Andrew Johnson (1808–1875): El Presidente que enfrentó la Guerra Civil y el impeachment

Contexto histórico y social del entorno donde nació el personaje

Andrew Johnson nació el 29 de diciembre de 1808 en Raleigh, Carolina del Norte, en un momento crucial de la historia de Estados Unidos. Su nacimiento se produjo en un contexto social y económico dominado por la expansión territorial y la lucha por la consolidación del joven país. En este ambiente, el sur estadounidense estaba profundamente marcado por una economía agrícola basada en la esclavitud, mientras que en el norte comenzaban a emerger nuevas ideas industriales que cambiarían el destino de la nación. Sin embargo, la situación de Johnson fue diametralmente opuesta a la riqueza y las oportunidades que muchos de los poderosos políticos de su tiempo disfrutaban.

La figura de Johnson, como un hombre nacido en la pobreza, refleja el fenómeno del self-made man o “hombre hecho a sí mismo” que ganaría popularidad en el siglo XIX, una época en la que los estadounidenses buscaban modelos de éxito basados en el esfuerzo y la autodeterminación. A lo largo de su vida, Johnson pasó de ser un niño huérfano y analfabeto a convertirse en el decimoséptimo presidente de los Estados Unidos, un ascenso que reflejó tanto su tesón personal como las convulsiones políticas de la nación.

Orígenes familiares, clase social e influencias tempranas

Andrew Johnson creció en un hogar muy humilde. Su padre, Jacob Johnson, era un trabajador de escasos recursos que murió cuando Andrew tenía apenas tres años, dejando a la familia en una situación de extrema pobreza. La madre de Andrew, Mary «Polly» Johnson, luchó por criar a sus hijos sin recursos, pero la escasez de educación formal y la falta de medios hicieron que el joven Andrew pasara por muchas dificultades.

Desde muy temprano, la vida de Johnson estuvo marcada por la necesidad de trabajar para subsistir. A los diez años, comenzó a trabajar como ayudante de sastre, lo que sería el primer paso en su carrera profesional. La pobreza y la falta de educación formal no fueron obstáculos insuperables para él. Al contrario, la necesidad de aprender lo llevó a desarrollarse como autodidacta, aprendiendo a leer y escribir en su tiempo libre mientras se mantenía en su oficio. Este impulso por mejorar su educación personal se vería reflejado a lo largo de toda su vida, y fue gracias a su incansable trabajo y ambición que logró abrir su propia sastrería en Greeneville, Tennessee, en 1827.

La figura de Eliza McCardle, su esposa, tuvo una gran influencia en su vida intelectual. Eliza era una mujer de elevada cultura para su época, y fue ella quien ayudó a Andrew Johnson a perfeccionar su educación, dotándolo de un nivel intelectual que le permitió dar el salto a la política. Su matrimonio en 1827 representó un punto de apoyo clave en su ascenso social y profesional, ya que Eliza no solo fue su compañera de vida, sino también su consejera intelectual y moral.

Formación académica, intelectual o espiritual

A pesar de no haber asistido a una escuela formal, la educación autodidacta de Johnson fue ejemplar. Se sumergió en los libros, aprovechando cualquier oportunidad para mejorar sus conocimientos, y en el proceso adquirió una visión política y social que lo marcaría durante toda su vida. A lo largo de su vida, el conocimiento fue su mayor aliado, y aunque nunca alcanzó una educación universitaria, su autoaprendizaje le permitió destacar en la política y en la administración pública.

La influencia de su esposa y la vida cotidiana de la pequeña Greeneville contribuyeron a moldear su visión del mundo, que combinaba la creencia en el individualismo con una fuerte ética de trabajo. Además, su experiencia como sastre y la empatía por las clases trabajadoras fueron determinantes en su política posterior, especialmente cuando se encontraba en cargos gubernamentales.

Primeros intereses o talentos observables

La principal pasión de Johnson durante sus primeros años fue mejorar sus condiciones de vida y contribuir a la prosperidad de su comunidad. Su habilidad para los negocios y su liderazgo natural lo llevaron a ganar respeto rápidamente en su ciudad natal. No obstante, fue su interés por la política lo que definiría su futuro. A partir de 1830, comenzó a involucrarse activamente en la vida política local, y en 1835, con el respaldo de sus amigos y colegas artesanos y agricultores, consiguió un escaño en la Asamblea General de Tennessee. Esta fue la primera de muchas victorias políticas que lo llevarían a cargos más altos a lo largo de su carrera.

Además de su interés en la política, Andrew Johnson demostró ser un hombre pragmático, cuyas decisiones siempre estuvieron marcadas por una profunda preocupación por los intereses de las clases bajas y medias, como reflejo de su origen humilde. Esto sería una característica destacada de su carrera política, que se extendería desde la Asamblea Estatal de Tennessee hasta el Senado y la presidencia de los Estados Unidos.

Primeras decisiones, acciones o conflictos que marcaron su camino

En los primeros años de su carrera política, Johnson se destacó por su apoyo al desarrollo y la expansión de Tennessee. En 1835, cuando fue elegido para la Asamblea General de Tennessee, impulsó políticas que favorecían a los trabajadores y artesanos, alineándose con las clases más desfavorecidas en un momento en que las divisiones sociales y económicas eran profundas en el sur de Estados Unidos. Fue esta cercanía a los intereses de los trabajadores lo que le permitió ganar popularidad y un apoyo electoral sólido.

Un conflicto temprano en su carrera que marcó su futuro político fue la controversia que se desató cuando, en 1837, se negó a respaldar un empréstito solicitado por el gobierno de Tennessee, lo que le costó una derrota electoral. Sin embargo, su regreso a la Asamblea en 1839 fue un testamento de su resiliencia. Fue entonces cuando comenzó a forjar su reputación como un hombre que no se dejaba amedrentar por la adversidad política, un rasgo que definiría su actitud ante los desafíos que enfrentaría más tarde en su carrera presidencial.

Su vinculación con el Partido Demócrata también tuvo un papel crucial en su trayectoria. Al principio, fue un ferviente defensor de la política de expansión estadounidense, apoyando la Guerra Mexicano-Estadounidense (1846-1848) y las políticas de James Knox Polk, el presidente de turno. A lo largo de las décadas siguientes, Johnson seguiría defendiendo el expansionismo, aunque su postura frente a la Guerra Civil y la cuestión de la esclavitud lo alejaría gradualmente de muchos de sus colegas del sur, a medida que se iban agudizando las tensiones entre el norte y el sur.

Desarrollo de su carrera política y la Guerra Civil

Ascenso en la política de Tennessee

La carrera política de Andrew Johnson continuó su ascenso durante los años 1830 y 1840. En 1835, cuando fue elegido por primera vez para la Asamblea General de Tennessee, su posición como defensor de las clases trabajadoras lo consolidó como una figura política emergente en la región. En un contexto en el que los intereses de los artesanos y pequeños agricultores a menudo eran ignorados, Johnson aprovechó su experiencia personal para representar sus preocupaciones y necesidades. Su habilidad para conectar con los problemas de la gente común se convirtió en uno de sus principales activos políticos.

En 1839, cuando se le negó un escaño debido a su negativa a respaldar un empréstito, la experiencia solo reafirmó su determinación. Su regreso en 1839 con el apoyo de los artesanos de la región y su victoria posterior consolidaron su posición como un hombre que, a pesar de los reveses, era capaz de mantenerse firme en sus ideales. De hecho, esta relación cercana con los trabajadores y su creciente popularidad local lo catapultó a cargos más importantes en la política estatal.

Al año siguiente, en 1841, Johnson fue elegido para el Senado de Tennessee, donde continuó defendiendo las políticas de expansión territorial, lo que le permitió alinearse con la administración de James Knox Polk y convertirse en un firme defensor de la Guerra Mexicano-Estadounidense. Este apoyo a la expansión lo acercó aún más a las figuras políticas del sur, reforzando su imagen de político progresista y decidido.

En 1853, con una base política sólida, Andrew Johnson se convirtió en gobernador de Tennessee, donde se destacó por su énfasis en la educación y la construcción de escuelas. Estas políticas educativas eran particularmente innovadoras para un estado en el sur, y su éxito le permitió renovar su cargo en 1855. Aunque sus esfuerzos fueron clave para mejorar el sistema educativo, su postura frente a la esclavitud y la secesión pronto marcarían su relación con los líderes del sur.

Postura ante la Guerra Civil y la secesión

El punto de inflexión en la carrera de Johnson llegó cuando las tensiones entre el norte y el sur de Estados Unidos comenzaron a alcanzar su punto máximo. A medida que la Guerra Civil se perfilaba en el horizonte, Johnson, a pesar de ser un sureño, adoptó una postura que lo apartó de la mayoría de sus compañeros. Mientras que muchos líderes del sur clamaban por la secesión, Johnson se opuso firmemente a la ruptura con la Unión.

En 1861, cuando Tennessee comenzó a considerar la secesión, Johnson fue el único senador del sur que se negó a renunciar a su puesto en el Senado. Aunque su posición fue considerada traidora por muchos de sus compatriotas sureños, su firmeza y lealtad a la causa de la Unión lo llevaron a alinear su futuro político con los republicanos de Abraham Lincoln. Durante esta fase, Johnson comenzó a ganarse la confianza de los líderes de la Unión por su compromiso con la preservación del país y su valiente oposición a la secesión.

La postura de Johnson fue clave en su ascenso dentro del Partido Republicano. En 1862, después de que Nashville fuera tomada por las tropas de la Unión, Lincoln nombró a Johnson gobernador militar de Tennessee. A pesar de que su tarea era extremadamente difícil y su liderazgo impopular, Johnson aceptó el desafío con la esperanza de reconciliar a los sureños con la causa de la Unión. Desde este cargo, Johnson abogó por la reconstrucción de las instituciones políticas de Tennessee, impulsando la amnistía a los ciudadanos que aceptaran unirse nuevamente a la Unión. Su estrategia era conciliadora, pero también pragmática, sabiendo que la reconstrucción sería un proceso largo y doloroso.

Nombramiento como vicepresidente de Lincoln

El 1864 fue un año crucial para Andrew Johnson. Durante la campaña presidencial de ese año, los republicanos decidieron que necesitaban un candidato vicepresidencial que pudiera atraer los votos de los demócratas y los estados fronterizos. A pesar de que Johnson nunca había abandonado su afiliación con el Partido Demócrata, su lealtad al norte y su postura unionista lo convirtieron en un candidato viable. En noviembre de 1864, fue elegido vicepresidente junto a Abraham Lincoln.

La elección de Johnson como vicepresidente se basó en un cálculo político estratégico. Lincoln y los republicanos querían equilibrar su imagen de abolicionistas y defensores de la Unión con la inclusión de un demócrata sureño como Johnson, quien había demostrado su compromiso con la causa de la Unión a pesar de ser originario del sur. Esta colaboración entre Lincoln y Johnson fue un intento de atraer tanto a los republicanos como a los demócratas, en un esfuerzo por sanar las divisiones internas de la nación.

La relación entre Lincoln y Johnson fue inicialmente cordial, pero su ascenso a la presidencia cambiaría dramáticamente las dinámicas políticas de la nación.

La carrera de Andrew Johnson, desde sus humildes orígenes hasta su ascenso a la vicepresidencia, estuvo marcada por su firme convicción de que la Unión debía preservarse a toda costa. Su oposición a la secesión y su compromiso con la reconstrucción le permitieron desempeñar un papel fundamental en la política estadounidense de su tiempo. Sin embargo, la transición de Johnson a la presidencia sería mucho más compleja, y los desafíos que enfrentó durante su mandato demostrarían ser algunos de los más difíciles de su carrera.

La presidencia de Andrew Johnson, el impeachment y su legado

Asunción de la presidencia y primeros movimientos

La presidencia de Andrew Johnson comenzó en circunstancias trágicas. El 15 de abril de 1865, Abraham Lincoln fue asesinado mientras asistía a una obra de teatro en Washington D.C. De la noche a la mañana, Johnson, hasta entonces vicepresidente, asumió el cargo de presidente de los Estados Unidos. Aunque inicialmente disfrutó de un apoyo popular considerable, la situación política y social del país, devastado por la Guerra Civil, lo puso en una posición difícil.

Johnson fue recibido con optimismo por parte de las clases trabajadoras, especialmente por aquellos que esperaban que su política de reconstrucción fuera inclusiva y generosa. Sin embargo, sus decisiones, más enfocadas en la restauración de las estructuras de poder del sur y la rápida reincorporación de los estados confederados, pronto lo pusieron en conflicto con el Congreso. Su enfoque hacia los estados del sur, permitiendo que muchos líderes confederados recuperaran el control sobre sus propiedades y negocios, fue altamente controversial. Este proceso de «restauración» no fue visto favorablemente por los republicanos radicales, quienes abogaban por un enfoque más riguroso para la reconstrucción, incluyendo leyes que garantizasen los derechos civiles de los ex esclavos y una verdadera integración de los estados del sur en la Unión.

Una de sus primeras acciones fue otorgar perdón a muchos exlíderes confederados, lo cual indignó a los republicanos que querían que la Confederación fuera completamente erradicada de la vida política de Estados Unidos. Johnson también permitió que muchos estados del sur aprobaran leyes discriminatorias, conocidas como Black Codes, que limitaban los derechos de los afroamericanos, algo que aumentó aún más las tensiones políticas.

El conflicto con el Congreso y el veto presidencial

A lo largo de 1865, Johnson continuó con su política de reconciliación, pero esta política no fue bien recibida por la mayoría del Congreso. En 1866, el Congreso aprobó la Ley de los Derechos Civiles, que otorgaba a los afroamericanos la protección de ciertos derechos fundamentales, pero Johnson vetó esta ley. Sin embargo, el Congreso, con una mayoría radical republicana, anuló el veto, mostrando la creciente división entre el poder ejecutivo y el legislativo.

Este conflicto escaló cuando Johnson vetó la Freedmen’s Bureau Bill, que había sido creada para ayudar a los afroamericanos liberados a integrarse en la sociedad. A pesar de sus esfuerzos para bloquear este y otros proyectos de ley, el Congreso avanzó con su propia agenda de reconstrucción, incluida la Decimocuarta Enmienda, que otorgaba ciudadanía a todas las personas nacidas en los Estados Unidos, independientemente de su raza.

El enfrentamiento entre Johnson y el Congreso se intensificó, ya que Johnson veía estas leyes como una amenaza al poder presidencial y un desafío a su enfoque de la reconstrucción. En 1867, el Congreso promulgó la Ley de Permanencia en el Cargo, que limitaba el poder del presidente de destituir a funcionarios sin el consentimiento del Senado. Esta ley fue un intento directo de frenar los abusos del poder presidencial de Johnson y limitar su capacidad de imponer su voluntad.

El impeachment contra Andrew Johnson

El conflicto entre Johnson y el Congreso alcanzó su punto culminante en 1867, cuando el presidente destituyó al secretario de Guerra, Edwin M. Stanton, quien era un firme aliado de los republicanos radicales. Esta decisión violaba la Ley de Permanencia en el Cargo, y el Congreso reaccionó rápidamente. El 24 de febrero de 1868, la Cámara de Representantes aprobó el impeachment de Andrew Johnson por “violaciones de la ley” y abuso de poder, lo que llevó a un juicio en el Senado.

El juicio de impeachment comenzó en marzo de 1868, y aunque muchos pensaron que sería fácil para los republicanos lograr la destitución de Johnson, el resultado fue mucho más incierto. El presidente fue defendido por varios senadores, que consideraban que el impeachment era un intento ilegítimo de destituir a un presidente legítimamente elegido. Finalmente, el Senado votó en contra de la destitución por tan solo un voto, lo que permitió a Johnson continuar en el cargo, aunque su autoridad política estaba severamente debilitada.

Este impeachment marcó un hito en la historia de Estados Unidos, ya que Johnson se convirtió en el primer presidente en ser sometido a juicio político. Aunque logró evitar la destitución, su imagen como líder quedó irremediablemente dañada, y su capacidad para influir en la política de reconstrucción desapareció casi por completo.

Últimos años y legado político

El mandato de Andrew Johnson terminó en 1869 con la elección de Ulysses S. Grant como presidente, quien fue el candidato republicano en las elecciones de ese año. A pesar de su derrota política, Johnson continuó participando activamente en la política, e incluso en 1874, regresó al Senado, lo que representaba una especie de regreso político después de la humillación del impeachment. Sin embargo, su tiempo en el Senado fue breve, ya que en 1875, poco después de asumir su cargo, Andrew Johnson falleció el 31 de julio a los 66 años en Carter’s Station, Tennessee.

Aunque la presidencia de Andrew Johnson es recordada principalmente por su enfrentamiento con el Congreso y su impeachment, su legado es más complejo. Intentó reconciliar al sur y al norte tras la Guerra Civil, pero sus políticas de reconstrucción fueron vistas como demasiado indulgentes con los antiguos confederados y no lograron proteger adecuadamente los derechos de los afroamericanos. Su negativa a aceptar las reformas radicales de los republicanos contribuyó a la perpetuación de las tensiones raciales en el sur, un problema que perduraría por generaciones.

Sin embargo, su figura como un hombre hecho a sí mismo, que logró ascender desde la pobreza extrema hasta la presidencia, sigue siendo un símbolo de la idea estadounidense del esfuerzo individual y la superación. Si bien su legado presidencial está marcado por la controversia, también debe reconocerse su capacidad de resistir a las adversidades y de defender sus principios, incluso cuando estos lo colocaron en desacuerdo con el establishment político de su tiempo.

Impacto en su época y percepción histórica

En vida, Andrew Johnson fue una figura polarizadora. Mientras algunos lo consideraban un hombre decidido que intentaba lo mejor para la reconstrucción de la nación, otros lo veían como un obstáculo para la igualdad y la justicia racial. A pesar de que los republicanos radicales lo vieron como un enemigo de la reforma, su habilidad para sobrevivir al impeachment y su tiempo en el Senado durante los últimos años de su vida son testamentos de su resistencia.

Con el paso del tiempo, el juicio político que sufrió ha sido objeto de debate. Si bien la historia generalmente considera a Johnson como un presidente incapaz de enfrentar los desafíos de la posguerra, también se le reconoce como un símbolo de las tensiones políticas entre el poder ejecutivo y el legislativo en los primeros días de la reconstrucción.

Cierre narrativo

La vida de Andrew Johnson, un hombre que comenzó en la pobreza extrema y alcanzó la presidencia de los Estados Unidos, está marcada por su determinación, sus luchas políticas y su impacto en una nación rota por la guerra. Su presidencia y su impeachment son recordados como momentos clave en la historia política de Estados Unidos, y su legado sigue siendo un tema de discusión entre historiadores. Aunque sus políticas no fueron suficientemente progresistas para lograr una verdadera reconciliación racial, Johnson sigue siendo una figura crucial para comprender las complejidades de la reconstrucción de la nación tras la Guerra Civil.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Andrew Johnson (1808–1875): El Presidente que enfrentó la Guerra Civil y el impeachment". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/johnson-andrew [consulta: 26 de enero de 2026].