Ramón Gómez de la Serna (1888–1963): El Genio Inquieto que Revolucionó la Literatura Española
Ramón Gómez de la Serna (1888–1963): El Genio Inquieto que Revolucionó la Literatura Española
Los primeros años de Ramón Gómez de la Serna
Nacimiento y entorno familiar en el Madrid del XIX
Ramón Gómez de la Serna nació el 3 de julio de 1888, a las siete y veinte de la tarde, en el número cinco de la calle de las Rejas, en pleno centro de Madrid. Su llegada coincidió con un momento clave en la historia de España, marcado por la inestabilidad política de la Restauración y un clima social que contrastaba con la efervescencia cultural que bullía en la capital. Su padre, un prestigioso jurista, personificaba el espíritu burgués de la época, lo que influyó en las expectativas que se depositaron sobre el joven Ramón.
Influencia de su padre y la presión para estudiar Derecho
Hijo de un hombre profundamente vinculado al Derecho, desde pequeño fue presionado para seguir la carrera jurídica. Este entorno familiar, marcado por el respeto a la ley y las tradiciones, contrastaba con la personalidad inquieta del joven Ramón. Aunque se licenció en Derecho, su pasión se volcó rápidamente hacia la literatura y el periodismo, disciplinas que le permitían romper moldes y expresar su visión del mundo.
Descubrimiento de la literatura y el periodismo
Primeros pasos en la prensa y publicaciones iniciales
Su verdadero despertar intelectual se produjo a través del contacto con los medios de comunicación. Desde muy joven comenzó a escribir en importantes periódicos y revistas, como El Sol, La Voz, Revista de Occidente y El Liberal, en los que sorprendió con su prosa fresca, irónica y repleta de imágenes sorprendentes. Su estilo, que conjugaba humor y metáforas insólitas, empezó a abrirse camino en un panorama literario dominado por la solemnidad de la Generación del 98.
Fundador de revistas y propagador de nuevas corrientes
No se conformó con colaborar en publicaciones ajenas: fundó la revista Prometeo, plataforma desde la que difundió las ideas de la vanguardia europea y defendió la necesidad de romper con los convencionalismos narrativos. Desde allí, Ramón Gómez de la Serna se convirtió en un verdadero agitador cultural, siempre dispuesto a polemizar y a lanzar propuestas estéticas audaces que escandalizaban y fascinaban a partes iguales.
El Café Pombo y el nacimiento de un mito literario
La tertulia como laboratorio de la vanguardia
En 1915, Ramón dio un paso decisivo al fundar la tertulia del Café Pombo, que pronto se convirtió en un hervidero de ideas y un punto de encuentro imprescindible para artistas, escritores e intelectuales. Allí, en un ambiente cargado de humo y debates apasionados, se gestaron proyectos literarios que cambiarían la forma de escribir y leer en España. La tertulia no solo sirvió para consolidar su figura como líder indiscutible de la vanguardia, sino que también lo catapultó como mito viviente.
Retrato de José Gutiérrez Solana y la trascendencia cultural
El pintor José Gutiérrez Solana inmortalizó la atmósfera del Café Pombo en un célebre óleo titulado La tertulia del Café de Pombo (1920), donde Ramón aparece como el personaje central, rodeado de un grupo heterogéneo de creadores. Esta obra refleja el papel esencial que jugó la tertulia como núcleo de modernidad y confirma la relevancia de Gómez de la Serna como catalizador de la creatividad en la España de entreguerras.
El «madrileñismo» como filosofía de vida
Disfrutar de la bohemia madrileña
Uno de los conceptos que acuñó y practicó con entusiasmo fue el «madrileñismo», un modo de vivir que consistía en sumergirse en la esencia castiza de Madrid: desde los toros y las tabernas hasta la algarabía de las calles del centro. Para Ramón, la capital era un escenario inagotable de inspiración y un espacio donde todo, incluso lo más trivial, podía transformarse en literatura.
Viajes y primeras conexiones internacionales
Aunque su corazón pertenecía a Madrid, viajó con frecuencia por América y Europa, movido por la curiosidad y el deseo de conocer otras culturas artísticas. Estos viajes le permitieron establecer contactos con los principales movimientos de vanguardia de su tiempo y dotar a su obra de un cosmopolitismo inédito entre los escritores españoles del momento.
Matrimonio y compromiso con la cultura española
Luisa Sofovich, compañera y musa
En 1931, cuando ya era un autor consagrado, se casó con la escritora Luisa Sofovich, quien no solo fue su compañera sentimental, sino también colaboradora y cómplice en sus proyectos creativos. Este matrimonio marcó una etapa de madurez personal y literaria, y fortaleció su conexión con el ambiente cultural hispanoamericano.
Activismo cultural en la II República y el PEN Club
Durante los años de la Segunda República Española, Gómez de la Serna mantuvo un papel muy activo como animador del panorama intelectual, impulsando iniciativas como la creación del PEN Club español, junto a Azorín, para dar voz a los escritores españoles en la mayor organización literaria internacional. También ejerció como secretario del Ateneo de Madrid, desde donde organizó conferencias y debates que dinamizaron la vida cultural de la capital.
La Guerra Civil y el exilio en Argentina
Motivos de su partida y llegada a Buenos Aires
El estallido de la Guerra Civil Española en 1936 marcó un antes y un después en la vida de Ramón Gómez de la Serna. A pesar de no involucrarse directamente en la política, la creciente tensión y el peligro en Madrid lo obligaron a abandonar España. Partió al exilio en Argentina, donde llegó con la esperanza de encontrar un refugio seguro para seguir desarrollando su labor literaria. Buenos Aires, con su pujante vida cultural, lo recibió como una figura célebre y admirada, pero el desarraigo le provocó un profundo sentimiento de nostalgia por su Madrid natal.
Adaptación y dificultades en el nuevo contexto
Aunque al principio gozó de cierto reconocimiento en Argentina, pronto experimentó las dificultades de mantenerse al margen de las convulsiones políticas del país de acogida. Durante los años del gobierno de Juan Domingo Perón, la inestabilidad y la persecución a intelectuales críticos impactaron indirectamente en su vida y obra, limitando oportunidades para difundir sus textos y participar activamente en la escena cultural. A pesar de todo, Ramón mantuvo su afán creador, escribiendo con la misma pasión y lucidez de siempre.
La obra literaria: innovación y ruptura
El universo de las greguerías y su estilo inconfundible
La invención de la greguería, definida por él como «metáfora + humor», constituye una de las contribuciones más originales de Ramón Gómez de la Serna a la literatura universal. Con sus greguerías logró capturar lo efímero y lo insólito de la realidad cotidiana, dotando de poesía y humor a los objetos más comunes. Frases como «La leche es sueño batido» o «El cometa es una estrella a la que se le ha deshecho el moño» son solo una muestra del ingenio que desarrolló en libros como Greguerías (1917), Greguerías selectas (1919) y Total de Greguerías (1953), entre muchos otros.
Ensayos, biografías y novelas que marcaron época
Ramón no solo destacó como creador de greguerías; fue un prolífico ensayista, biógrafo y novelista. Obras como Oscar Wilde (1921), Goya (1928) y Efigies (1929) rompieron los moldes de la biografía tradicional, al incorporar la visión subjetiva del autor, cercana al retrato literario. En el terreno de la novela, títulos como El incongruente (1922) y Cinelandia (1925-26) se adelantaron a técnicas narrativas que décadas después utilizarían movimientos como el realismo mágico y el surrealismo.
El teatro, el cine y otras facetas artísticas
Obras teatrales y su escasa repercusión
A pesar de su extraordinario talento literario, el teatro no fue el ámbito donde Ramón cosechó mayores éxitos. Sus obras El ruso (1913) y El doctor inverosímil (1914), entre otras, estaban cargadas de monólogos introspectivos y estructuras poco convencionales que desconcertaban al público de la época. Sin embargo, estos textos teatrales anticiparon formas escénicas que más tarde explorarían autores del teatro del absurdo, como Eugène Ionesco o Samuel Beckett.
Intentos en el ámbito cinematográfico
Su inquietud artística también lo llevó a interesarse por el cine, medio que lo fascinaba como símbolo de modernidad. Aunque no llegó a concretar proyectos cinematográficos significativos, dejó esbozos de guiones y reflexiones sobre el séptimo arte en libros como Cinelandia, donde retrató con ironía y fascinación el universo del Hollywood de los años veinte.
Últimos años, muerte y repatriación
La caída de Perón y su impacto en la vida del autor
En los últimos años de su vida, Ramón Gómez de la Serna sufrió las consecuencias de la inestabilidad política argentina tras la caída de Perón en 1955. Aunque no militaba en partido alguno, la persecución a intelectuales y las restricciones culturales afectaron la difusión de sus obras y redujeron sus ingresos, sumiéndolo en una etapa de creciente soledad y dificultades económicas.
Repatriación y descanso en el Panteón de los Hombres Ilustres
Ramón falleció el 12 de enero de 1963 en Buenos Aires. Pese a la distancia, Madrid no lo olvidó: el Ayuntamiento gestionó la repatriación de sus restos, que hoy descansan en el Panteón de los Hombres Ilustres de la Sacramental de San Justo, en la misma fosa que Mariano José de Larra, escritor al que tanto admiraba. Este gesto simbólico cerró el círculo de un autor que, a pesar del exilio, nunca dejó de ser profundamente español.
Ramón Gómez de la Serna: un legado que cambió la literatura
Influencia en la Generación del 27 y más allá
Ramón Gómez de la Serna no solo renovó la literatura española con su prosa iconoclasta y humorística; también fue inspirador clave para la Generación del 27, cuyos miembros lo consideraban un faro cultural. Autores como Federico García Lorca, Rafael Alberti o Vicente Aleixandre reconocieron su influencia y lo homenajearon como uno de los grandes innovadores de las letras hispánicas. Su obsesión por romper moldes y explorar nuevas formas narrativas abrió caminos que otras generaciones continuarían.
Vigencia de su obra en el siglo XXI
Hoy, más de 60 años después de su muerte, la obra de Ramón sigue viva: sus greguerías son objeto de estudios, reediciones y homenajes; sus novelas y ensayos continúan fascinando por su modernidad y libertad expresiva. La editorial Círculo de Lectores, por ejemplo, emprendió en 1997 un ambicioso proyecto para publicar su obra completa en 21 tomos, lo que demuestra la importancia y vigencia de un autor que supo mirar el mundo con ojos nuevos y enseñarnos a ver lo extraordinario en lo cotidiano.
Ramón Gómez de la Serna, con su creatividad inagotable, su pasión por la palabra y su capacidad para desentrañar la belleza oculta en lo trivial, ocupa un lugar insustituible en la historia de la literatura española y universal. Su legado, lleno de humor, ingenio y ternura, sigue invitando a los lectores a descubrir un universo donde lo pequeño y lo aparentemente insignificante adquieren la categoría de lo sublime.
MCN Biografías, 2025. "Ramón Gómez de la Serna (1888–1963): El Genio Inquieto que Revolucionó la Literatura Española". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/gomez-de-la-serna-ramon [consulta: 10 de febrero de 2026].
