Paul Gonsalves (1920-1977). El saxofonista que conquistó a la orquesta de Duke Ellington

Paul Gonsalves, nacido en Boston, Massachusetts, el 12 de julio de 1920, y fallecido en Londres el 14 de mayo de 1977, fue uno de los saxofonistas tenores más sobresalientes del jazz, aunque durante gran parte de su carrera permaneció infravalorado por la crítica. Su historia está marcada por un talento innegable y una contribución decisiva al sonido de las grandes orquestas de jazz del siglo XX, en particular la de Duke Ellington.

Orígenes y contexto histórico

Durante su adolescencia, Gonsalves comenzó su formación musical con la guitarra, pero muy pronto cambió su instrumento definitivo: el saxo tenor. Este cambio marcó profundamente su carrera, ya que el saxofón se convertiría en su medio de expresión artística y le permitiría explorar las posibilidades del jazz en toda su dimensión.

A finales de los años treinta y principios de los cuarenta, el jazz vivía un periodo de gran transformación. Las grandes bandas de swing dominaban la escena y músicos como Count Basie (https://mcnbiografias.com/app-bio/do/basie-count) y Duke Ellington impulsaban nuevos horizontes creativos. En este entorno efervescente, Gonsalves empezó a destacar, inicialmente en la orquesta de Sabby Lewis, donde adquirió experiencia y consolidó sus habilidades interpretativas.

Logros y contribuciones

La carrera profesional de Gonsalves dio un gran salto tras la Segunda Guerra Mundial. Su incorporación a la orquesta de Count Basie le permitió formar parte de una de las agrupaciones más influyentes del swing. Durante tres años, Gonsalves aportó su inconfundible sonido al conjunto, demostrando una capacidad de adaptación y un estilo personal que lo hicieron sobresalir.

En 1949, pasó a formar parte de la banda de Dizzy Gillespie (https://mcnbiografias.com/app-bio/do/gillespie-john), aunque esta colaboración fue breve, ya que un año después aceptó la oferta irrechazable de unirse a la orquesta de Duke Ellington (https://mcnbiografias.com/app-bio/do/ellington-duke). Este paso fue decisivo para su trayectoria, pues a partir de entonces desarrolló la mayor parte de su carrera musical bajo la dirección de Ellington, con quien compartió un vínculo artístico muy profundo.

En la orquesta de Ellington, Gonsalves encontró un terreno fértil para desplegar su talento. Influido por grandes músicos como Don Byas (https://mcnbiografias.com/app-bio/do/byas-carlos-wesley-don) y Coleman Hawkins (https://mcnbiografias.com/app-bio/do/hawkins-coleman), Gonsalves supo integrar los matices líricos y la coherencia rapsódica en sus interpretaciones. Su fraseo en las baladas evocaba la delicadeza de Ben Webster, mientras que en los pasajes más veloces desplegaba agilidad e ingenio melódico, inspirado en la ironía de Byas, Lucky Thompson y Benny Golson.

Uno de los puntos más destacados de su carrera fue la intensa colaboración con Johnny Hodges (https://mcnbiografias.com/app-bio/do/hodges-john-cornelius-johny), el legendario saxofonista alto de la orquesta de Ellington. Juntos crearon momentos musicales inolvidables, caracterizados por la armonía perfecta entre sus sonidos y una expresividad conmovedora.

Momentos clave

El momento de gloria que catapultó a Gonsalves al reconocimiento mundial ocurrió en 1956 durante el famoso Festival de Jazz de Newport. La orquesta de Ellington interpretaba la pieza Diminuendo and Crescendo In Blue, una obra emblemática del repertorio ellingtoniano. Fue entonces cuando Ellington animó a Gonsalves a lanzarse a un solo de saxofón que se prolongó de forma estratosférica.

Gonsalves ejecutó un solo de 128 coros, una proeza técnica y artística que dejó boquiabiertos tanto al público como a sus compañeros de orquesta. Aunque la grabación existente conserva únicamente 27 de esos coros, estos fragmentos son suficientes para evidenciar la potencia lírica, la intensidad dramática y el excepcional dominio armónico de Gonsalves. Este solo marcó un antes y un después en la historia del jazz, anticipando la tendencia de los solos extendidos tan característicos del género en la década de los sesenta.

El listado de momentos clave en la carrera de Gonsalves incluye:

  • 1940: Se une a la orquesta de Sabby Lewis.

  • 1945-1948: Forma parte de la orquesta de Count Basie.

  • 1949: Toca con la banda de Dizzy Gillespie.

  • 1950: Ingresa en la orquesta de Duke Ellington.

  • 1956: Realiza su histórico solo en Newport.

  • 1963: Destaca con su solo en “Body And Soul” del álbum Tell It The Way It Is.

  • 1970: Brilla en la interpretación de “Mellowtone”.

En estos hitos se puede apreciar cómo la carrera de Gonsalves se desarrolló en constante evolución, forjando un estilo único y dejando huella en cada proyecto musical que emprendió.

Relevancia actual

A pesar de haber sido un músico a menudo subestimado por la crítica durante su vida, Paul Gonsalves es hoy reconocido como uno de los grandes saxofonistas tenores de la era del swing y el bebop. Su nombre está inevitablemente ligado a la orquesta de Duke Ellington, con la que participó en innumerables grabaciones y conciertos que siguen siendo estudiados y admirados por músicos y aficionados al jazz.

La influencia de Gonsalves no se limita únicamente a sus interpretaciones memorables en la orquesta de Ellington. Su capacidad para fusionar influencias tan diversas como las de Byas, Hawkins y Webster, y su don para la improvisación en tiempo real, siguen siendo fuente de inspiración para los saxofonistas actuales. Su estilo, a la vez melódico y rítmico, dotado de una expresividad única, ha quedado como ejemplo de la grandeza del jazz clásico.

Entre sus grabaciones más notables fuera de la órbita de Ellington, destaca Gettin’ Together, una colaboración con Wynton Kelly al piano y Nat Adderley en la trompeta. Este álbum es una muestra clara de la fertilidad armónica de Gonsalves y de su habilidad para liderar sesiones sin necesidad del respaldo de una gran orquesta.

Por otro lado, el legado de Gonsalves también está presente en la evolución de la interpretación de solos en el jazz moderno. Su épico solo en Newport abrió un camino que muchos músicos posteriores explorarían, ampliando las posibilidades expresivas del saxofón tenor y marcando una pauta para las generaciones siguientes.

Así, Paul Gonsalves, con su característico sonido suave y a la vez vigoroso, su fraseo inconfundible y su disposición a arriesgarse en cada solo, ocupa un lugar de honor entre los grandes del jazz. Aunque su nombre no siempre ha gozado del mismo reconocimiento que otros contemporáneos suyos, su importancia es innegable, y su influencia perdura como un faro que ilumina la historia de este género musical apasionante.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Paul Gonsalves (1920-1977). El saxofonista que conquistó a la orquesta de Duke Ellington". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/gonsalves-paul [consulta: 23 de enero de 2026].