Edurne Pasabán Lizarribar (1973-VVVV): La primera española en conquistar los 8.000 metros
Edurne Pasabán Lizarribar, nacida el 1 de agosto de 1973 en Tolosa, Guipúzcoa, es una de las alpinistas más destacadas de la historia. Su nombre es sinónimo de superación, esfuerzo y pasión por la montaña. Con diez cumbres de más de 8.000 metros de altitud en su palmarés, ha logrado una marca histórica en el alpinismo español, un récord imitado solo por las grandes figuras del alpinismo mundial como la polaca Wanda Rutkiewicz y la austriaca Gerlinde Kaltenbrunner. A lo largo de su carrera, Edurne ha escalado algunas de las montañas más emblemáticas del planeta, dejando una huella imborrable en este deporte.
Orígenes y contexto histórico
Desde temprana edad, Edurne Pasabán mostró una gran inclinación por el deporte y la aventura. Aunque inicialmente se formó como ingeniera industrial, pronto se dio cuenta de que su verdadera pasión era la montaña. Su conexión con la naturaleza y su deseo de superar límites la llevaron a adentrarse en el mundo del alpinismo. En sus primeros años de carrera, Edurne no solo se dedicó a los Pirineos, sino que también emprendió viajes a los Alpes, los Andes y, eventualmente, el Himalaya, donde su nombre se haría mundialmente conocido.
La época en la que Edurne comenzó su carrera coincidió con una serie de avances en el alpinismo femenino, en un momento en que las mujeres estaban logrando hazañas históricas en la montaña. En particular, las figuras como Wanda Rutkiewicz ya habían demostrado que el género no era una barrera para conquistar los grandes «ochomiles», el grupo de montañas más altas del planeta.
Logros y contribuciones
La gran gesta de Edurne Pasabán comenzó en 2004, cuando alcanzó la cima del K2, considerada la montaña más difícil de escalar del mundo. El 26 de julio de ese año, Edurne se convirtió en la primera española en llegar a la cima del K2, una hazaña realizada junto a su equipo de TVE «Al Filo de lo Imposible», en el que también se encontraba Juanito Oiarzabal, quien en ese momento ostentaba el récord de más «ochomiles» logrados.
La expedición no estuvo exenta de riesgos. La ascensión, realizada sin oxígeno suplementario, tenía como objetivo conmemorar el 50º aniversario de la expedición de Ardito Desio, quien lideró la primera ascensión al K2, y rendir homenaje a las víctimas de los atentados del 11 de marzo en Madrid. Aunque el ascenso fue un éxito, el descenso fue dramático, con Edurne sufriendo congelaciones que la llevaron a pasar por quirófano dos meses después.
A lo largo de los años, Edurne continuó batiendo récords. El 20 de julio de 2005, alcanzó la cima del Nanga Parbat, lo que representó su octava ascensión a un «ochomil». En 2007, coronó el Broad Peak, y en 2008 se convirtió en la única mujer, junto con Gerlinde Kaltenbrunner, en ascender diez cumbres de más de 8.000 metros.
Momentos clave de su carrera:
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26 de julio de 2004: Primera ascensión al K2, la montaña más peligrosa del mundo.
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20 de julio de 2005: Ascenso al Nanga Parbat, octava cumbre de más de 8.000 metros.
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12 de julio de 2007: Cima en el Broad Peak, su novena ascensión.
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1 de mayo de 2008: Décima ascensión, Dhaulagiri, Himalaya.
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5 de octubre de 2008: Ascenso al Manaslu, su 11º «ochomil».
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18 de mayo de 2009: Ascensión al Kanchenjunga, su 12º «ochomil».
Relevancia actual
La historia de Edurne Pasabán trasciende más allá de sus logros deportivos. Su carrera ha sido una inspiración para alpinistas de todo el mundo, especialmente para mujeres que desean romper barreras en disciplinas tradicionalmente dominadas por hombres. El deseo de Edurne de alcanzar las cumbres más altas no solo ha sido un reto físico, sino también un desafío personal y emocional, que la ha llevado a superar numerosas adversidades.
Aunque su objetivo de ser la primera mujer en conquistar los catorce «ochomiles» se vio truncado en algunas ocasiones, su espíritu de lucha y superación sigue siendo un referente para todos los que siguen sus pasos. La decisión de abandonar la lucha por el Shisha Pangma en 2009, debido a las duras condiciones climáticas, no hizo más que confirmar su humanidad y la dureza del alpinismo, un deporte donde las condiciones extremas pueden cambiar el rumbo de una ascensión en cualquier momento.
A pesar de las dificultades, Edurne Pasabán continúa motivada por su pasión por la montaña. Hoy en día, sigue vinculada al mundo del alpinismo y, además de entrenarse a diario, compagina su vida con otras actividades empresariales, como el trabajo en el restaurante y el agroturismo de su familia, donde mantiene su contacto con la naturaleza.
Conclusión
Edurne Pasabán es, sin duda, una de las figuras más importantes del alpinismo mundial. Su palmarés y sus logros siguen siendo un faro para futuras generaciones de alpinistas. A través de su historia, Edurne ha demostrado que la constancia, la determinación y el trabajo en equipo son fundamentales para alcanzar las metas más ambiciosas. Aunque aún le quedan algunos retos por superar, su legado en la historia del alpinismo ya está asegurado, y su influencia perdurará a lo largo del tiempo.
MCN Biografías, 2025. "Edurne Pasabán Lizarribar (1973-VVVV): La primera española en conquistar los 8.000 metros". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/pasaban-lizarribar-edurne [consulta: 5 de marzo de 2026].
