John Franklin (1786–1847): El Explorador que Buscó el Paso del Noroeste

John Franklin (1786–1847): El Explorador que Buscó el Paso del Noroeste

Orígenes y Educación Temprana

John Franklin nació el 16 de abril de 1786 en Spilsby, una pequeña localidad en el condado de Lincolnshire, Inglaterra. Su familia, de clase media, no era particularmente conocida por sus logros, pero Franklin mostró desde temprana edad un gran interés por el mar y la aventura. A la edad de 14 años, se embarcó en su carrera en la marina británica, ingresando como grumete. Su educación formal fue limitada, pero su formación práctica a bordo de los barcos británicos le permitió adquirir una vasta experiencia que le serviría para sus futuras expediciones.

La marina británica de principios del siglo XIX era un terreno de oportunidades para los jóvenes como Franklin, quienes podían ascender rápidamente si demostraban habilidades y valor. Fue precisamente en este ambiente desafiante donde Franklin forjó su destino, enfrentándose a combates navales y largas travesías que marcarían su carrera.

Carrera Militar y Primeras Experiencias

La carrera naval de Franklin comenzó de manera dramática con la batalla de Copenhague en 1801, cuando, a solo 15 años, se encontraba a bordo del navío Polyphemus. Este fue un bautismo de fuego que lo forjó como un hombre de acción. No obstante, Franklin no se conformaría con ser solo un tripulante; aspiraba a más, y sus sueños de exploración lo llevarían a ser uno de los más grandes exploradores británicos.

En 1803, Franklin tuvo la oportunidad de acompañar al capitán Matthew Flinders en su expedición a los mares australes. Flinders, un conocido navegante y cartógrafo británico, lo introdujo en el mundo de la exploración científica. A su regreso a Inglaterra en 1804, Franklin se embarcó con Fowler en una misión hacia China, donde participó en enfrentamientos con la escuadra francesa del almirante Linois en las aguas del estrecho de Malaca.

En 1805, Franklin desempeñó un papel crucial en la histórica batalla de Trafalgar, uno de los enfrentamientos navales más importantes de las Guerras Napoleónicas. A bordo del Bellerophon, Franklin fue testigo de la derrota de la flota francesa y española, un evento que selló su ascenso dentro de la marina. Durante la guerra, permaneció con el Bellerophon, y, tras la captura de Napoleón Bonaparte, fue uno de los oficiales encargados de llevarlo al exilio en la isla de Santa Elena.

Sin embargo, el camino de Franklin no estuvo exento de peligros. En 1814, mientras participaba en la campaña de Nueva Orleans, fue gravemente herido al intentar apoderarse de una cañonera. A pesar de su herida, su determinación no disminuyó, y su nombre comenzó a resonar en los círculos navales por sus valor y destreza.

Primeras Expediciones hacia el Polo Norte

En 1818, Franklin recibió el mando del bergantín Trent, que formaba parte de una expedición destinada a explorar el Polo Norte bajo el liderazgo de David Buchan. El objetivo era encontrar una vía de acceso al Ártico que pudiera facilitar el paso entre el Atlántico y el Pacífico, un deseo que había cautivado la imaginación de muchos exploradores y científicos de la época.

La expedición zarpó del estuario del Támesis el 10 de mayo de 1818, y pronto se dirigió hacia las frías aguas del Ártico. Franklin y su tripulación se enfrentaron a condiciones extremas, con una barrera de hielo que bloqueaba su camino. A pesar de los intentos fallidos de cruzar esta barrera, llegaron a los 80 grados de latitud norte, una hazaña notable para la época. Al ver que sus esfuerzos de avanzar más allá del hielo eran infructuosos, la expedición decidió pasar el invierno en la bahía de Smeezenberg, donde pudieron reparar los daños sufridos en el trayecto.

El descubrimiento de que el paso a través del Polo Norte no era viable para acceder a América llevó a la expedición a regresar a Inglaterra. Sin embargo, este primer intento dejó una marca profunda en Franklin. La exploración polar ya no era solo una misión científica; se convirtió en una obsesión personal. Su deseo de desvelar los secretos del Ártico y encontrar un paso hacia el Noroeste se fortalecería con cada nueva expedición.

El Inicio de su Compromiso con la Exploración Polar

En 1819, Franklin fue designado para liderar una misión aún más ambiciosa, con la misión de explorar las tierras del noreste de Canadá. Esta expedición tenía como objetivo cubrir la vasta y desconocida región entre la Bahía de Hudson y el Río de las Minas de Cobre, buscando pistas sobre el paso del Noroeste.

El 23 de mayo de 1819, Franklin zarpó al mando del Príncipe de Gales, comenzando una travesía que lo llevaría a través de territorios inexplorados. A lo largo de su ruta, atravesó grandes distancias por tierra, navegando por ríos y lagos congelados. En el camino, estableció contacto con diversos grupos indígenas, como los indios Dene, y fue acompañado por Akaitcho, un jefe indígena que se unió a la expedición.

El desafío fue formidable. La travesía se complicó con el frío extremo y los terrenos inhóspitos. Franklin llegó a cruzar el Círculo Polar Ártico el 5 de junio de 1819, una hazaña significativa en su carrera. Sin embargo, al llegar al cabo Turn Again, Franklin se vio obligado a regresar debido a la falta de suministros y la imposibilidad de continuar debido al mal tiempo y las inclemencias del Ártico.

El 14 de julio de 1822, tras tres largos años de exploración, Franklin regresó a Inglaterra, habiendo recorrido 5.500 millas. Su relato de la expedición fue publicado en 1823 bajo el título Narrative of a Journey to the Shores of the Polar Sea, 1819-1822. En reconocimiento a sus logros, el almirantazgo lo ascendió a capitán de navío, y su informe sobre la navegabilidad del mar glaciar y la posible existencia de un paso a través del Ártico fue un avance crucial para la ciencia de la época.

Primera Expedición al Polo Norte (1819-1822)

Tras su exitoso regreso a Inglaterra, el explorador no se detuvo en su objetivo de desvelar los secretos del Ártico. En 1825, Franklin emprendió su segunda gran expedición al Polo Norte, con la intención de cartografiar la costa del norte de Canadá, desde la desembocadura del río Mackenzie hasta la bahía de Prudhie, ubicada en el estrecho de Bering. Esta expedición fue aún más ambiciosa que la anterior, pues no solo implicaba nuevas exploraciones terrestres y marítimas, sino también una profunda intención de avanzar en la búsqueda del codiciado Paso del Noroeste.

En esta ocasión, Franklin estuvo acompañado por importantes figuras como John Richardson, George Kendall y William Back, quienes formarían parte de su equipo. Mientras Franklin recorría la costa por mar hasta llegar a Punta Beecheg, en la isla de Ellice, Kendall y Richardson partieron por tierra en dirección a las tierras de los esquimales, con el objetivo de reunirse con él más adelante.

La expedición no estuvo exenta de dificultades. Franklin exploró las costas de la isla de Ellice y las Islas Ballenas, realizando valiosos descubrimientos geográficos. Durante el recorrido, logró identificar pequeños archipiélagos como los de Kendall y Pelly, contribuyendo a la cartografía del Ártico y expandiendo el conocimiento sobre la región. Tras varios meses de exploración, la expedición regresó a Liverpool el 26 de septiembre de 1827, con una rica colección de especímenes de historia natural y un relato detallado de sus logros, que publicó bajo el título Narrative of a Second Expedition to the Shores of the Polar Sea, 1825-1827.

La expedición no solo le permitió a Franklin hacer avances cartográficos importantes, sino que también lo consolidó como uno de los exploradores más importantes de la época. Su trabajo fue reconocido a nivel internacional, y varias sociedades científicas de Europa le otorgaron altos honores, incluyendo la medalla de oro de la Sociedad Geográfica de París y el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Edimburgo. El rey Jorge IV lo condecoró con el título de Sir en 1829, un honor que consolidó su posición en la sociedad británica.

Ascenso en la Jerarquía y Nuevas Responsabilidades

En 1833, después de completar una serie de expediciones, Franklin recibió un nuevo mandato: fue nombrado gobernador de la Tierra de Van Diemen, actualmente conocida como Tasmania. En este cargo, Franklin continuó su trabajo como líder y científico, fomentando el interés por la investigación científica en la isla. Fundó una nueva sociedad científica en Tasmania, que se convirtió en un centro de estudios sobre el Pacífico sur.

A pesar de su éxito como gobernador, la obsesión de Franklin por el Ártico no disminuyó. En 1843, abandonó su puesto en Tasmania y regresó a Inglaterra con la intención de preparar una nueva expedición destinada a encontrar el tan ansiado Paso del Noroeste. Su reputación como explorador y su visión de desentrañar los misterios del Ártico lo mantenían en el foco de la comunidad científica y exploratoria británica.

Última Expedición y Desaparición

El 19 de mayo de 1845, Franklin partió con 138 hombres en dos barcos, el Erebus y el Terror, en una expedición a través del Ártico que se convertiría en la más ambiciosa de todas. Esta vez, la expedición no solo tenía como objetivo el descubrimiento del Paso del Noroeste, sino también la cartografía de la región circundante, buscando nuevas rutas y datos geográficos para las futuras generaciones.

A bordo de los barcos, Franklin y su tripulación contaban con provisiones para tres años, y los barcos estaban equipados con los últimos avances tecnológicos de la época. No obstante, los barcos fueron vistos por última vez en la bahía de Baffin, el 26 de julio de 1845, por un ballenero que navegaba en las cercanías. Después de ese avistamiento, nunca se tuvo noticia de ellos. La desaparición de Franklin y sus hombres se convirtió en uno de los grandes misterios de la historia de la exploración polar.

Ante la falta de información, la esposa de Franklin, Lady Jane Franklin, movilizó numerosas expediciones de rescate, que partieron en su búsqueda entre 1848 y 1859. Fue en una de estas expediciones de rescate, dirigida por el capitán Robert McClure, cuando se descubrió el paso del Noroeste, uno de los mayores logros de la exploración polar. Sin embargo, el destino de Franklin seguía siendo un enigma.

En 1851, la expedición Resolution, que también buscaba a los desaparecidos, avistó dos barcos que creyeron que eran los de Franklin. En 1854, el explorador John Rae escuchó de los inuit acerca de un grupo de hombres blancos que habían muerto mientras trataban de llegar al sur, arrastrando un bote. Posteriormente, el equipo de Rae descubrió en el área objetos personales de la expedición, incluyendo cubiertos de plata con el nombre de Franklin grabado en ellos.

En 1858, el capitán del barco Fox, un oficial de la marina británica, encontró en la Tierra del Emperador Guillermo escritos pertenecientes a los capitanes Crozier y Fitz-James, quienes formaban parte de la expedición. En estos escritos, se narraba cómo los barcos de Franklin habían sido destruidos por los hielos el 22 de abril de 1848, tras haber quedado atrapados desde septiembre del año anterior. Según el relato de los capitanes, Franklin había muerto el 11 de junio de 1847.

El Legado de John Franklin

La desaparición de John Franklin marcó el fin de una era de exploración polar, pero su legado perduró. A lo largo de los años, Franklin pasó a ser considerado uno de los más grandes exploradores británicos, cuya dedicación al descubrimiento y la ciencia contribuyó de manera significativa al conocimiento geográfico y científico del Ártico. A través de sus esfuerzos, no solo avanzó en la cartografía de tierras desconocidas, sino que también inspiró a generaciones posteriores de exploradores a seguir sus pasos.

El paso del Noroeste, tan ansiado por Franklin y otros exploradores de su tiempo, fue finalmente logrado en 1906, décadas después de su muerte. Sin embargo, la figura de Franklin sigue siendo un símbolo de la valentía y el sacrificio en nombre del descubrimiento. A día de hoy, su nombre permanece asociado con la exploración polar, un testimonio de la incansable búsqueda de la humanidad por desentrañar los misterios más remotos del planeta.

Con su muerte, el mundo perdió a uno de sus más grandes pioneros del Ártico, pero el enigma de su destino solo añadió más misterio a una figura ya de por sí fascinante.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "John Franklin (1786–1847): El Explorador que Buscó el Paso del Noroeste". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/franklin-john [consulta: 10 de febrero de 2026].