Armando Cotarelo y Valledor (1879–1950): El Renacimiento Gallego que Impulsó la Cultura Española y Gallega

Los Primeros Años y la Formación Intelectual de Cotarelo

Orígenes y Contexto Familiar

Armando Cotarelo y Valledor nació el 28 de diciembre de 1879 en Vega de Ribadeo, un pequeño pueblo que forma parte de la comarca asturiana, aunque, desde el punto de vista lingüístico y cultural, pertenece a Galicia. Fue hijo de Emilio Cotarelo, un hombre de notable prestigio intelectual y figura clave en el ámbito de la erudición en España. Desde su nacimiento, Cotarelo estuvo rodeado por una profunda herencia cultural, lo que marcó su temprana vocación por las letras y las ciencias.

A pesar de que su tierra natal era asturiana en términos administrativos, Cotarelo se consideraba, ante todo, gallego, ya que su familia pertenecía a un entorno gallego. Esta percepción de su identidad fue crucial a lo largo de su vida y se reflejó en su obra literaria, donde defendió y exaltó las raíces gallegas, convirtiéndose en una de las figuras más relevantes del renacimiento cultural gallego.

Formación Académica y Primeros Logros

Cotarelo comenzó sus estudios en Filosofía y Letras en Madrid, una decisión que marcaría su futuro intelectual. Durante su etapa universitaria, tuvo la oportunidad de sumergirse en el vasto mundo del pensamiento clásico, lo que fue clave para desarrollar sus capacidades tanto en la literatura española como en la gallega. En 1904, después de superar un arduo proceso de oposición, Cotarelo obtuvo la cátedra de Lengua y Literatura Española en la Universidad de Santiago, lo que le permitió dar inicio a una carrera docente que sería fundamental para la renovación de la vida universitaria en la ciudad.

La llegada de Cotarelo a la Universidad de Santiago supuso una auténtica revitalización de los estudios galleguistas. En una época en que la cultura gallega estaba algo relegada, Cotarelo hizo de la universidad un espacio vibrante de discusión intelectual, donde la lengua gallega y sus raíces literarias cobraron una nueva fuerza. Su trabajo y liderazgo dentro de la institución contribuyeron a que la universidad se convirtiera en un foco clave para la defensa y el fomento de la cultura gallega.

Los Primeros Pasos en la Academia y la Cultura Gallega

El compromiso de Cotarelo con la cultura gallega se consolidó rápidamente. En 1920, fue elegido miembro de la Real Academia Gallega, un reconocimiento a su labor en pro de la preservación y promoción de la lengua y la literatura gallega. Tres años después, en 1923, fue nombrado presidente del recién creado Instituto de Estudios Gallegos, un puesto que le permitió profundizar aún más en su labor académica y de defensa de la identidad gallega.

No solo se limitó a la academia, sino que también fue un gran defensor de la lengua gallega en el ámbito público, fomentando su uso en diversos contextos literarios y culturales. Esta faceta de Cotarelo como intelectual y líder cultural lo convirtió en un referente para la Galicia de su tiempo. En 1929, su trabajo fue reconocido por la Real Academia Española, donde fue elegido miembro numerario en representación de las letras gallegas, consolidando su estatus como uno de los grandes eruditos de su generación.

Un Polifacético Intelectual

Armando Cotarelo fue una de las figuras más polifacéticas de su tiempo, destacándose en un sinfín de disciplinas. A lo largo de su vida, cultivó el arte de la poesía, el teatro, la historia, la arqueología y la crítica literaria, entre otras áreas. Su vasta erudición y su incansable curiosidad por comprender el mundo lo convirtieron en un auténtico hombre del Renacimiento. Aunque la obra teatral de Cotarelo es quizás la que ha perdurado más en la memoria colectiva, también sobresale como novelista y poeta, con una vasta producción literaria que abarca tanto el gallego como el castellano.

En el ámbito del teatro, Cotarelo fue un verdadero impulsor de la escena gallega, especialmente en los años veinte. Varias de sus obras se estrenaron en los ambientes universitarios de Santiago, y él mismo participó activamente como director de escena y escenógrafo. Su teatro continuó la senda realista de su época, pero con una fuerte carga de drama poético, lo que lo convirtió en una figura innovadora dentro de la tradición teatral gallega. Obras como Trebón (1922), Sinxebra (1923) y Lubicán (1924) destacan por su riqueza lingüística y el profundo retrato psicológico de sus personajes.

La técnica teatral de Cotarelo se nutrió de su dominio del teatro clásico español, lo que le permitió crear obras que no solo reflejaban las tensiones sociales y culturales de su tiempo, sino que también poseían una notable sofisticación en cuanto a estructura y lenguaje. Su obra, que a menudo incluía pasajes en gallego, fue fundamental para dignificar el uso del idioma en las representaciones teatrales de la época, algo que fue alabado por figuras como el intelectual Filgueira Valverde.

Literatura en Castellano y Gallego: Novelas y Cuentos

La producción narrativa de Cotarelo abarcó tanto el gallego como el castellano. Una de sus obras más destacadas fue Memorias de un escolar de antaño, que consta de dos novelas que tienen como telón de fondo la Guerra de la Independencia española contra las tropas napoleónicas. A través de estas historias, Cotarelo ofreció una mirada literaria única sobre Galicia en ese período, contribuyendo de manera significativa al panorama literario gallego.

Su obra Contos de Nadal, colleitos de pobo (1927), una colección de relatos cortos escritos en gallego, refleja la vida y las tradiciones del pueblo gallego en su época. Este libro, junto con su novela El Pazo (1923), que se presenta en una versión bilingüe, es un claro ejemplo de su habilidad para mezclar el folclore y la literatura, presentando la lengua gallega como un vehículo perfecto para expresar las complejidades de la sociedad rural gallega.

Su Pasión por la Historia y las Ciencias

A lo largo de su vida, Cotarelo también se dedicó con pasión a la historia, la astronomía y la arqueología, lo que le permitió ampliar su esfera de influencia más allá de la literatura. En el campo de la astronomía, publicó trabajos como El Tratado de los cometas del Padre Casani y El misterio de la estrella, en los cuales aplicó su rigurosidad científica y su afán por entender los misterios del universo.

Su interés por la historia medieval y la heráldica lo llevó a publicar estudios de gran relevancia, como Historia crítica y documentada de la vida y acciones de Alfonso III el Magno (1933), que se convirtió en una obra fundamental para el estudio de la historia asturiana. Cotarelo también incursionó en la crítica de arte, con importantes trabajos sobre la Exposición Rosales y el Arte gallego, consolidando su reputación como un erudito de múltiples facetas.

Legado Filológico y su Influencia en la Lengua Gallega

Una de las áreas donde Cotarelo dejó una huella más profunda fue en el campo de la filología. Su obra sobre la literatura gallega, como el Cancionero de Payo Gómez Chariño y sus estudios sobre el Cervantes, lo posicionaron como uno de los grandes estudiosos de la lengua y literatura españolas de su tiempo. Su obra El Teatro de Cervantes (1915) sigue siendo una de las referencias imprescindibles para el estudio de la obra teatral de Miguel de Cervantes.

En cuanto a la lengua gallega, Cotarelo fue un ferviente defensor de su uso y divulgación, llevando a cabo trabajos filológicos que permitieron una mejor comprensión y valorización de la lengua gallega en el contexto académico y literario. Su obra filológica es un testimonio del amor que sentía por Galicia y su cultura, y su influencia perdura en los estudios literarios gallegos.

Últimos Años y Reconocimientos

El reconocimiento académico a lo largo de su vida fue significativo. En 1939, Cotarelo fue nombrado Catedrático de Filología Galaico-Portuguesa en la Universidad Central de Madrid, un cargo que le permitió continuar con su labor de promoción de la lengua gallega en el ámbito académico. En 1942, fue elegido miembro de la Real Academia de la Historia, y su trabajo fue reconocido en varias ocasiones por instituciones académicas de prestigio.

Cotarelo murió en Madrid el 8 de diciembre de 1950, dejando un legado literario y académico que sigue siendo relevante en la actualidad. Su vida, dedicada al estudio y la promoción de la cultura gallega y española, lo convierte en una de las figuras más destacadas del renacimiento cultural gallego del siglo XX.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Armando Cotarelo y Valledor (1879–1950): El Renacimiento Gallego que Impulsó la Cultura Española y Gallega". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/cotarelo-y-valledor-armando [consulta: 17 de febrero de 2026].