Alonso de Mena (1587-1646). El escultor granadino que marcó el arte sacro del Barroco español

Alonso de Mena, nacido en Granada en 1587 y fallecido en 1646, es considerado uno de los escultores e imagineros más relevantes del siglo XVII en España. Su obra, profundamente religiosa y marcada por el estilo barroco andaluz, dejó una huella imborrable en la escultura sacra, particularmente en Granada y Sevilla. Formado en la tradición escultórica granadina, Mena desarrolló un estilo naturalista, sencillo e incluso irregular en ciertos aspectos, pero de fuerte expresividad y profundo contenido espiritual.

Su producción artística coincide con una etapa de esplendor del arte barroco en Andalucía, en la que la escultura adquirió un papel central en la vida religiosa y cultural. Alonso de Mena, con su dedicación a la imaginería religiosa, contribuyó decisivamente a consolidar esta tradición que sería posteriormente continuada por figuras como su hijo Pedro de Mena.

Orígenes y contexto histórico

La Granada de finales del siglo XVI e inicios del XVII era un hervidero cultural, donde el arte servía como vehículo esencial de catequesis e identidad en una España aún marcada por el fervor de la Contrarreforma. En este entorno nació Alonso de Mena, quien se integró rápidamente en los círculos artísticos de la ciudad.

Se formó en la escuela de Pablo de Rojas, uno de los grandes renovadores del arte escultórico religioso en Andalucía, cuyas enseñanzas influenciaron poderosamente la sensibilidad artística de Mena. También compartió formación con otros escultores como Sebastián de Aranda y Gaviria, figuras relevantes del momento que aportaron a su formación técnica y estilística.

Su paso por Sevilla, uno de los principales focos artísticos del barroco español, permitió a Mena entrar en contacto con otras corrientes y enriquecer su estilo. No obstante, fue en su Granada natal donde desarrolló la mayor parte de su carrera, centrado principalmente en la producción de esculturas religiosas para templos y capillas.

Logros y contribuciones

La obra de Alonso de Mena destaca por su capacidad de transmitir emotividad y devoción a través de sus imágenes religiosas. Aunque se le ha tildado de “irregular” en su ejecución, esta característica también puede leerse como un rasgo de su espontaneidad artística, que se alejaba de los rigores académicos para acercarse a una espiritualidad más directa.

Entre sus principales logros se encuentran:

  • Una Virgen de Belén (1615), ubicada en la iglesia de San Cecilio, una de sus obras más valoradas por su delicadeza y recogimiento.

  • Una Inmaculada de la iglesia de San Matías, donde logra una representación clásica del dogma con gran fuerza expresiva.

  • El imponente Santiago Matamoros o Santiago a caballo de la Catedral de Granada, obra monumental que refleja el carácter heroico y místico del apóstol.

Además, realizó trabajos de restauración, como la intervención sobre el pilar de Carlos V, originalmente obra del escultor italiano Nicolao da Corte, y ejecutó relieves para los relicarios de la Capilla Real, lo cual evidencia su versatilidad en distintos formatos escultóricos.

Momentos clave

El desarrollo artístico de Alonso de Mena puede organizarse en torno a una serie de hitos importantes que marcaron su evolución:

  • 1587: Nace en Granada, en el seno de una ciudad en efervescencia artística.

  • Inicio del siglo XVII: Comienza su formación bajo la tutela de Pablo de Rojas, entrando de lleno en la tradición escultórica granadina.

  • Estancia en Sevilla: Aunque breve, su paso por esta ciudad influyó en su técnica y en el tratamiento de la iconografía.

  • 1615: Realiza la Virgen de Belén para la iglesia de San Cecilio, una de sus obras más reconocidas.

  • Décadas de 1620 y 1630: Periodo de intensa producción artística en Granada, centrado en esculturas marianas y santos.

  • Restauración del pilar de Carlos V: Consolidación como escultor de confianza para encargos de alto valor patrimonial.

  • 1646: Fallece en Granada, dejando una escuela escultórica que sería continuada por su hijo Pedro de Mena, uno de los grandes escultores barrocos.

Relevancia actual

La figura de Alonso de Mena ha adquirido creciente reconocimiento dentro de la historia del arte español. Si bien durante mucho tiempo fue opacado por figuras posteriores como su hijo Pedro de Mena o el maestro Juan Martínez Montañés, los estudios recientes han permitido reevaluar la importancia de su obra.

Hoy se considera a Alonso de Mena como uno de los precursores del barroco escultórico andaluz, clave en la transición entre el manierismo tardío y el barroco pleno. Sus esculturas no solo reflejan la sensibilidad religiosa de su tiempo, sino que también anticipan algunos de los rasgos que serían centrales en el barroco: expresividad emocional, dramatismo contenido y devoción personalizada.

Además, muchas de sus obras permanecen en los templos para los que fueron creadas, lo que permite al visitante contemporáneo experimentar de forma directa el impacto visual y espiritual que generaban estas imágenes en sus contextos originales.

Su contribución también se mide por la influencia directa que ejerció sobre la siguiente generación de escultores, especialmente sobre su hijo Pedro de Mena, quien alcanzó renombre internacional. Sin Alonso de Mena no se entendería la rica tradición de imaginería granadina, caracterizada por una intensa expresividad religiosa, atención al detalle anatómico y un uso dramático de la policromía.

En resumen, la obra de Alonso de Mena representa un pilar esencial del desarrollo artístico del barroco en España. Su habilidad para combinar la enseñanza clásica con una expresividad profundamente personal convirtió sus esculturas en referentes de la religiosidad popular y en auténticos emblemas del patrimonio artístico andaluz.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Alonso de Mena (1587-1646). El escultor granadino que marcó el arte sacro del Barroco español". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/mena-alonso-de [consulta: 6 de marzo de 2026].