Elías (ca. 860 a.C.). El profeta que desafió a los dioses de su tiempo

El profeta Elías, una de las figuras más fascinantes y misteriosas del Antiguo Testamento, marcó un hito en la historia religiosa de Israel. Nacido en Tishbeh de Guilead, en la región que hoy corresponde a Jordania, Elías se destacó como un ferviente defensor de la fe en Yahveh, desafiando abiertamente los cultos paganos que amenazaban la unidad religiosa de su pueblo. Su vida, llena de milagros y confrontaciones con figuras poderosas como el rey Acab y la reina Jezabel, se convirtió en un símbolo de resistencia contra la corrupción y el idólatra reinado de los dioses extranjeros. Su legado perdura no solo en la tradición judía, sino también en el cristianismo y el islam, donde su figura ha sido interpretada y reverenciada de diversas maneras.

Orígenes y contexto histórico

Elías nació en un tiempo de gran agitación para el reino de Israel. Hacia el siglo IX a.C., el reino israelita se encontraba dividido, con un clima político tenso bajo el reinado de Acab. Este rey de Israel fue conocido por su matrimonio con Jezabel, una princesa fenicia que promovió el culto de Baal, uno de los dioses cananeos. Este culto representaba una amenaza directa para el monoteísmo que Elías defendía fervientemente. La influencia de Jezabel sobre Acab y su corte fue devastadora, promoviendo la adoración a Baal y otros dioses extranjeros, mientras que los profetas de Yahveh, como Elías, se veían amenazados y perseguidos.

La situación política y religiosa de Israel en este período propició una gran confrontación entre los seguidores de Yahveh y los adoradores de Baal. Elías, como profeta de Yahveh, se levantó contra estos cultos, desafiando a las autoridades y convirtiéndose en un personaje clave en la lucha por la pureza religiosa.

Logros y contribuciones

Elías no solo destacó por su coraje frente a la autoridad, sino también por los milagros que realizó en nombre de Yahveh. Entre los más famosos se encuentra el episodio de la multiplicación de la harina y el aceite, cuando, en tiempos de gran hambre, Elías fue capaz de proveer alimentos para una viuda y su hijo mediante un milagro divino. Este milagro demuestra la fe de Elías en la provisión divina y su compromiso con los más necesitados.

Otro de sus milagros más conocidos fue la resurrección de un niño muerto. Cuando la viuda cuya casa había sido bendecida con la multiplicación del aceite y la harina sufrió la pérdida de su hijo, Elías oró a Dios y resucitó al niño. Este acto de restauración de la vida no solo consolidó su autoridad como profeta, sino que también fortaleció su posición como líder espiritual en una época de desesperanza.

Además de estos milagros, Elías desempeñó un papel fundamental en uno de los enfrentamientos más significativos contra los profetas de Baal. En el monte Carmelo, Elías desafió a los 450 profetas de Baal a un duelo para demostrar cuál era el verdadero Dios. Después de una serie de intentos fallidos por parte de los profetas de Baal, Elías invocó el poder de Yahveh, quien envió fuego del cielo para consumir su sacrificio, dejando en claro quién era el verdadero Dios de Israel. Este evento, que resultó en la matanza de los profetas de Baal, consolidó la figura de Elías como un líder indiscutible en la lucha contra la idolatría.

Momentos clave

La vida de Elías estuvo llena de momentos dramáticos que definieron su misión como profeta. Algunos de los más relevantes incluyen:

  1. La confrontación con Acab y Jezabel: Elías comenzó su labor profética durante el reinado de Acab, un monarca que, influenciado por su esposa Jezabel, promovió la adoración de Baal en Israel. Este conflicto entre el monoteísmo de Yahveh y la idolatría de Baal fue el eje central de la vida de Elías.

  2. El duelo en el monte Carmelo: Este evento es quizás el más famoso en la vida de Elías. En él, Elías desafió a los profetas de Baal a invocar a su dios en una competencia para ver quién podía hacer descender fuego del cielo. La victoria de Elías fue un poderoso mensaje de la supremacía de Yahveh.

  3. La huida de Jezabel: Después de la victoria en el monte Carmelo, Elías se vio obligado a huir al desierto para salvar su vida, ya que la reina Jezabel amenazó con matarlo. Durante su huida, Elías experimentó momentos de desesperación, pero también recibió el consuelo divino en el desierto, donde Dios le habló en una suave brisa.

  4. La ascensión al cielo: El último evento clave en la vida de Elías fue su ascensión al cielo. Según el Libro 2 de los Reyes, Elías fue elevado a los cielos en un carro de fuego, un evento que dejó la puerta abierta a la esperanza de su regreso. Esta «ascensión» también cimentó su figura como un profeta inmortal, cuya presencia y retorno serían esperados por los israelitas.

Relevancia actual

Elías sigue siendo una figura de gran relevancia en diversas tradiciones religiosas. En el judaísmo, se espera su retorno como precursor del Mesías, un concepto que se refleja en las oraciones y en la figura del «profeta que regresará». En el cristianismo, Elías es considerado una figura precursor de la llegada de Jesús, y su aparición junto con Moisés en la transfiguración de Jesús, como se relata en el Nuevo Testamento, ha reforzado su vínculo con la salvación y la revelación divina.

En el islam, Elías es reconocido como un profeta, conocido como Ilyas, y su historia se menciona brevemente en el Corán. El profeta Elías es admirado por su fidelidad a Dios y su lucha contra la idolatría, valores que resuenan en las enseñanzas islámicas.

El legado de Elías, con su firme dedicación a la fe y su valentía frente a la opresión religiosa, sigue siendo un modelo de resistencia y espiritualidad para millones de creyentes en todo el mundo.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Elías (ca. 860 a.C.). El profeta que desafió a los dioses de su tiempo". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/elias2 [consulta: 12 de febrero de 2026].