Manuel Martínez Hugué (1872-1945): El Escultor que Conectó la Tradición con la Vanguardia
Manuel Martínez Hugué, conocido como Manolo Hugué, es una figura destacada dentro del ámbito de la escultura española. Su obra abarcó distintos períodos y estilos, destacando por su evolución artística que abarcó desde el modernismo hasta la aproximación al simbolismo y el realismo. A lo largo de su vida, Hugué dejó un legado artístico significativo, entrelazado con sus vínculos personales con grandes artistas contemporáneos, como Picasso y Mir, así como su relación con movimientos de vanguardia en París. A continuación, se realiza un recorrido por su vida, sus logros y su impacto en el arte.
Orígenes y contexto histórico
Manolo Hugué nació en Barcelona en 1872, en una época marcada por la efervescencia cultural y artística que predominaba en la ciudad. La Barcelona de finales del siglo XIX era un hervidero de creatividad, en el que convivían movimientos como el modernismo y las primeras olas de la vanguardia. Hugué creció en este entorno y pronto mostró su vocación artística. A los 16 años comenzó su formación en la Escuela de Bellas Artes de la Lonja de Barcelona, un centro de prestigio que le permitió iniciar su carrera en la escultura.
Desde su juventud, Hugué se inclinó por el trabajo en talleres de fundición artística, como el de Masriera y Campins. Allí, forjó su habilidad técnica y su conocimiento de la escultura, pero también desarrolló su capacidad de relación con otros artistas. Fue durante este periodo cuando entró en contacto con el imaginero barcelonés José Flores y, más tarde, con Torcuato Tasso, con quienes colaboró en los trabajos de decoración de las fiestas conmemorativas del Descubrimiento de América en 1892.
Su participación activa en la vida cultural de la ciudad también le permitió conectar con otros artistas influyentes. Fue un habitual en las tertulias de la taberna Els Quatre Gats, donde entabló una profunda amistad con Picasso y Mir, dos de los artistas más influyentes del siglo XX. Estas relaciones le proporcionaron una visión más amplia del arte y le permitieron entrar en contacto con las ideas de la vanguardia que estaban floreciendo en París.
Logros y contribuciones
La carrera de Manolo Hugué estuvo marcada por su constante evolución artística. Si bien sus primeros trabajos se enmarcaron dentro del modernismo, pronto se alejó de esta corriente para adentrarse en otros terrenos más cercanos al simbolismo y al realismo. A lo largo de su vida, Hugué fue capaz de integrar influencias de grandes maestros, como Maillol, a quien admiraba profundamente, y de artistas como Gauguin, cuya visión del arte popular y simbólico tuvo una gran influencia en sus primeras esculturas.
En 1901, Hugué se trasladó a París, un paso decisivo en su carrera. En la capital francesa, acudió al Bateau Lavoir, un famoso centro de reunión de artistas vanguardistas. Allí, no solo desarrolló su arte, sino que también se relacionó con otros creadores innovadores. En París, Hugué conoció al escultor y orfebre Paco Durrio, quien tuvo una gran influencia sobre él. Durante un tiempo, se dedicó a la creación de joyas, lo que le permitió perfeccionar su atención al detalle, una característica que sería clave en su futura obra escultórica.
A partir de 1910, Hugué se estableció en Céret, una pequeña localidad francesa donde su carrera como escultor empezó a tomar forma. En Céret, firmó un contrato con el marchante alemán Kahnweiler, lo que permitió que su trabajo fuera conocido más allá de las fronteras de España y Francia. En 1912, sus esculturas fueron exhibidas en la Photo Secession Gallery de Nueva York, lo que marcó un hito en su carrera internacional.
La escultura de Manolo Hugué es especialmente conocida por su tratamiento de temas populares, como campesinos, toreros y bailarinas, los cuales abordaba con gran respeto y dignidad. Sus obras poseen una fuerte carga emocional, que transmite la vida de las clases más humildes a través de una mirada realista, pero también con un toque de idealización. Su formación como orfebre le permitió una precisión exquisita en los detalles, lo que se refleja en las texturas y formas de sus esculturas.
Momentos clave
A lo largo de su vida, Hugué participó en numerosas exposiciones internacionales que fueron clave para consolidar su carrera:
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Bienal de Venecia (1928): En esta prestigiosa muestra, Hugué presentó algunas de sus mejores esculturas, recibiendo un gran reconocimiento por su talento.
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Exposición Internacional de Barcelona (1929): Participó en esta importante exposición, que le permitió consolidar su nombre en el ámbito artístico español.
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Exposición Nacional de Bellas Artes de París (1941): Esta muestra le permitió conectar con la comunidad artística internacional.
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Salón de los Once de Madrid (1943): Esta exposición fue otra de las grandes oportunidades para que Hugué continuara mostrando su trabajo a nivel nacional.
Durante la Guerra Mundial, Hugué regresó a España, concretamente a Barcelona y Arenys de Munt, donde se recuperó de la agitación provocada por el conflicto. Tras la guerra, regresó a Céret y continuó su trabajo, manteniendo su compromiso con la creación artística, incluso en los últimos años de su vida.
Relevancia actual
La figura de Manolo Hugué sigue siendo relevante en el panorama artístico contemporáneo. Su capacidad para integrar influencias modernas con un profundo respeto por las tradiciones y su mirada única hacia las clases populares le confiere una relevancia atemporal. Sus esculturas, que incluyen pequeños estudios de Venus, toreros y bailarinas, siguen siendo admiradas por su técnica impecable y su capacidad para transmitir una profunda humanidad.
A pesar de sus problemas de salud y su retiro definitivo en Caldas de Montbuy en 1928, Hugué no dejó de trabajar ni de participar en exposiciones internacionales. Su obra continuó siendo un punto de referencia tanto en España como en el resto del mundo, y su legado sigue vivo en las colecciones de arte más prestigiosas.
Manolo Hugué fue un gran innovador dentro de la escultura, fusionando técnicas clásicas con una mirada profundamente moderna y un fuerte compromiso con la cultura popular. Su obra continúa siendo una de las más importantes dentro del arte español de principios del siglo XX.
Bibliografía
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BENET, R. El escultor Manolo Hugué, Barcelona, 1945.
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BLANCH, M. Manolo, Barcelona, 1972.
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BLANCH, M. y Haro, J. Catálogo Exposición Manolo Hugué, Galería Biosca, Madrid, 1977.
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KAHNWEILER, D.H. y Gaya Noño, J.A. Catálogo Exposición Manolo Hugué, Galería Theo, Madrid, 1968.
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PLÁ, J. Vida de Manolo, Barcelona, 1947.
MCN Biografías, 2025. "Manuel Martínez Hugué (1872-1945): El Escultor que Conectó la Tradición con la Vanguardia". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/martinez-hugue-manuel [consulta: 15 de febrero de 2026].
