Escudero Gómez, Manuel (1917-1999). El matador de toros que marcó una época en la plaza Monumental de Las Ventas

Manuel Escudero Gómez, nacido en Madrid el 13 de febrero de 1917 y fallecido en 1999, fue uno de los matadores de toros más destacados de su tiempo. Su historia es un relato lleno de desafíos, logros y momentos de gran emoción que le dieron un lugar en la historia de la tauromaquia española. Desde sus inicios como novillero hasta su despedida de los ruedos, Escudero Gómez vivió una carrera llena de altibajos, pero siempre con una elegancia que le permitió ganarse el cariño y respeto de la afición.

Orígenes y contexto histórico

Manuel Escudero Gómez nació en Madrid en una época de gran agitación para el mundo del toro, justo en los primeros años de la posguerra española. Aunque sus primeros años en el toreo no fueron fáciles, pues su paso como novillero fue poco destacado, la plaza Monumental de Las Ventas fue el escenario que marcaría el inicio de su gran carrera. En esa plaza, famosa por su afición exigente, Escudero Gómez logró demostrar su destreza y elegancia, cualidades que le permitieron ganarse el reconocimiento de los madrileños.

A pesar de tener una familia que esperaba que siguiera una carrera académica, Escudero Gómez dejó atrás sus estudios de bachillerato, un sacrificio que se haría evidente cuando la afición comenzó a valorar su estilo depurado. Madrid, considerada como la cuna del toreo, fue clave para que Escudero Gómez lograra un avance significativo en su carrera. En aquellos años de la posguerra, cuando el toreo experimentaba una época difícil, las opiniones de la afición madrileña eran fundamentales para el éxito de un torero.

Logros y contribuciones

El 15 de agosto de 1941, un día que marcaría un hito en su carrera, Escudero Gómez se presentó en la plaza Monumental de Las Ventas ante un público severo, que siempre había sido muy crítico con los novilleros. Fue ese el día en que logró ganarse la aprobación de los madrileños y se convirtió en uno de los matadores más prometedores de su generación. La afición de la Villa y Corte, tras un juicio acertado, reconoció en él un talento raro en aquellos tiempos, lo que le permitió recibir más contratos y crecer profesionalmente.

La confirmación de su maestría llegó con su toma de alternativa en la plaza de Murcia el 2 de mayo de 1943, una ceremonia en la que estuvo acompañado por el legendario matador de toros Manuel Rodríguez Sánchez («Manolete»). Este momento fue clave, no solo para Escudero Gómez, sino también para la historia del toreo, pues significaba la consagración de un joven que iba a dejar huella en el mundo taurino.

El día 29 de mayo de 1943, apenas un mes después de su alternativa, Escudero Gómez volvió a Madrid para confirmar su grado de matador de toros. En esta ocasión, la plaza Monumental de Las Ventas volvió a ser testigo de su talento, y el padrinazgo de Juan Belmonte Campoy, hijo del célebre «Pasmo de Triana», hizo que este evento fuera aún más significativo. Aquel día, el joven torero madrileño se enfrentó a un toro de la ganadería de Galache, llamado Castañito, demostrando su madurez y su capacidad para lidiar con la presión de la plaza más importante del mundo.

Momentos clave de su carrera

La carrera de Manuel Escudero Gómez estuvo marcada por una serie de momentos que definieron su estatus dentro de la tauromaquia. Sin embargo, a pesar de su evidente habilidad y estilo, no logró alcanzar las alturas que muchos esperaban de él. Un factor crucial que afectó su carrera fue su indecisión, que le llevó a no aprovechar al máximo su potencial. Esta indecisión le hizo pasar desapercibido en varios momentos clave de su trayectoria, especialmente en los que se esperaba que demostrara su talento de manera más decidida.

Otro golpe duro para Escudero Gómez fue una grave cornada que sufrió en 1944 en la plaza de San Sebastián, en Guipúzcoa. Este accidente dejó una huella profunda en su carrera y, aunque siguió luchando para mantener su presencia en los ruedos, no pudo evitar el declive en su popularidad y la falta de ofertas para torear. Pese a todo, pudo cruzar el Atlántico y torear en países como México y Venezuela, donde aún pudo mostrar su arte taurino.

En 1950, Escudero Gómez decidió no vestirse de luces durante toda la temporada, un gesto que marcó el inicio de su retirada temporal del toreo. Sin embargo, la pasión por la tauromaquia nunca lo abandonó, y en 1960, luego de una década alejado de los ruedos, decidió regresar. Su regreso fue emotivo, y el 21 de agosto de 1960, en la plaza de San Sebastián (Guipúzcoa), cortó una oreja de su segundo toro, lo que le valió el cariño de los aficionados.

Relevancia actual

Aunque no logró mantenerse en la cima del toreo durante toda su carrera, Manuel Escudero Gómez dejó un legado importante en la historia del toreo. Su estilo, en particular su manejo del capote, le permitió destacarse en su época y ganarse el respeto de la crítica taurina. Su elegancia, la fineza en su toreo y su valentía a pesar de los contratiempos, le hicieron una figura recordada en el mundo taurino.

A pesar de su paso por momentos de dificultad, Escudero Gómez nunca perdió su vínculo con el mundo del toro. Tras su retirada definitiva en 1960, se dedicó a la apoderación de toreros, siendo una figura clave detrás de otros matadores que llegaron a la fama. Esto le permitió seguir influyendo en el mundo taurino, incluso después de colgar definitivamente la coleta.

En la actualidad, su figura sigue siendo recordada con cariño por los aficionados al toreo, especialmente por aquellos que vivieron su época. La elegancia de su toreo y su estilo único siguen siendo un referente para las nuevas generaciones de toreros que buscan emular su arte y su pasión por el toreo.

Algunos momentos clave de la carrera de Escudero Gómez:

  • 15 de agosto de 1941: Se presenta en la plaza Monumental de Las Ventas, ganándose el reconocimiento de la afición madrileña.

  • 2 de mayo de 1943: Toma de alternativa en Murcia, apadrinado por Manuel Rodríguez Sánchez («Manolete»).

  • 29 de mayo de 1943: Confirma su alternativa en Madrid, bajo el padrinazgo de Juan Belmonte Campoy.

  • 1944: Sufre una grave cornada en la plaza de San Sebastián (Guipúzcoa).

  • 1960: Regresa a los ruedos y corta una oreja en San Sebastián, en lo que sería su última aparición en los ruedos.

Manuel Escudero Gómez fue un torero que, aunque no alcanzó el nivel de algunos de sus contemporáneos más famosos, dejó una huella importante en la historia del toreo por su estilo elegante y su pasión inquebrantable por la tauromaquia. Su legado sigue vivo en los recuerdos de los aficionados y en los relatos de aquellos que tuvieron la oportunidad de presenciar su arte en los ruedos.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Escudero Gómez, Manuel (1917-1999). El matador de toros que marcó una época en la plaza Monumental de Las Ventas". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/escudero-gomez-manuel [consulta: 4 de febrero de 2026].