas se habían desarrollado en España desde el siglo XVI. En ese trabajo, Rey Pastor no solo se centró en los matemáticos más conocidos, sino que también desveló el contexto social y político que había influido en el desarrollo de la ciencia en la península ibérica.
Este enfoque histórico se reflejó más tarde en su obra más conocida, «Los matemáticos españoles del siglo XVI», publicada en 1934. En este texto, Rey Pastor hizo una contribución sustancial a la historiografía matemática, proporcionando una visión detallada de la labor de los matemáticos españoles de esa época y situando a España en un contexto más global respecto al desarrollo científico europeo.
Rey Pastor también fue un pionero en la aplicación de la epistemología a las matemáticas, un área que en ese entonces no era tan explorada. En sus conferencias y escritos, defendió la importancia de entender la evolución del pensamiento matemático y cómo este influía en los avances científicos. Su enfoque de la matemática como una disciplina viva y en constante evolución le permitió a la comunidad matemática apreciar las conexiones entre las ideas matemáticas modernas y las históricas.
Reconocimiento internacional y su relación con Argentina
A medida que su obra fue reconociéndose a nivel internacional, Rey Pastor también amplió sus horizontes profesionales fuera de España. En 1917, viajó a Buenos Aires, donde fue invitado por la Institución Cultural Española para ocupar la cátedra dejada por José Ortega y Gasset. La acogida que sus conferencias tuvieron entre los estudiantes argentinos fue tan positiva que, a lo largo de los años siguientes, Rey Pastor comenzó a dividir su tiempo entre España y Argentina, lo que consolidó su influencia en el ámbito matemático en ambos países.
En Buenos Aires, además de su cátedra, fundó el Seminario Matemático Argentino en 1923, una institución que desempeñó un papel crucial en el desarrollo de la matemática en Argentina. Este seminario fue un centro de investigación y formación que no solo atrajo a matemáticos de la región, sino también a expertos internacionales. A través de su seminario y su influencia, Rey Pastor contribuyó decisivamente al crecimiento de la matemática en América Latina.
En 1921, publicó en Buenos Aires su obra «Cálculo Infinitesimal», que se convirtió en un referente en el estudio de este campo. Al año siguiente, publicó «Elementos de Análisis Algebraico», otro texto fundamental para la comprensión del álgebra y el análisis matemático. Estas obras fueron complementadas por sus lecciones sobre la teoría de funciones, que marcaron un antes y un después en el estudio de las funciones analíticas en América Latina y España.
Reconocimientos y consolidación de su obra
A lo largo de su carrera, Julio Rey Pastor fue reconocido por su contribución tanto al desarrollo de las matemáticas como a la historia de la ciencia. En 1920, su labor académica y científica fue premiada por su ingreso a la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Madrid, lo que consolidó su estatus como uno de los matemáticos más influyentes de su tiempo. En ese mismo año, presentó su discurso de ingreso, «El problema del ultracontinuo», en el que expuso una de sus investigaciones más complejas y relevantes sobre el concepto de continuidad en el análisis matemático.
A lo largo de las décadas siguientes, Rey Pastor continuó desarrollando su obra matemática y filosófica, publicando libros que se convirtieron en textos fundamentales para la enseñanza de las matemáticas, tanto en España como en América Latina. Obras como Elementos de Análisis Algebraico (1917) y Lecciones de Álgebra (1924) fueron ampliamente utilizadas en las universidades, y su enfoque claro y accesible sobre temas complejos hizo que sus textos perduraran a lo largo del tiempo, reeditándose en numerosas ocasiones. Además, sus estudios sobre el análisis matemático, el álgebra y la teoría de funciones sentaron las bases para futuras generaciones de matemáticos.
El reconocimiento de su trabajo llegó también a nivel internacional. En 1953, la British Astronomical Society honró su nombre al darlo a un cráter lunar situado entre los cráteres de Frederic Cuvier y Michael Faraday, lo que simbolizaba el reconocimiento de su labor científica más allá de las fronteras españolas y argentinas. En 1956, recibió el prestigioso premio March, un galardón que destacaba su contribución excepcional a la ciencia matemática.
Los últimos años de su vida y su legado
En sus últimos años, Rey Pastor se dedicó a profundizar en investigaciones que fusionaban sus conocimientos matemáticos con otros campos, como la cartografía. En colaboración con Ernesto García Camarero, publicó un libro sobre la cartografía mallorquina, una obra que no solo aportó una visión matemática precisa de la geografía, sino que también mostró el compromiso de Rey Pastor con la interdisciplinariedad, explorando el vínculo entre las matemáticas y la geografía.
Sin embargo, el gran legado de Rey Pastor no radica solo en sus libros y descubrimientos matemáticos, sino también en la formación de una extensa red de discípulos que, tanto en España como en Argentina, continuaron su trabajo y expandieron su influencia. Entre sus discípulos más destacados se encuentran Pedro Puig Adam, Pedro Pi Calleja, César Trejo, Luis Santaló y José Babini, quienes no solo se beneficiaron de su enseñanza, sino que también continuaron sus investigaciones, contribuyendo a la expansión de su legado.
A pesar de que muchos de sus discípulos se destacaron por méritos propios en el campo de las matemáticas, fue en Argentina donde su influencia perduró con mayor intensidad. En el ámbito académico argentino, Rey Pastor se convirtió en un referente clave para el desarrollo de las matemáticas y la epistemología. Su labor fundadora en el Seminario Matemático Argentino y la creación de la Unión Matemática Argentina aseguraron que la obra de Rey Pastor fuera transmitida y continuada por las futuras generaciones de matemáticos en América Latina.
El 21 de febrero de 1962, Julio Rey Pastor falleció repentinamente en Buenos Aires, dejando un vacío profundo en la comunidad matemática internacional. A pesar de su muerte, su legado sigue vivo tanto en la ciencia matemática como en la educación de matemáticos que continúan estudiando y citando sus obras. Su figura, lejos de desvanecerse, fue reinterpretada y revalorizada con el paso de los años, consolidándose como una de las personalidades más influyentes en la historia de las matemáticas del siglo XX.
La influencia perdurable de su legado
El impacto de Julio Rey Pastor se extiende más allá de sus propios escritos y descubrimientos. Su enfoque pedagógico, basado en la claridad y la profundización en los fundamentos de las matemáticas, influenció profundamente la forma en que las matemáticas fueron enseñadas y comprendidas en Europa y América Latina. Muchos de sus textos se siguen utilizando en las universidades y son considerados como obras de referencia en campos como el análisis matemático, la geometría proyectiva y el álgebra.
Además, su aportación a la historia de las matemáticas permitió que la disciplina fuera comprendida no solo como un conjunto de fórmulas y teoremas, sino también como una evolución histórica influenciada por diversos factores sociales, políticos e intelectuales. Su trabajo sobre los matemáticos españoles del siglo XVI sigue siendo una obra fundamental para cualquier historiador de las matemáticas que desee comprender la tradición matemática en España.
La revalorización de su figura en décadas posteriores también se ha visto reflejada en la dedicación de instituciones académicas a su memoria. El reconocimiento de su nombre en un cráter lunar, así como el continuo interés en sus escritos, son testimonio de la perdurabilidad de su influencia. En resumen, Julio Rey Pastor no solo fue un matemático brillante, sino también un pedagogo excepcional y un historiador de la ciencia cuya obra sigue siendo una referencia indispensable para estudiantes, académicos e investigadores.
MCN Biografías, 2025. "Julio Rey Pastor (1888–1962): El matemático que transformó la historia de las ciencias exactas". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/rey-pastor-julio [consulta: 7 de febrero de 2026].
