Larrea, José (s. XIX): El Párroco de Berrosteguieta que Presenció la Batalla de Vitoria
José Larrea fue un religioso español cuya figura permanece marcada por su testimonio de la histórica batalla de Vitoria que se libró el 21 de junio de 1813. Su papel como cura párroco de la localidad de Berrosteguieta (Álava) le permitió ser un testigo privilegiado de los eventos que marcaron la historia de España durante la Guerra de Independencia. Aunque los detalles de su vida, como la fecha de su nacimiento y muerte, son un misterio, su legado perdura gracias a la obra que escribió tras ser testigo de este episodio bélico.
Orígenes y Contexto Histórico
José Larrea desempeñaba su labor pastoral en Berrosteguieta, una pequeña localidad ubicada en la provincia de Álava, en el País Vasco. Durante los primeros años del siglo XIX, España se encontraba en medio de una lucha titánica por su independencia contra la invasión francesa, un conflicto que dividió al país en dos bandos enfrentados: los defensores de la soberanía española y las fuerzas de ocupación francesas. La Guerra de Independencia, que comenzó en 1808, estaba siendo librada en múltiples frentes, y los pueblos de todo el país sufrían las consecuencias de los enfrentamientos.
Larrea se vio envuelto en este conflicto de manera directa al estar ubicado en una región crucial, como fue el País Vasco, una de las zonas que experimentó una mayor presión durante la ocupación de las tropas francesas. En este contexto, el 21 de junio de 1813, la batalla de Vitoria se convirtió en uno de los hitos más significativos de la guerra, ya que supuso una victoria decisiva para las fuerzas aliadas, principalmente británicas, portuguesas y españolas, frente a los invasores franceses.
La Batalla de Vitoria y el Testimonio de Larrea
El 21 de junio de 1813, cuando se libró la batalla, Larrea estaba presente en Berrosteguieta, una localidad cercana al campo de batalla. Si bien no participó de manera directa en los combates, su papel como testigo ocular de los sucesos es de vital importancia, ya que sus impresiones quedaron reflejadas en su obra Los Episodios de la Batalla de Vitoria, publicada en el Libro Parroquial en diciembre de 1813.
En este texto, Larrea narró con gran fervor el resultado de la batalla, empleando un lenguaje cargado de simbolismo bíblico. En sus palabras, describía la victoria de los españoles como una liberación similar a la de los israelitas al escapar de la tiranía del faraón, una imagen poderosa que subrayaba su júbilo ante la derrota de las fuerzas napoleónicas. Además, Larrea interpretaba la victoria como un renacer de la Religión, que, según él, pronto volvería a los tiempos más primitivos, como si la victoria trajera consigo la restauración de un orden divino.
En 1963, el manuscrito de Larrea fue reeditado en el libro Conmemoración de la batalla de Vitoria, aunque, lamentablemente, no se añadió información relevante sobre el autor. A través de las páginas de esta obra, se pudo conocer más sobre las circunstancias que vivió Larrea y sus habitantes en Berrosteguieta durante los días previos a la batalla.
La Protesta de Larrea y el Encuentro con el Gobernador Thouvenot
El relato de Larrea no se limita únicamente a la victoria en la batalla, sino que también aborda la situación difícil que él y sus feligreses atravesaron durante la ocupación francesa. El 19 de junio de 1813, cuando las fuerzas francesas eran plenamente conscientes de la cercanía de la batalla, Larrea decidió tomar una medida valiente. Se presentó ante el gobernador Thouvenot para presentar una protesta formal debido a los abusos y excesos cometidos por las tropas francesas en Berrosteguieta. Según el relato, el gobernador Thouvenot atendió la protesta y ordenó la detención de las acciones abusivas, pero los soldados encargados de ejecutar esta orden alegaron que no podían cumplirla debido a la necesidad de concentrarse en la defensa de la plaza. En ese momento, el peligro de una confrontación mucho mayor era inminente, ya que se esperaba la llegada de un ejército de 500,000 brigantes dispuestos a atacar.
En medio de la incertidumbre, Larrea y sus vecinos se vieron obligados a abandonar sus hogares y huir. No obstante, antes de escapar, el párroco escondió la Santa Reliquia en la puerta de la torre, asegurándose de que, si las fuerzas invasoras saqueaban la localidad, al menos el objeto sagrado quedara a salvo. Este acto de fe y prudencia subraya el profundo vínculo de Larrea con su misión religiosa y su preocupación por preservar los bienes más sagrados de su comunidad.
El Refugio y la Ayuda a los Heridos
Tras la huida, Larrea y sus feligreses se dirigieron hacia el puerto, donde permanecieron en condiciones precarias. La situación era extremadamente difícil: habían sido desplazados de sus hogares, enfrentaban la escasez de alimentos y Larrea mismo sufría de heridas en los pies, producto de las largas caminatas forzadas. Durante estos días de incertidumbre, Larrea esperaba ansiosamente el desenlace de la batalla que se libraba en las cercanías.
Cuando la noticia de la victoria española llegó, Larrea, junto con los demás habitantes de la localidad, regresó a Berrosteguieta. Sin embargo, no se limitó a celebrar la victoria, sino que también se dedicó a ayudar a los heridos y a los necesitados. En su camino hacia Vitoria, socorrió a los heridos y les proporcionó agua y alimentos, reconociendo la gran necesidad que tenían aquellos que, como él, habían sufrido las consecuencias de la guerra. Además, observó cómo los bienes robados por los franceses empezaban a ser recuperados, lo que le permitió reflexionar sobre la conducta de los invasores.
Reflexión sobre los Franceses y los Aliados
Una de las partes más intrigantes de la obra de Larrea es su reflexión sobre los enemigos y aliados de España. Si bien condenaba la invasión francesa, Larrea no podía evitar reconocer algunos aspectos de la conducta de los soldados franceses. En sus palabras, los franceses, a pesar de ser los enemigos, mantenían ciertos «rasgos de política, aseo y urbanidad», virtudes que él atribuía al catolicismo de sus antepasados. Sin embargo, el sacerdote no podía comprender la actitud de los ingleses, quienes, a pesar de ser aliados de España, no le parecían tan disciplinados o respetuosos como los franceses.
A través de sus observaciones, Larrea muestra una perspectiva compleja de la guerra y de los actores involucrados, un testimonio que refleja no solo los horrores del conflicto, sino también las tensiones morales y las contradicciones que pueden surgir en tiempos de guerra.
Relevancia Actual
Aunque el nombre de José Larrea no es ampliamente reconocido en los relatos históricos más comunes de la Guerra de Independencia, su testimonio es invaluable para comprender las vivencias de los ciudadanos comunes durante este período tan crucial para la historia de España. Sus escritos, aunque breves, ofrecen una visión humana y cercana a los eventos de la batalla de Vitoria y permiten conocer la respuesta emocional de quienes vivieron estos momentos.
Además, su obra es un testimonio del valor del clero en tiempos de conflicto, no solo como agentes de la fe, sino también como testigos que desempeñaron un papel en la preservación de la memoria histórica. La obra de Larrea sobre la batalla es un ejemplo claro de cómo la religiosidad, la política y la guerra se entrelazaban en la vida cotidiana de los pueblos afectados por la invasión francesa.
La historia de Larrea y su testimonio continúan siendo un símbolo de resistencia y de fe ante la adversidad, una voz que sigue viva en las páginas de los documentos históricos y en la memoria colectiva de aquellos que preservan la historia de la Guerra de Independencia española.
MCN Biografías, 2025. "Larrea, José (s. XIX): El Párroco de Berrosteguieta que Presenció la Batalla de Vitoria". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/larrea-jose [consulta: 11 de abril de 2026].
