Pelegrín Clavé (1810-1880). El pintor que dejó su huella en México a través del arte clasicista
Pelegrín Clavé, uno de los pintores más relevantes del siglo XIX, nació en Barcelona en 1810 y falleció en la misma ciudad en 1880. Su legado artístico abarca desde su pertenencia al grupo catalán Los Nazarenos hasta su notable paso por México, donde dejó una huella profunda en la pintura del país. En su obra se fusionan influencias académicas y un estilo clasicista con toques románticos, reflejando tanto la cultura española como los temas bíblicos que marcaron la pintura de la época.
Orígenes y contexto histórico
Pelegrín Clavé nació en Barcelona, una ciudad que, en el siglo XIX, estaba sumida en una efervescencia artística y cultural que también se reflejaba en el campo de la pintura. Desde joven mostró un talento especial para el arte, lo que le permitió estudiar en la prestigiosa Academia de San Jorge, centro artístico que formaba a los más destacados pintores de la época en España. Su formación no se limitó a la península, ya que, como pensionado, viajó a Roma, cuna del arte clásico, donde ingresó en la Academia de San Lucas.
Durante su estancia en Italia, Clavé se relacionó con los grandes exponentes del clasicismo y el Romanticismo, y fue en este periodo donde desarrolló una admiración por el trabajo del pintor alemán Johann Friedrich Overbeck. De hecho, la influencia de la pintura idealista alemana, representada por figuras como Overbeck, fue fundamental en la formación de su estilo artístico. Su vocación por el arte religioso y su interés en los temas bíblicos se reflejaron en sus obras más importantes.
Logros y contribuciones
En 1846, Clavé decidió embarcarse en una nueva etapa de su vida y se trasladó a México como Director de Pintura de la recién reorganizada Academia de San Carlos. Este fue un paso trascendental, ya que no solo marcó el inicio de una fructífera etapa creativa para él, sino también el impulso para una generación de pintores mexicanos que se formaron bajo su tutela. Durante su estancia en México, que se prolongó hasta 1868, se dedicó a difundir los principios del arte académico y a fortalecer el estilo clasicista, combinándolo con la ideología romántica que ya se había desarrollado en Europa.
Uno de los principales legados de Clavé en México fue la formación de dos grupos de discípulos a los que enseñó los principios del academicismo. Estos discípulos, entre los que destacan Santiago Rebull y José Salomé Pina, fueron cruciales para el desarrollo de la pintura en el país, ya que, al completar su formación en Europa, pudieron continuar con el proceso de enseñanza y difusión del arte clásico en México. La influencia de Clavé en ellos fue fundamental para la consolidación de un estilo artístico que se mantuvo vigente durante varias décadas.
Pelegrín Clavé no solo se dedicó a la enseñanza, sino que también dejó una amplia producción pictórica. Sus temas se centraron principalmente en escenas religiosas, inspiradas en pasajes del Antiguo Testamento y en la vida de Jesús. Obras como El Arca de Noé, Moisés en Raphidin y La Sagrada Familia, todas ellas influidas por su admiración por el arte alemán, se encuentran entre sus trabajos más destacados. También es importante mencionar su serie de retratos, los cuales constituyen una visión detallada de la sociedad mexicana de la época. En sus retratos, Clavé se mostró como un maestro del realismo, capturando con gran precisión la ropa, los accesorios y los detalles de las figuras que representaba.
Momentos clave
A lo largo de su vida, Pelegrín Clavé vivió diversos momentos que marcaron su carrera y su legado artístico. Entre los más relevantes se encuentran:
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Su llegada a México en 1846, donde desempeñó un papel crucial como director de la Academia de San Carlos y se encargó de formar a las nuevas generaciones de pintores.
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La influencia de Johann Friedrich Overbeck, cuya pintura idealista alemana fue fundamental para la evolución del estilo de Clavé.
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La competencia con Juan Cordero, otro pintor destacado en México, con quien compartió el interés por la pintura mural. Clavé llevó a cabo la decoración de varios espacios, aunque las obras de La Profesa, en las que participó, fueron destruidas en un incendio.
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El regreso a Barcelona en 1868, después de haber pasado más de dos décadas en México. Este retorno a su ciudad natal representó el cierre de un ciclo para el pintor.
Relevancia actual
Pelegrín Clavé, aunque ha sido eclipsado en muchas ocasiones por otros pintores de su época, sigue siendo una figura central en el estudio del arte del siglo XIX. Su estilo academicista y su enfoque en el retrato y la pintura religiosa dejaron una marca profunda en la pintura mexicana. Las obras que Clavé creó durante su estancia en México siguen siendo parte importante de las colecciones de arte del país, y su legado es valorado tanto en colecciones públicas como privadas.
A través de sus retratos, Clavé consiguió captar no solo la apariencia externa de los personajes, sino también algo de la esencia de la sociedad mexicana de mediados del siglo XIX. Esta habilidad de transmitir la individualidad y la riqueza de los detalles ha hecho que sus retratos sean admirados por su perfección técnica.
Aunque las pinturas de La Profesa, que Clavé realizó junto a sus discípulos, fueron destruidas en el incendio de la iglesia en 1915, su legado pictórico se conserva en varias colecciones y museos de México, donde su influencia sigue siendo un referente para las nuevas generaciones de artistas.
Algunas de sus obras más destacadas
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Locura de Isabel de Portugal (1846): Una de las composiciones más importantes de Clavé, en la que se refleja su dominio del estilo clasicista.
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La Primavera (1852): Una obra que se caracteriza por sus detalles meticulosos y su uso magistral de la luz y el color.
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La Señorita María Echeverría (1855): Retrato de una joven que muestra la delicadeza y el refinamiento de la sociedad mexicana de la época.
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Don José Bernardo Couto (1860): Retrato de un prominente personaje de la época, que refleja la maestría de Clavé para capturar la esencia de sus modelos.
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Bodegón de Recaudos (1865): Un ejemplo de su habilidad para pintar con realismo objetos y detalles cotidianos.
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Retrato de una dama mexicana (1868): Otro retrato significativo que muestra la clase social y el carácter de las mujeres mexicanas en la época.
Con una producción vasta y variada, Pelegrín Clavé sigue siendo un nombre esencial para entender el arte del siglo XIX, especialmente en México. Su capacidad para fusionar el arte clásico con el romántico le permitió dejar una huella perdurable en la historia del arte.
Bibliografía
RAMÍREZ ROJAS, Fausto: Arte del siglo XIX en la Ciudad de México. Madrid, 1984.
MCN Biografías, 2025. "Pelegrín Clavé (1810-1880). El pintor que dejó su huella en México a través del arte clasicista". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/clave-pelegrin [consulta: 9 de febrero de 2026].
