Fermín Murillo Paz (1934-2003): El torero de hierro que dejó huella en el toreo español
Fermín Murillo Paz, nacido el 4 de noviembre de 1934 en Zaragoza, fue uno de los matadores de toros más importantes de la España del siglo XX. Su carrera estuvo marcada por una notable perseverancia, humildad y un profundo amor por el arte de torear. Con una vida llena de sacrificios y triunfos, se consolidó como un referente en el mundo taurino, especialmente en la década de los 60, cuando se convirtió en un nombre destacado en las principales plazas de toros de España.
Orígenes y contexto histórico
El contexto histórico en el que Fermín Murillo Paz creció y se formó como torero fue fundamental para entender su éxito en los ruedos. En la década de 1950, España vivía una etapa de cambios sociales y políticos importantes, con la posguerra marcando aún muchos de los aspectos cotidianos de la vida de los ciudadanos. El toreo, por supuesto, seguía siendo una de las tradiciones más arraigadas, con grandes figuras que dominaban las plazas de toros y que, de alguna manera, representaban un símbolo del espíritu español.
Fermín Murillo nació en una familia humilde, lo que le obligó a trabajar desde joven y ganarse la vida de forma constante. Sin embargo, desde su infancia mostró una profunda afición por los toros, lo que lo llevó a forjarse como matador. Su primera aparición en un festejo picado en el ruedo madrileño fue el 19 de marzo de 1952, marcando el inicio de una trayectoria que, a pesar de las dificultades económicas y sociales de la época, le llevaría a convertirse en uno de los nombres más destacados del toreo español.
Logros y contribuciones
Uno de los momentos clave de su carrera fue cuando Fermín Murillo Paz se doctoró como matador de toros en Zaragoza el 21 de abril de 1957. Fue en el coso de Pignatelli, donde, bajo la tutela de Manuel Jiménez Díaz, conocido como «Chicuelo II», recibió la alternativa y lidió su primer toro, un ejemplar de la temida ganadería de Miura. Este fue el punto de partida para una carrera llena de esfuerzo y dedicación que le permitió ir consolidándose en los años siguientes.
A lo largo de su carrera, Fermín Murillo destacó por su capacidad para enfrentarse a cualquier tipo de res, sin miedo, con una firmeza que lo convirtió en un torero respetado por su valentía. Su primer compromiso en Las Ventas, el 8 de septiembre de 1957, fue un acto de reafirmación de su talento, cuando confirmó la alternativa y se enfrentó al toro «Minerito» de la ganadería Escudero Calvo, en presencia de Mario Carrón, quien actuó como su padrino, y “Carriles” como testigo.
Murillo llegó a vivir una temporada inolvidable en 1965, cuando toreó un total de 65 veces, un número que en aquellos años era un verdadero logro para cualquier torero. Este hecho lo consolidó en el ámbito taurino, y aunque no era un torero excesivamente reconocido por su lujo en el toreo, su voluntad y dedicación le otorgaron un respeto significativo en las plazas de todo el país.
Momentos clave de su carrera
La trayectoria de Fermín Murillo Paz estuvo llena de momentos clave que marcaron su historia dentro del toreo. Entre estos eventos, destacan:
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La alternativa en Zaragoza (1957): Un hito fundamental en su carrera, cuando recibió la alternativa en la Plaza de Toros de Pignatelli, un hecho que marcaría el inicio de su ascenso al estrellato.
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Confirmación en Las Ventas (1957): Fermín Murillo se presentó en la Plaza Monumental de Las Ventas, una de las plazas más exigentes, donde confirmó su alternativa, enfrentándose al toro «Minerito» de la ganadería Escudero Calvo.
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La temporada de 1965: Un año de gran éxito para Murillo, que toreó en 65 ocasiones, alcanzando un número sin precedentes en su carrera.
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La retirada en Zaragoza (1966): Tras una temporada exitosa, Fermín Murillo decidió cortarse la coleta en la Plaza de Toros de su ciudad natal, Zaragoza, el 16 de octubre de 1966.
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Reaparición en 1970: Luego de un breve período de retiro, Murillo volvió a los ruedos en 1970, con una reaparición en la plaza de Zaragoza.
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Retiro definitivo en Barcelona (1972): Su última actuación fue el 23 de julio de 1972 en la plaza de toros de Barcelona, cerrando un ciclo con su retiro definitivo del toreo.
Relevancia actual
Fermín Murillo Paz dejó una marca imborrable en el mundo del toreo. A pesar de que su nombre pueda no ser tan recordado como el de otros grandes de su época, su influencia perdura. Murillo representa la figura del torero humilde, esforzado y valiente, que con poco más que su tesón logró destacar en una profesión extremadamente competitiva y difícil. A lo largo de su carrera, fue un referente para aquellos que iniciaban su camino en el toreo, y su historia sigue siendo un ejemplo de determinación.
Aunque ya no está en los ruedos, la figura de Fermín Murillo Paz sigue viva en la memoria de aquellos que lo conocieron y en el legado que dejó. Su dedicación y sus logros en la década de 1960 consolidaron su nombre como un emblema del toreo clásico, un torero que, pese a las dificultades, siempre luchó por alcanzar sus metas y dejar una huella indeleble en la historia taurina española.
Conclusión
Fermín Murillo Paz fue un matador de toros que destacó por su valentía, su humildad y su capacidad de superar las adversidades. Nació en Zaragoza en 1934, pero su historia se construyó en las plazas de todo España, donde su nombre dejó una huella profunda. Tras una carrera llena de triunfos y sacrificios, Murillo decidió retirarse en 1972, pero su legado sigue vivo en el mundo taurino.
MCN Biografías, 2025. "Fermín Murillo Paz (1934-2003): El torero de hierro que dejó huella en el toreo español". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/murillo-paz-fermin [consulta: 7 de abril de 2026].
