Eduardo de Figueroa y Alonso-Martínez (1899-1960): Un Pionero del Racionalismo en la Arquitectura Española
Eduardo de Figueroa y Alonso-Martínez fue un arquitecto español nacido en Madrid en 1899, reconocido como uno de los principales introductores del racionalismo arquitectónico en España. Su obra se enmarca en los años de vanguardia que marcaron el primer cuarto del siglo XX, una época de efervescencia creativa y de experimentación en la arquitectura europea. Sin embargo, tras la Guerra Civil Española, el estilo vanguardista de Figueroa dio paso a una orientación más historicista, propia de la arquitectura posguerra en el país. A lo largo de su carrera, Figueroa dejó una huella indeleble en el paisaje urbano de Madrid y en la historia de la arquitectura española.
Orígenes y Contexto Histórico
Eduardo de Figueroa nació en una familia vinculada a la aristocracia española. Era hijo del Conde de Romanones, una figura política destacada en la historia de España, lo que le permitió crecer en un ambiente de privilegio y rodeado de arte y cultura. Este entorno familiar influyó profundamente en su formación, permitiéndole desarrollar un gran amor por las disciplinas artísticas. A lo largo de su vida, estuvo vinculado con destacados nombres de la cultura española, y su matrimonio con la artista Carmen Muñoz y Roca Tallada consolidó aún más su relación con el mundo del arte y la creatividad.
Figueroa comenzó sus estudios de Arquitectura en la Escuela de Arquitectura de Madrid, donde se graduó en 1923. Durante estos primeros años, se vio influenciado por las corrientes arquitectónicas más modernas que comenzaban a arraigar en Europa, especialmente las derivadas del racionalismo, un estilo que buscaba la simplicidad, funcionalidad y la ausencia de ornamentos innecesarios. La revolución arquitectónica que se vivía en ese momento en las grandes capitales europeas fue clave para moldear la visión de Figueroa.
Logros y Contribuciones al Racionalismo
Figueroa fue uno de los arquitectos más importantes en la introducción de la arquitectura racionalista en España. Este movimiento arquitectónico, que tuvo su apogeo en Europa durante las primeras décadas del siglo XX, abogaba por un diseño funcional y racional, libre de los adornos excesivos del pasado. Las primeras obras de Figueroa reflejan claramente este enfoque, caracterizándose por la simplicidad de sus formas y el uso eficiente del espacio.
En 1929, Figueroa pronunció una conferencia en la Residencia de Estudiantes de Madrid, titulada «El procedimiento de trabajo en el arquitecto americano», que mostró su admiración por las tendencias arquitectónicas contemporáneas en Estados Unidos y Europa. Este interés en el racionalismo y en las nuevas tecnologías de construcción lo llevó a unirse brevemente al GATEPAC (Grupo de Arquitectos y Técnicos Españoles por una Arquitectura Contemporánea), un colectivo que promovía las ideas más innovadoras en el campo de la arquitectura.
Una de las principales características del trabajo de Figueroa fue su capacidad para plasmar las influencias racionalistas en un contexto español, adaptando las ideas de la modernidad europea a las necesidades y particularidades del entorno local. Entre sus primeras obras, destaca su propia residencia, construida en 1936, que reflejaba la visión personal del arquitecto sobre el espacio y la forma. Sin embargo, su obra más popular es el edificio de viviendas en la calle José Abascal (1935), un proyecto que consolidó su nombre en la historia de la arquitectura española.
El Edificio de la Calle José Abascal: Un Icono del Racionalismo
El edificio de viviendas en la calle José Abascal es una de las obras más representativas de la arquitectura racionalista en España. Este edificio de planta compleja no refleja una simetría tradicional en su alzado. Está compuesto por tres piezas verticales, siendo la del centro un peto curvo con extremos avanzados sobre la fachada. Los laterales de la edificación se reducen a simples paños en la linde del solar, creando la impresión de torres que contrastan con la parte central. Este efecto se logra mediante la sombra proyectada por las terrazas, y se refuerza al dejar sin cubrir la última planta, lo que hace que los laterales del edificio destaquen aún más.
Esta obra fue un claro ejemplo de la ruptura con los estilos arquitectónicos tradicionales, tan prevalentes en la época, y la introducción de una estética más funcional y vanguardista. A través de este diseño, Figueroa demostró su capacidad para fusionar la modernidad con las necesidades prácticas de la vida urbana, creando un espacio tanto útil como estéticamente innovador.
Momentos Clave en la Carrera de Figueroa
A lo largo de su carrera, Eduardo de Figueroa vivió y trabajó en un contexto histórico muy agitado, marcado por los profundos cambios sociales y políticos que trajo la Guerra Civil Española. Tras el fin del conflicto, su obra y su enfoque arquitectónico comenzaron a experimentar una transformación, adoptando un estilo más historicista, influenciado por la arquitectura tradicional española. Este giro en su obra se debió, en parte, a la recuperación del autoritarismo en España tras la guerra, lo que afectó a la producción artística y arquitectónica del país en los años siguientes.
A pesar de esta evolución hacia el historicismo, Figueroa siguió siendo una figura influyente en la arquitectura española. Tras la Guerra Civil, fue miembro del patronato del Museo Español de Arte Contemporáneo, una institución clave en la preservación y promoción del arte moderno en España. Además, en colaboración con el arquitecto Daniel Zabala, consiguió el segundo premio en el concurso para el proyecto del hipódromo de la Zarzuela, lo que consolidó aún más su reputación.
Relevancia Actual
Aunque Eduardo de Figueroa ya no está entre nosotros, su legado sigue vivo en la arquitectura de Madrid y en la historia del arte arquitectónico de España. Su introducción del racionalismo en el país supuso una de las primeras rupturas con las tradiciones arquitectónicas más conservadoras, y su trabajo sigue siendo un referente para arquitectos y estudiosos de la arquitectura moderna.
Las obras de Figueroa, particularmente su edificio en la calle José Abascal, son aún hoy apreciadas por su audacia y su capacidad para anticipar las tendencias de la arquitectura contemporánea. Su estilo y sus principios siguen siendo una inspiración para quienes buscan soluciones arquitectónicas funcionales, bellas y adaptadas a los tiempos modernos. Además, su participación en el GATEPAC y su vinculación con otras figuras clave de la arquitectura contemporánea lo convierten en un personaje fundamental para entender la evolución de la arquitectura en España durante el siglo XX.
Aunque su obra sufrió una transformación hacia un estilo más tradicional en los años posteriores a la Guerra Civil, la impronta de Figueroa como precursor del racionalismo en la arquitectura española es innegable. Su capacidad para adaptarse a los tiempos cambiantes y su contribución al patrimonio arquitectónico de España lo convierten en una figura imprescindible en el estudio de la arquitectura moderna en el país.
En resumen, Eduardo de Figueroa y Alonso-Martínez fue una figura esencial en la evolución de la arquitectura española, particularmente por su introducción del racionalismo, y su legado sigue siendo un referente clave para la historia de la arquitectura en España.
MCN Biografías, 2025. "Eduardo de Figueroa y Alonso-Martínez (1899-1960): Un Pionero del Racionalismo en la Arquitectura Española". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/figueroa-y-alonso-martinez-eduardo-de [consulta: 19 de marzo de 2026].
