Pedro Fernández de Castro (ca. 1560-1634): El hombre de Estado que defendió las letras en la España del Siglo de Oro
Pedro Fernández de Castro, nacido hacia 1560 y fallecido en 1634, es una de las figuras históricas más interesantes de la España del Siglo de Oro. A lo largo de su vida, desempeñó importantes roles tanto en el ámbito político como cultural. Su carrera como hombre de Estado estuvo marcada por su ascenso a las altas esferas del poder, su vínculo con figuras clave del momento y su notable protección a las artes y las letras, lo que le permitió ganarse el reconocimiento de los más destacados literatos de su tiempo.
Orígenes y contexto histórico
El contexto histórico en el que Pedro Fernández de Castro nació y vivió fue fundamental para entender su carrera y su relevancia en la política y la cultura. Durante su vida, España atravesaba una época de esplendor en la que, por un lado, el Imperio Español mantenía su dominio sobre vastos territorios de Europa y América, pero, por otro, también lidiaba con una serie de tensiones internas, problemas financieros y conflictos bélicos.
El siglo XVI y principios del XVII fueron una época clave para la consolidación del poder de la Casa de Austria en España, con los Reyes Católicos, Carlos I y Felipe II, a la cabeza. Sin embargo, la decadencia política comenzó a ser palpable hacia finales del siglo XVI, con la administración de Felipe III, un monarca más enfocado en sus relaciones internacionales que en la gestión directa de su reino. Esta situación creó un caldo de cultivo para que figuras como Pedro Fernández de Castro pudieran ascender al poder, gracias a las conexiones políticas y sociales.
Logros y contribuciones
A lo largo de su carrera, Pedro Fernández de Castro alcanzó grandes logros, tanto en el ámbito político como en el literario. En primer lugar, su carrera militar fue destacada. Participó activamente en las guerras de Flandes, uno de los conflictos más relevantes de la época. Estas guerras fueron una parte esencial de la lucha de España por mantener el control sobre sus territorios en los Países Bajos, enfrentándose a las fuerzas de la República de los Países Bajos y a sus aliados.
Aunque comenzó en la carrera de las armas, fue su vinculación con el poder político la que lo catapultó a los más altos cargos. Gracias a su relación con el duque de Lerma, uno de los hombres más poderosos en la corte de Felipe III, Fernández de Castro fue nombrado presidente del Consejo de Indias en 1603. Este consejo era uno de los órganos más importantes de la administración colonial española, encargado de supervisar la política y las relaciones con las colonias americanas.
En 1610, Pedro Fernández de Castro fue nombrado virrey de Nápoles, cargo que ocupó durante varios años y en el cual dejó una huella importante en la administración del reino. Durante su mandato, se destacó por su empeño en promover el bienestar de los habitantes del reino napolitano, aunque también se vio obligado a lidiar con varios conflictos internos.
La caída del duque de Lerma
La figura de Fernández de Castro está estrechamente vinculada al duque de Lerma, el favorito del rey Felipe III, quien fue una de las figuras más influyentes en la corte española durante este periodo. La protección del duque le permitió a Fernández de Castro ascender rápidamente en la política española. Sin embargo, como ocurre con muchos personajes en la corte, su destino estuvo ligado a la suerte del duque.
La caída del duque de Lerma en 1618, debido a una serie de escándalos y maniobras políticas, marcó también el fin del poder de Fernández de Castro. Tras este evento, perdió sus cargos y su influencia en la corte, pasando sus últimos años en relativa oscuridad. Esta caída fue un reflejo de la inestabilidad política de la época, en la que las fortunas de los cortesanos podían cambiar de forma drástica.
Protector de las letras y las artes
A pesar de los vaivenes de su carrera política, uno de los aspectos más admirados de Pedro Fernández de Castro fue su protección y apoyo a los hombres de letras. En una época en la que las artes y las letras españolas vivían su máximo esplendor, con figuras como Lope de Vega, Miguel de Cervantes y los hermanos Argensola, Fernández de Castro se destacó por su apoyo incondicional a estos escritores.
Como marqués de Sarria, Fernández de Castro contrató a Lope Félix de Vega Carpio como su secretario, lo que demuestra la cercanía que mantenía con los grandes genios literarios de su tiempo. Lope de Vega, el “fénix de los ingenios”, llegó a dedicarle una carta en la que expresaba su profundo respeto y admiración por el marqués, a quien consideraba una figura clave en su vida y carrera. La frase escrita por Lope de Vega, “Bien sabéis cuanto os amo y venero, y cuantas noches he dormido a vuestros pies como un perro”, es testimonio del afecto y la gratitud que sentía el escritor hacia su protector.
Por otro lado, Miguel de Cervantes, quien atravesaba dificultades económicas en esa época, también recibió el apoyo de Fernández de Castro. Cervantes dedicó su obra Persiles y Sigismunda a este hombre de Estado, considerándola una de las novelas más representativas de su carrera. La dedicación de esta obra refleja no solo el vínculo personal entre los dos, sino también el apoyo de Fernández de Castro al autor más famoso de la literatura española.
Las reuniones literarias en Nápoles
Durante su mandato como virrey de Nápoles, Pedro Fernández de Castro organizó una serie de reuniones literarias que reunían a los más destacados intelectuales de la época. Estas reuniones, que se celebraban en el palacio del virrey, se convirtieron en un punto de encuentro esencial para los escritores y artistas, convirtiéndose en un ejemplo de la magnificencia verdaderamente regia con la que Fernández de Castro gestionaba su cargo.
Entre los asistentes a estas reuniones figuraban los hermanos Argensola, dos figuras destacadas de la poesía y la erudición española. Estas reuniones literarias en Nápoles fueron un testimonio de la importancia que Fernández de Castro le dio a la cultura, en un contexto en el que la política, las artes y las letras se entrelazaban de forma compleja.
Relevancia actual
Hoy en día, el legado de Pedro Fernández de Castro sigue siendo relevante no solo por su papel en la administración colonial y la política de su época, sino también por su contribución al mundo de las letras. Su relación con figuras literarias de la talla de Lope de Vega y Miguel de Cervantes resalta la importancia de los mecenas en la historia cultural de España.
Aunque su caída del poder y su posterior olvido en los últimos años de su vida dejaron una huella de tristeza en su biografía, su legado como protector de las letras y su implicación en los momentos más importantes del Siglo de Oro español siguen siendo reconocidos y valorados hoy en día.
El ejemplo de Pedro Fernández de Castro demuestra cómo, incluso en tiempos de crisis política y social, la cultura y las artes pueden florecer gracias al apoyo de figuras que, más allá de su poder político, entendieron la importancia de la creatividad y el pensamiento.
MCN Biografías, 2025. "Pedro Fernández de Castro (ca. 1560-1634): El hombre de Estado que defendió las letras en la España del Siglo de Oro". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/fernandez-de-castro-pedro [consulta: 22 de febrero de 2026].
