Liñán y Cisneros, Melchor de (1629-1708): El Arzobispo y Virrey que Dejó su Huella en el Perú Colonial

Melchor de Liñán y Cisneros (1629-1708), figura clave en la administración colonial española, jugó un papel fundamental en la historia del Virreinato del Perú. Su trayectoria como arzobispo de Lima y virrey del Perú entre 1678 y 1681 dejó una marca indeleble en las estructuras religiosas, sociales y políticas de la época. Nacido en Torrelaguna, España, y fallecido en Lima, Perú, su influencia perdura en la memoria histórica del país andino. En este artículo, exploraremos su vida, sus logros y su relevancia en el contexto colonial de América.

Orígenes y Contexto Histórico

Melchor de Liñán y Cisneros nació en 1629 en la localidad castellana de Torrelaguna, en la región de Madrid, como hijo de Francisco de Liñán y Cisneros e Isabel González. Desde joven, mostró una gran inclinación por la vida religiosa y académica. Se trasladó a la Universidad de Alcalá de Henares, donde estudió Artes y Teología, y allí obtuvo su doctorado en esta última disciplina. A lo largo de su vida, Liñán y Cisneros desempeñó diversas funciones dentro de la Iglesia, lo que lo llevó a ascender en la jerarquía eclesiástica, consolidando su influencia en la España colonial y en el Nuevo Mundo.

Logros y Contribuciones

Un Ascenso Eclesiástico y Político en América

El viaje de Liñán y Cisneros a América comenzó con su nombramiento en 1664 como obispo de Santa Marta en la actual Colombia. Este puesto marcó el inicio de una serie de responsabilidades eclesiásticas y políticas que definieron su carrera. Tomó posesión de su sede el 18 de enero de 1665, y cuatro años después fue promovido a obispo de la diócesis de Popayán. Su liderazgo no se limitó al ámbito religioso, ya que también desempeñó importantes funciones políticas, siendo nombrado gobernador y capitán general interino del reino de Nueva Granada en 1670. Durante su tiempo como gobernador, ejerció la presidencia de la Real Audiencia de Santa Fe, y una de sus primeras tareas fue abrir un juicio de residencia contra el depuesto gobernador Diego de Villalba y Toledo, quien había cometido abusos de poder.

El 18 de diciembre de 1675, tras completar su misión en el Alto Perú, fue nombrado arzobispo de Charcas, cargo que ocupó hasta finales de 1675. Este fue un paso decisivo que preparó el terreno para su ascenso al arzobispado de Lima.

El Virreinato del Perú: Una Administrativa de Grandes Desafíos

Liñán y Cisneros llegó a Lima como arzobispo el 18 de febrero de 1678, y solo cuatro meses después, debido a la destitución abrupta del conde de Castellar, asumió el cargo de virrey del Perú el 7 de julio de 1678. Su gestión estuvo marcada por varios logros y desafíos que reflejaron sus habilidades tanto en la administración religiosa como en la gestión política.

Uno de los logros más destacados de su mandato fue el manejo de la Hacienda Real. Remitió a España una cantidad significativa de 2.164.080 pesos provenientes de la Real Hacienda, además de 150.000 pesos obtenidos del comercio local de Lima, gracias a las festividades en torno al matrimonio de Carlos II. A diferencia de otros virreyes, Liñán y Cisneros se mostró reacio a recurrir a préstamos y mostró gran prudencia financiera al negarse a usar los fondos de la Caja de Censos de Indios, una deuda que ascendía a 405.359 pesos.

Política de Defensa y Protección de los Territorios Coloniales

En el ámbito de la defensa, Liñán y Cisneros no adoptó medidas significativas para reforzar la ciudad de Lima o el puerto de El Callao, dejando las estructuras defensivas del anterior virrey intactas. Sin embargo, en 1680, cuando se reportó la llegada de los corsarios Bartolomé Sharps y John Watling, el virrey ordenó un despliegue militar bajo el mando del almirante Santiago Pontejos para hacer frente a la amenaza. A pesar de que las fuerzas invasoras lograron atacar y saquear puertos como Coquimbo y Arica, la intervención de las tropas peruanas fue crucial para la defensa del territorio.

Un Gobierno Religioso con Reformas y Compromiso

Protección y Defensa de los Indios

Uno de los aspectos más sobresalientes de la administración de Liñán y Cisneros fue su atención a la protección de los pueblos indígenas. A lo largo de su mandato, se comprometió a aplicar las leyes que regulaban el trabajo y la explotación de los indios, haciendo cumplir la Recopilación de Leyes de Indias en 1680. En 1679, prohibió la esclavitud de los indios que habían sido capturados en la guerra en la frontera de Chile. Además, fue responsable de la demolición de los obrajes, batanes y chorrillos ilegales que explotaban a los indígenas.

Por otro lado, en el ámbito laboral, Liñán y Cisneros autorizó a los corregidores a sustituir a los mitayos ausentes en las minas con indios «forasteros» y yanaconas, lo que resultó en un aumento significativo en la producción de azogue, especialmente en los yacimientos de Potosí y Huancavelica.

Acción Religiosa: Fundación y Apoyo a Instituciones Religiosas

Liñán y Cisneros también se destacó en el ámbito religioso, siendo un ferviente defensor del Patronato Real. Durante su tiempo como virrey, destituyó a varios curas que habían explotado económicamente a los indígenas y tomó medidas para evitar que las órdenes religiosas administraran los curatos con frailes suplentes. Su apoyo a la orden de los jesuitas fue firme, y mostró un especial favor hacia ellos en los capítulos para la elección de prelados.

En Lima, su intervención fue clave para el desarrollo de instituciones religiosas, como el beaterio de las Recogidas o Amparadas, al que socorrió con una renta anual de 3.000 pesos. También fundó el beaterio de Santa Rosa de Viterbo en 1680, la iglesia de Cocharcas y, un año después, la Casa de Recogimiento para las hijas de los caciques.

Además, se ocupó de la protección de las misiones franciscanas en la región del Río de la Plata, donde impulsó la expulsión de los portugueses de la zona de Sacramento, garantizando la seguridad de las misiones de Carabaya, Mojos, Chiriguanas y Paraguay.

El Final de un Gobierno y la Legado

El 20 de noviembre de 1681, Liñán y Cisneros entregó el gobierno al duque de la Palata, aunque continuó residiendo en Lima como arzobispo. Recibió en recompensa el título honorífico de consejero de la Corona y el título de conde de la Puebla de los Valles, al que renunció en favor de su hermano. Su salud comenzó a deteriorarse con el paso de los años, y falleció el 28 de junio de 1708 en Lima, dejando un legado importante tanto en la política como en la administración religiosa del Virreinato del Perú.

A través de sus reformas económicas, sus intervenciones en la defensa del territorio, y su compromiso con las leyes de protección a los indígenas, Liñán y Cisneros dejó una huella perdurable en la historia colonial peruana.

Bibliografía

  • HANKE, Lewis. Los virreyes españoles en América durante el gobierno de la casa de Austria. (Madrid: 1978).

  • MENDIBURU, Manuel de. Diccionario histórico biográfico del Perú. (Lima: 1933).

  • TAURO, Alberto (ed.). Enciclopedia ilustrada del Perú. (Lima: 1987).

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Liñán y Cisneros, Melchor de (1629-1708): El Arzobispo y Virrey que Dejó su Huella en el Perú Colonial". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/lindner-richard [consulta: 25 de febrero de 2026].