Inocencio II, Papa (1130-1143). El Pontífice que enfrentó el cisma y la división papal

Inocencio II, nacido como Gregorio dei Papareschi en Roma, fue uno de los papas más destacados del siglo XII, no solo por su pontificado sino por las turbulencias políticas y eclesiásticas que marcó su reinado. A lo largo de su papado, que se extendió entre 1130 y 1143, Inocencio II se vio envuelto en un cisma papal que dividió a la cristiandad y desafió su autoridad sobre la Iglesia. Además, su gobierno estuvo marcado por una serie de concilios eclesiásticos que influyeron decisivamente en la política religiosa y secular de la época.

Orígenes y contexto histórico

Nacido en Roma, Gregorio dei Papareschi adoptó el nombre de Gregorio del Santo Ángel cuando fue nombrado cardenal en 1116 por el papa Pascual II. Su carrera en la Iglesia comenzó de manera prometedora, destacándose como un líder eclesiástico comprometido con las grandes cuestiones de su tiempo. Durante el papado de Gelasio II, en 1118, Inocencio II acompañó al papa en su exilio en Francia y luego trabajó junto a Calixto II, el sucesor de Gelasio, en la exitosa negociación del Concordato de Worms de 1122, un acuerdo que puso fin a la lucha por las investiduras entre la Iglesia y el Imperio. Estas experiencias en los primeros años de su carrera eclesiástica lo prepararon para las difíciles circunstancias que lo llevarían al papado.

El conflicto entre las dos poderosas familias romanas, los Frangipani y los Pierleoni, fue un factor decisivo en la elección papal tras la muerte de Honorio II, papa que había precedido a Inocencio II. Esta rivalidad de familias influyó directamente en el cisma que se desató tras la muerte de Honorio II, y fue una de las razones que justificó la acción del cardenal Gregorio del Santo Ángel al aceptar ser elegido como papa en 1130.

El cisma papal y la elección de Inocencio II

La muerte de Honorio II desató una crisis dentro de la Iglesia. Aunque el cardenal Aymeric temía un cisma debido a la polarización entre las facciones pro-Pierleoni y los partidarios de otras familias, el proceso de elección papal se aceleró de manera irregular. Tras la muerte del papa, una comisión de ocho cardenales, conformada por cardenales obispos, presbíteros y diáconos, se encargó de la elección. Sin embargo, el procedimiento fue rápido y polémico, lo que llevó a la división en el seno de la Iglesia.

El cardenal Gregorio del Santo Ángel, elegido por unanimidad por algunos cardenales presentes en el convento de San Gregorio, fue el primero en tomar el nombre de Inocencio II. Este hecho provocó una rápida reacción por parte de otros cardenales, quienes, disgustados por la falta de formalidad en el proceso, eligieron a Pedro de León, quien asumió el nombre de Anacleto II. El conflicto se intensificó cuando Anacleto II se apoderó de las iglesias de Letrán y San Pedro por la fuerza, en un intento por consolidar su poder.

Este cisma papal enfrentó a dos papas, Inocencio II y Anacleto II, cada uno con su propio conjunto de seguidores. Mientras que Inocencio II se retiró a Francia buscando el apoyo del rey Luis el Craso, Anacleto II trató de obtener el respaldo de la cristiandad. Fue el rey Luis el que convocó un concilio en Etampes en 1131, que respaldó oficialmente a Inocencio II como el papa legítimo.

Los concilios y la política eclesiástica

Uno de los aspectos más destacados del pontificado de Inocencio II fue su enfoque en la organización y fortalecimiento de la Iglesia mediante la celebración de varios concilios importantes. Entre estos, destaca el Concilio II de Letrán, convocado en 1139, que resultó crucial para la vida de la Iglesia en su conjunto. En este concilio, Inocencio II excomulgó a Roger de Sicilia, quien se había rebelado contra la autoridad del papado. A pesar de su posición de poder, Inocencio II fue hecho prisionero por Roger y se vio obligado a suscribir un acuerdo que le otorgaba reconocimiento como rey, además de ratificar las conquistas de Roger en Capua y Apulia. A cambio, el papa recibió un juramento de vasallaje y el compromiso de un pago anual.

Además de este concilio, Inocencio II presidió otros encuentros importantes como los de Clermont-Ferrand (1130), Reims (1131), Piacenza (1132), Pisa (1135), y Letrán (1139). En estos concilios, se tomaron decisiones clave sobre la disciplina eclesiástica y la estructura de la Iglesia, consolidando la autoridad papal en varios aspectos.

El final del cisma y la reconciliación

El cisma entre Inocencio II y Anacleto II, que dividió a la cristiandad durante varios años, finalmente terminó en 1139. Con la llegada de Victor IV, sucesor de Anacleto II, se alcanzó una reconciliación con Inocencio II, quien logró recuperar el control total sobre la Iglesia. La victoria sobre Anacleto II no solo consolidó el poder de Inocencio, sino que también reforzó la autoridad del papado en Europa, particularmente en los reinos de Francia, Alemania, Inglaterra, Castilla y Aragón.

A pesar de las dificultades que enfrentó durante su pontificado, Inocencio II dejó una marca profunda en la historia de la Iglesia Católica. Su figura se recuerda no solo por sus luchas internas en la Iglesia, sino también por sus esfuerzos por mantener la unidad y la disciplina en la institución en tiempos de gran agitación política.

El legado de Inocencio II

A su muerte en 1143, Inocencio II fue sucedido por Celestino II, quien continuó con su legado de consolidación papal. A lo largo de su pontificado, Inocencio II demostró ser un hombre comprometido con la defensa de la autoridad papal en una época de profundas luchas internas y externas para la Iglesia. A través de sus concilios y su capacidad para maniobrar en el ámbito político, logró asegurar una posición de poder para el papado en la Europa medieval, contribuyendo a la estructura que definiría a la Iglesia en los siglos siguientes.

Inocencio II es recordado como un papa que, a pesar de la división y el conflicto, logró restablecer la unidad y fortalecer la posición del papado, demostrando que la diplomacia y la estrategia política eran tan importantes como las decisiones religiosas para el liderazgo de la Iglesia.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Inocencio II, Papa (1130-1143). El Pontífice que enfrentó el cisma y la división papal". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/inocencio-ii-papa [consulta: 3 de febrero de 2026].