Dimitri Ivanovich Mendeleiev (1834-1907). El visionario que ordenó los elementos del universo

Dimitri Ivanovich Mendeleiev es una figura imprescindible en la historia de la ciencia. Reconocido mundialmente como el creador de la tabla periódica de los elementos, su legado ha perdurado como un pilar fundamental de la química moderna. Su vida, marcada por la adversidad, la pasión por el conocimiento y una inteligencia excepcional, lo convirtió en uno de los científicos más influyentes del siglo XIX. A pesar de que su país natal, Rusia, no le otorgó el reconocimiento merecido durante su vida, su impacto trascendió fronteras y generaciones, y su nombre quedó inmortalizado en el elemento químico número 101: el mendelevio.

Orígenes y contexto histórico

Dimitri Ivanovich Mendeleiev nació el 7 de febrero de 1834 en Tobolsk, una ciudad siberiana situada en el extremo oriental del Imperio ruso. Fue el menor de catorce hermanos en una familia profundamente afectada por los altibajos económicos. Su padre, que trabajaba como director de un instituto, perdió la vista cuando Dimitri era todavía un niño. Fue entonces su madre quien, con gran determinación, se encargó de sacar adelante a la familia al reabrir una fábrica de vidrio, iniciativa que alivió temporalmente las penurias económicas del hogar.

Sin embargo, en 1848, la situación empeoró drásticamente: su padre falleció y la fábrica de vidrio fue consumida por un incendio. Estos sucesos obligaron a la familia a trasladarse primero a Moscú y luego a San Petersburgo, donde Mendeleiev inició sus estudios superiores. En 1856, se graduó en Química en la Universidad de San Petersburgo, destacando como un estudiante excepcional. Esta brillantez le permitió obtener una beca para continuar su formación en Alemania, donde trabajó con el prestigioso químico Robert Bunsen.

Su regreso a Rusia en 1861 marcó el inicio de su carrera académica como investigador y profesor universitario. No obstante, sus ideas liberales no fueron bien recibidas por las autoridades del Imperio, lo que dificultó su aceptación dentro de la Academia Imperial de Ciencias.

Logros y contribuciones

La contribución más significativa de Mendeleiev a la ciencia fue, sin lugar a dudas, la creación de la tabla periódica. Su método consistió en ordenar los elementos conocidos hasta el momento según sus pesos atómicos y valencias, permitiendo observar regularidades en sus propiedades químicas.

Este enfoque no solo representó una nueva forma de clasificar los elementos, sino que también permitió predecir la existencia y propiedades de elementos aún no descubiertos. Mendeleiev no se limitó a identificar patrones, sino que también modificó pesos atómicos incorrectos, reordenó elementos para preservar similitudes químicas y dejó huecos estratégicos en su tabla, anticipando que esos espacios serían ocupados por nuevos elementos que la ciencia aún no había identificado.

Entre sus predicciones más famosas se encuentran tres elementos a los que llamó ekaboro, ekaaluminio y ekasilicio, correspondientes a lo que más tarde serían conocidos como escandio, galio y germanio. Estas predicciones se vieron confirmadas en las siguientes décadas, gracias a descubrimientos realizados por científicos como L. de Boisbaudran, quien identificó el galio en 1875, L. F. Nilson, quien descubrió el escandio en 1879, y Winkler, quien halló el germanio en 1886.

Comparación entre predicción y realidad

Uno de los ejemplos más notables de su precisión fue la comparación entre las propiedades del ekasilicio y las del germanio descubierto por Winkler:

Propiedad Ekasilicio (predicho) Germanio (1886)
Peso atómico 72 72,32
Peso específico 5,5 5,47
Calor específico 0,073 0,076
Volumen atómico 13 cm³ 13,22 cm³

Momentos clave

A lo largo de su carrera, Mendeleiev protagonizó varios hitos fundamentales:

  • 1860: Inició sus estudios para la elaboración de un manual de química, comenzando a ordenar tarjetas con propiedades elementales.

  • 1868-1869: Redactó la primera versión de la tabla periódica, presentada ante la Sociedad Química Rusa.

  • 1869: Formalizó el principio de periodicidad de las propiedades químicas según los pesos atómicos.

  • 1875, 1879 y 1886: Confirmación de sus predicciones con el descubrimiento de los elementos galio, escandio y germanio.

  • 1955: El elemento número 101 fue nombrado mendelevio, en honor a su legado.

Relevancia actual

El sistema de clasificación ideado por Mendeleiev ha sido la base de la enseñanza y comprensión de la química durante más de un siglo. Aunque con el tiempo se introdujeron modificaciones, como la inclusión de los gases nobles y los elementos transuránidos, su estructura general sigue vigente. Por ejemplo, cuando se descubrieron los gases inertes, se creyó que invalidaban la teoría de la periodicidad, pero al reorganizar elementos como el argón y el potasio, se confirmó la validez del modelo propuesto por Mendeleiev.

Más adelante, los avances de Moseley y Bohr explicaron la periodicidad desde la perspectiva de la estructura atómica, reforzando aún más la obra del químico ruso. En la actualidad, se utiliza una tabla más moderna elaborada por Werner y Paneth, pero la versión original de Mendeleiev, conocida como forma corta, sigue siendo fundamental en la enseñanza de la química.

Su capacidad de previsión científica, sin acceso a las tecnologías modernas, ha sido considerada casi profética. Además, Mendeleiev fue un pionero al considerar correctos los patrones de grupo por encima de los pesos atómicos, alterando estos últimos cuando era necesario para mantener la coherencia del sistema. Esta decisión demuestra un profundo razonamiento científico y una valentía intelectual destacable.

Influencias e innovaciones paralelas

Antes de Mendeleiev, otros científicos intentaron clasificar los elementos químicos:

  • J. W. Döbereiner propuso en 1817 las triadas, grupos de tres elementos con propiedades similares y un patrón matemático en los pesos atómicos.

  • En 1862, A. E. de Chancourtois desarrolló una hélice telúrica, una representación tridimensional en espiral de los elementos.

  • En 1868, J. A. Newlands propuso su ley de las octavas, en la que cada octavo elemento compartía propiedades con el primero del grupo.

  • Simultáneamente a Mendeleiev, J. L. Meyer desarrolló una clasificación similar, aunque basada en las propiedades físicas y no químicas.

A pesar de estas contribuciones, fue la obra de Mendeleiev la que se consolidó por su rigor, precisión predictiva y utilidad práctica.

Reconocimiento póstumo

A lo largo de su vida, Dimitri Mendeleiev no fue admitido en la Academia Imperial de Ciencias de Rusia, un reflejo de la incomprensión que enfrentó en su país. Su vida personal también estuvo marcada por controversias, como la acusación de bigamia, cuando contrajo matrimonio nuevamente sin respetar los siete años exigidos por la legislación para un segundo matrimonio tras un divorcio.

Sin embargo, el reconocimiento internacional no tardó en llegar. En 1955, el descubrimiento del elemento 101 por Ghiorso fue una muestra del impacto universal de su obra. Bautizado como mendelevio, este elemento se convirtió en símbolo de su contribución inmortal a la ciencia.

El legado de Mendeleiev no solo reside en la tabla periódica, sino también en su ejemplo de perseverancia intelectual, su habilidad para descubrir patrones invisibles a otros y su dedicación incansable a la ciencia en un contexto político y social adverso. Hoy, su nombre sigue siendo sinónimo de orden, predicción y entendimiento de la materia, valores que siguen guiando a generaciones de químicos y científicos en todo el mundo.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Dimitri Ivanovich Mendeleiev (1834-1907). El visionario que ordenó los elementos del universo". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/mendeleiev-dimitri-ivanovich [consulta: 3 de febrero de 2026].