Faruk, Rey de Egipto (1920-1965). Un monarca marcado por el nacionalismo y el exilio

Faruk

Faruk I, el último rey de Egipto, es una figura compleja que ocupó el trono desde 1936 hasta 1952, un período crucial para la historia del país. Nacido en El Cairo en 1920, su ascenso al trono estuvo marcado por su fuerte enfoque nacionalista y su deseo de devolver a Egipto el control sobre sus propios destinos. Sin embargo, su reinado no estuvo exento de controversias y dificultades que culminaron con su derrocamiento en un golpe de estado militar en 1952. Faruk pasó sus últimos años en el exilio, falleciendo en Roma en 1965. Este artículo profundiza en los aspectos más destacados de su vida, su reinado y su relevancia en la historia contemporánea de Egipto.

Orígenes y contexto histórico

Faruk nació el 11 de febrero de 1920 en El Cairo, siendo el hijo único del rey Fuad I de Egipto. Su ascendencia al trono ocurrió en 1936, tras la muerte de su padre, un periodo en el que Egipto aún era un país bajo la influencia de las potencias coloniales, particularmente el Reino Unido. En ese momento, Egipto era un protectorados británico con una fuerte presencia militar en la región del Canal de Suez, una de las rutas comerciales más importantes del mundo.

Desde joven, Faruk fue educado en un ambiente de poder y política. Durante su infancia y juventud, la política egipcia estaba dominada por el Partido Wafd, que representaba los intereses de un nacionalismo moderado, en contraposición a las autoridades británicas. La intervención de Gran Bretaña en los asuntos internos de Egipto fue una constante fuente de conflicto. El joven monarca, influenciado por estas tensiones, comenzó a desarrollar un sentido de independencia para su país y una fuerte oposición a la presencia colonial.

El ascenso al trono y la política nacionalista

Al ser proclamado rey de Egipto en 1936, Faruk dejó claro su deseo de avanzar hacia la completa independencia de su país. En su discurso de coronación, declaró que uno de sus principales objetivos sería la evacuación de las tropas británicas del Canal de Suez. Este canal, de gran importancia estratégica para el comercio internacional, había sido durante años un punto de fricción entre Egipto y Reino Unido. Faruk, en ese momento, manifestó su intención de asegurar que Egipto tuviera control absoluto sobre su territorio y recursos.

Otro aspecto clave de su política fue la anexión de Sudán, un territorio que estaba bajo el dominio anglo-egipcio desde 1899. Faruk creía que Sudán debía unirse a Egipto, y como resultado de su postura, se comprometió a promover la unión de ambos países, un objetivo que se alineaba con el acuerdo firmado en 1936 entre Egipto y Reino Unido, que otorgaba a Egipto mayor autonomía, aunque sin resolver definitivamente el tema del control sobre Sudán.

El conflicto con el Partido Wafd

El conflicto político entre el rey y el Partido Wafd fue una de las principales características del reinado de Faruk. El Wafd, que había sido el partido político más importante en Egipto durante años, abogaba por una política de reformas moderadas y más cercanas a los intereses de las potencias extranjeras. Faruk, en cambio, buscaba eliminar la influencia de este partido para consolidar su poder y promover una política más independiente y nacionalista.

En 1942, Gran Bretaña presionó a Faruk para que aceptara a Nahhas Bajá, un líder del Partido Wafd, como primer ministro. Esta imposición británica fue un golpe para el monarca, que no deseaba tener al partido en el poder, pero no pudo evitarlo debido a la presión externa. La relación entre el rey y Nahhas Bajá se deterioró con el tiempo, especialmente tras el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando las tensiones entre el gobierno egipcio y las potencias extranjeras aumentaron.

La caída del rey Faruk

Después de la Segunda Guerra Mundial, Egipto experimentó un período de gran inestabilidad política y económica. Faruk, aunque intentó reforzar su poder mediante varias reformas, no pudo evitar que el descontento social y militar aumentara. Las malas condiciones económicas, la corrupción en la corte real y el descontento con su gobierno autoritario contribuyeron a su pérdida de apoyo, especialmente entre las fuerzas armadas.

En 1952, un grupo de oficiales militares, encabezados por el coronel Gamal Abdel Nasser, ejecutó un golpe de estado que derrocó a Faruk. Este golpe marcó el fin de la monarquía en Egipto y el inicio de una nueva era republicana. Tras su abdicación, Faruk abandonó Egipto y se exilió en Italia, donde pasó el resto de sus años. Durante este período de exilio, el ex rey fue privado de su nacionalidad egipcia en 1958 y posteriormente se nacionalizó monegasco en 1959.

El exilio y la muerte en Roma

La vida de Faruk en el exilio fue marcada por el contraste con su vida anterior de lujo y poder. Vivió en Italia, donde se dedicó principalmente a disfrutar de su fortuna personal y a mantener una vida discreta, alejada de la política. Sin embargo, su exilio no estuvo exento de controversias. A lo largo de los años, las autoridades egipcias lo acusaron de varios delitos, incluida la malversación de fondos públicos y corrupción durante su reinado. Aunque estas acusaciones nunca fueron formalmente probadas, su reputación se vio empañada por ellas.

Faruk murió el 18 de marzo de 1965 en Roma, a la edad de 45 años. Su muerte, aunque fue resultado de un infarto, marcó el final de una vida tumultuosa, llena de controversias y decisiones políticas que dejaron una huella profunda en la historia de Egipto. Tras su muerte, su figura fue recordada con sentimientos encontrados; algunos lo veían como un monarca que intentó mejorar la situación de su país, mientras que otros lo consideraban un líder incapaz de hacer frente a los desafíos de su tiempo.

Relevancia actual de Faruk I

La figura de Faruk sigue siendo objeto de debate en la historia contemporánea de Egipto. Si bien su reinado fue caracterizado por intentos de modernización y un enfoque nacionalista, también estuvo marcado por la corrupción y la falta de capacidad para manejar la creciente presión política interna y externa. La caída de la monarquía y el ascenso de Nasser y su revolución social transformaron por completo el panorama político egipcio, y la historia de Faruk sirve como un recordatorio de las dificultades que enfrentaron las monarquías en el mundo árabe a mediados del siglo XX.

En términos de legado, algunos consideran que Faruk fue un líder que luchó por la independencia de Egipto y que, aunque fracasó en sus intentos de lograr una verdadera unificación con Sudán, dejó una marca importante en la política egipcia. Sin embargo, su figura no goza de gran popularidad en el Egipto moderno, especialmente en el contexto del republicanismo que siguió a su caída.

Momentos clave del reinado de Faruk

  1. 1936: Ascenso al trono tras la muerte de su padre, el rey Fuad I.

  2. 1936: Discurso de coronación, en el que pide la evacuación de las tropas británicas del Canal de Suez.

  3. 1942: Imposición por parte de Gran Bretaña del ministro Nahhas Bajá, líder del Partido Wafd.

  4. 1952: Golpe de estado militar liderado por Gamal Abdel Nasser que obliga a Faruk a abdicar.

  5. 1958: Faruk es privado de su nacionalidad egipcia y se nacionaliza monegasco.

  6. 1965: Muerte de Faruk en Roma a los 45 años.

La figura de Faruk sigue siendo recordada no solo como la de un monarca que intentó resistir las presiones internas y externas, sino también como un símbolo de los cambios drásticos que vivió Egipto en la transición de monarquía a república.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Faruk, Rey de Egipto (1920-1965). Un monarca marcado por el nacionalismo y el exilio". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/faruk-rey-de-egipto [consulta: 5 de febrero de 2026].