Juanita Cruz (1917-1981): La pionera del toreo femenino que marcó la historia

Juanita Cruz, nacida como Juana Cruz de la Casa el 12 de febrero de 1917 en Madrid, es una de las figuras más emblemáticas de la historia del toreo, destacando por su valentía, destreza y trayectoria en un mundo dominado por hombres. A lo largo de su carrera, consiguió romper barreras y demostrar que las mujeres también podían destacar en la arena de la plaza de toros. Su historia, marcada por los altibajos de la época y los prejuicios sociales, la convierte en una de las matadoras de toros más recordadas y admiradas, no solo por su valentía sino por la forma en que reivindicó el papel femenino en un arte tradicionalmente masculino.

Orígenes y contexto histórico

Juanita Cruz nació en un humilde patio de vecinos en Madrid, un lugar que, sin duda, la marcó para toda su vida. Creció rodeada de un ambiente taurino, ya que las hijas de los conserjes y carpinteros de la plaza de toros de Madrid también vivían en el mismo lugar. Fue en este entorno donde comenzó a forjar su pasión por el toreo, acompañando a sus amigas a las fiestas taurinas en la Plaza de Toros de la Calle Alcalá. La joven, sin recibir una formación formal en el arte del toreo, se nutrió de las lecciones observacionales de los más grandes toreros de su tiempo. De esta manera, y con el toreo de salón como su único entrenamiento, comenzó a demostrar su capacidad innata para el arte de la tauromaquia.

Logros y contribuciones

A pesar de no contar con la formación oficial que muchos toreros requerían, Juanita Cruz supo ganarse el respeto del público y de los profesionales del toreo. En 1932, con tan solo 15 años, estoqueó su primer becerro en la plaza de toros de León. Aunque estaba anunciada solo como una exhibición femenina, el público, impresionado por su destreza, pidió que Juanita Cruz matara el becerro, lo que se convirtió en el primer gran paso hacia su consolidación como matadora profesional. Esta intervención fue clave para que decidiera dedicarse completamente al toreo, marcando el inicio de una carrera que la llevaría a ser una de las más relevantes en la historia del toreo femenino.

En 1933, con 16 años, debutó profesionalmente en la localidad cordobesa de Cabra. Allí, demostró su coraje y habilidad, lo que le permitió firmar contratos para continuar su carrera. En abril de 1934, mató dos novillos de la ganadería Gamero Cívico, lo que le dio gran notoriedad y la oportunidad de seguir avanzando en su carrera taurina. Fue durante ese mismo año cuando Juanita Cruz realizó un total de 53 paseíllos, lo que refleja su creciente éxito y popularidad en el mundo taurino.

El 5 de mayo de 1935, dio su gran salto al toreo profesional en una corrida picada en la plaza de toros de Granada, donde se enfrentó a reses de la ganadería de Augusto Perogordo. Esta actuación, junto con la oportunidad de torear en plazas importantes, como la Monumental de Las Ventas de Madrid en 1936, consolidó su presencia en el circuito taurino. Aquel día en Las Ventas, el público ovacionó su faena y la crítica reconoció su destreza, otorgándole uno de los apéndices auriculares más codiciados, abriéndole las puertas de muchas otras plazas.

Momentos clave en su carrera

A lo largo de su carrera, Juanita Cruz vivió una serie de momentos clave que marcaron su evolución y la consolidación de su figura como matadora de toros.

  1. 24 de junio de 1932: Su primera intervención como novillera, estoqueando un becerro en León.

  2. 16 de febrero de 1933: Su debut como matadora profesional en Cabra.

  3. 5 de mayo de 1935: Su debut en una corrida picada en la plaza de toros de Granada.

  4. 2 de abril de 1936: Su primer paseíllo en la plaza Monumental de Las Ventas.

  5. 17 de marzo de 1940: Recibe la alternativa de manos de Heriberto García Espejel en Fresnillo, México, convirtiéndose en la primera mujer torera en recibir la alternativa en Hispanoamérica.

En su trayectoria, la figura de Juanita Cruz fue una de las más admiradas en Hispanoamérica, donde continuó su carrera tras el estallido de la Guerra Civil en España. Durante su estancia en el continente, cosechó numerosos triunfos, destacando su presentación en plazas prestigiosas como El Toreo de México, y fue en este entorno donde encontró el respeto y reconocimiento que en su tierra natal le fue esquivo debido a la prohibición de torear a mujeres, restablecida por el régimen de Franco.

Relevancia actual

Juanita Cruz no solo marcó un hito en la historia del toreo femenino, sino que su valentía y determinación se siguen recordando como ejemplos de lucha contra la discriminación de género en uno de los ámbitos más machistas de la sociedad. Su legado sigue vivo tanto en el recuerdo de sus logros como en la inspiración que representa para mujeres que desean seguir su camino en el toreo o en otras disciplinas tradicionalmente dominadas por hombres.

A pesar de que la figura femenina en el toreo ha cobrado fuerza en las últimas décadas, con nombres como el de Cristina Sánchez o María José Martín, el impacto de Juanita Cruz en la historia taurina sigue siendo fundamental. Su historia, marcada por la elegancia, el coraje y la habilidad, es un referente para las futuras generaciones de mujeres que decidan enfrentar los desafíos de un mundo lleno de prejuicios.

El final de su carrera y su legado

El 17 de septiembre de 1947, Juanita Cruz cortó la coleta en la plaza de toros de La Paz, Bolivia, poniendo fin a una carrera que la había llevado a torear en cerca de setecientos festejos a lo largo de su vida. A diferencia de muchas otras figuras del toreo, la torera nunca fue gravemente herida por las reses, lo que contribuyó a su reputación como una de las matadoras más elegantes y técnicas de su época.

Después de retirarse del ruedo, regresó a España y se estableció en Madrid, donde vivió el resto de sus días hasta su muerte, ocurrida el 18 de mayo de 1981, debido a una dolencia cardíaca. Aunque su vida estuvo marcada por los desafíos, tanto dentro como fuera del ruedo, el legado de Juanita Cruz sigue siendo un símbolo de lucha y dedicación, y su nombre permanece en la memoria colectiva como un referente para las mujeres que quieren abrirse paso en campos tradicionalmente masculinos.

En su tiempo, Juanita Cruz no solo fue una gran matadora de toros, sino también un referente de la lucha por la igualdad de género en el mundo taurino. Con su valentía y dedicación, marcó un antes y un después, dejando una huella que, sin duda, perdurará en la historia del toreo.

Su vida y su carrera continúan siendo un ejemplo de que el arte del toreo no tiene género y que las mujeres, como ella, han jugado y siguen jugando un papel fundamental en la construcción de este fascinante universo.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Juanita Cruz (1917-1981): La pionera del toreo femenino que marcó la historia". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/cruz-de-la-casa-juana [consulta: 16 de marzo de 2026].