Rosalind Elsie Franklin (1920-1958). La científica que iluminó la estructura del ADN
Rosalind Elsie Franklin fue una brillante biofísica británica cuya labor científica resultó fundamental para uno de los descubrimientos más relevantes del siglo XX: la estructura molecular del ADN. Aunque su nombre permaneció durante décadas en un segundo plano, su legado en la investigación biológica y su contribución pionera a través de la cristalografía de rayos X han sido finalmente reconocidos como esenciales. Nacida en Londres en 1920 y fallecida prematuramente en 1958, Franklin fue una figura central en el avance del conocimiento científico, especialmente en el campo de la biología molecular.
Orígenes y contexto histórico
Nacida en el seno de una familia culta y progresista de Londres, Rosalind Franklin creció rodeada de estímulos intelectuales que marcaron su formación. Desde joven mostró una inclinación especial hacia las ciencias, lo que la llevó a estudiar en instituciones educativas prestigiosas, culminando su educación superior en el Newnham College de la Universidad de Cambridge, donde se graduó en física química en 1941.
En plena Segunda Guerra Mundial, Franklin comenzó su carrera investigadora en aplicaciones prácticas de la ciencia, colaborando en proyectos relacionados con el carbón y sus estructuras. Esta primera etapa le permitió desarrollar habilidades técnicas fundamentales en el campo de la cristalografía, disciplina en la que se especializaría más adelante.
El contexto histórico de su vida estuvo profundamente marcado por el auge de la biología molecular, una disciplina emergente que buscaba desentrañar los secretos de la herencia biológica. Fue en este ambiente de intensa búsqueda científica donde Franklin desplegó todo su potencial.
Logros y contribuciones
Entre las múltiples contribuciones de Rosalind Franklin a la ciencia, destaca de forma indiscutible su trabajo sobre la estructura del ADN. Durante su estancia en el King’s College de Londres, Franklin trabajó con el biofísico Maurice Wilkins, con quien compartió instalaciones y objetivos científicos.
A través del uso de difracción de rayos X, Franklin logró obtener imágenes de altísima calidad de las fibras de ADN. La más célebre de estas imágenes, conocida como la Fotografía 51, fue clave para que otros científicos pudieran deducir la estructura helicoidal de esta molécula. Su meticuloso trabajo experimental, acompañado de una rigurosa interpretación de los datos, fue determinante para que Watson y Crick pudieran proponer en 1953 el modelo de la doble hélice del ADN.
Aunque este haya sido su aporte más relevante, Franklin también contribuyó de manera significativa a otros campos. En su investigación sobre el grafito, estudió los cambios estructurales que experimenta al ser calentado, conocimientos de gran utilidad para la industria metalúrgica. Posteriormente, se trasladó al Birkbeck College de la Universidad de Londres, donde centró su atención en los virus de plantas, contribuyendo al entendimiento de su estructura mediante técnicas similares de rayos X.
Otras contribuciones destacadas:
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Desarrollo de técnicas avanzadas de cristalografía.
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Estudio de la porosidad del carbón y su estructura molecular.
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Investigaciones pioneras sobre el virus del mosaico del tabaco (TMV).
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Estudios sobre el virus de la poliomielitis.
Momentos clave
La trayectoria científica de Rosalind Franklin se puede resumir en una serie de momentos determinantes que marcaron el curso de su carrera:
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1941: Se gradúa en física química en el Newnham College de Cambridge.
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1942-1946: Trabaja en la investigación del carbón en el British Coal Utilisation Research Association.
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1951: Ingresa al King’s College de Londres y comienza a trabajar en la estructura del ADN.
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1952: Obtiene la célebre Fotografía 51 mediante difracción de rayos X.
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1953: Watson y Crick publican su modelo de la doble hélice del ADN, basado en parte en los datos de Franklin.
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1953-1958: Se traslada al Birkbeck College y centra su investigación en virus, en particular el TMV.
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1958: Muere a los 37 años debido a un cáncer de ovarios, probablemente inducido por la exposición a radiación durante sus investigaciones.
Relevancia actual
El reconocimiento de Rosalind Franklin ha crecido exponencialmente con el paso del tiempo. Hoy se la considera una pionera de la biología molecular y un símbolo del papel fundamental que las mujeres han jugado en la ciencia, a menudo sin el debido reconocimiento.
Su nombre ha sido reivindicado en múltiples ámbitos:
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Numerosas universidades, laboratorios y becas llevan hoy su nombre.
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En 2020, la Agencia Espacial Europea anunció que su próxima misión a Marte llevará el nombre del rover Rosalind Franklin, en homenaje a su espíritu investigador.
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Se han producido libros, documentales y obras teatrales que narran su vida y su lucha por el reconocimiento académico.
Además, su historia sirve como ejemplo de la importancia de la ética científica, el trabajo colaborativo y la transparencia en la investigación. El caso de la fotografía 51 es emblemático en cuanto a cómo el uso no autorizado de datos puede influir en el desarrollo científico y afectar el crédito personal de los investigadores involucrados.
En un momento en que la ciencia avanza gracias al esfuerzo colectivo, la figura de Rosalind Franklin resalta como modelo de integridad y excelencia investigadora. Su legado no solo ha transformado la biología moderna, sino que también ha abierto el camino a generaciones futuras de científicas comprometidas con la verdad y el conocimiento.
MCN Biografías, 2025. "Rosalind Elsie Franklin (1920-1958). La científica que iluminó la estructura del ADN". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/franklin-rosalind-elsie [consulta: 21 de febrero de 2026].
