Josep Clarà Ayats (1878-1958). El escultor catalán que inmortalizó la serenidad del cuerpo humano
Josep Clarà Ayats fue uno de los escultores más destacados del panorama artístico español del siglo XX, reconocido por su estilo elegante y sereno, así como por su capacidad para fusionar la tradición clásica con las corrientes modernas de su tiempo. Su legado escultórico se conserva como una de las aportaciones más significativas del noucentisme catalán y continúa ejerciendo una fuerte influencia en generaciones posteriores de artistas.
Orígenes y contexto histórico
Nacido en Olot (Gerona) en 1878, Josep Clarà se formó en un entorno artístico muy influenciado por la escuela paisajista de su ciudad natal. Desde muy joven demostró un talento sobresaliente para el dibujo, lo que lo llevó a ingresar a los 13 años en la academia de arte local dirigida por José Berga Boix. Esta institución estaba fuertemente orientada hacia la enseñanza del paisaje, una especialidad muy desarrollada en la región gracias a la influencia de artistas naturalistas.
En 1897, Clarà tomó una decisión determinante: trasladarse a Toulouse para ampliar su formación. Allí ingresó en la Escuela de Bellas Artes, donde rápidamente se destacó en el área de la escultura, obteniendo premios consecutivos en los años 1897, 1898 y 1899. Su talento fue nuevamente reconocido en 1900 cuando recibió el Petit Prix del municipio de Toulouse por un bajorrelieve de Cincinato.
Sin embargo, su intento por obtener una pensión para estudiar en París fracasó. Esta circunstancia no lo detuvo. Decidido a avanzar en su carrera, se trasladó por su cuenta a París, donde comenzó a ganarse la vida con encargos de escultura y pintura, mientras se abría paso en el vibrante mundo artístico de la capital francesa.
Logros y contribuciones
Durante su estancia en París, Josep Clarà estableció contacto con algunas de las figuras más influyentes del arte europeo de la época. Fue presentado a Auguste Rodin, uno de los máximos exponentes de la escultura moderna, y trabajó en el taller de Louis-Ernest Barrias. Estas experiencias reforzaron su orientación hacia un arte profundamente humanista y armonioso, en el que el cuerpo humano se convertía en el centro de la expresión artística.
Uno de sus primeros grandes encargos fue la realización de la estatuaria del Casino de Montecarlo en 1906. Este proyecto marcó el inicio de una etapa de reconocimiento y éxito internacional que lo consolidó como uno de los escultores más solicitados del momento. Desde su taller en la avenida Malakoff, en París, comenzaron a sucederse los encargos y exposiciones que lo catapultaron a la fama.
Entre sus contribuciones más destacadas se encuentra su capacidad para reinterpretar la escultura clásica desde una perspectiva moderna. Clarà evitó el dramatismo excesivo y el gesto exagerado, apostando por una escultura más contenida y serena. Su estilo se convirtió en una de las expresiones más representativas del noucentisme, un movimiento artístico y cultural que surgió en Cataluña como reacción al modernismo, promoviendo el equilibrio, la racionalidad y la belleza ideal.
Momentos clave
A lo largo de su carrera, Josep Clarà vivió una serie de hitos que definieron su trayectoria artística:
-
1906: Realiza la estatuaria del Casino de Montecarlo.
-
1910: Su obra La diosa, considerada su creación más emblemática, recibe la primera medalla en la Exposición Nacional de Madrid.
-
1911-1912: Triunfa en importantes exposiciones en París, Roma y Amsterdam.
-
1913: Presenta en Barcelona una serie de dibujos de Isadora Duncan, en los que muestra su maestría en la representación del movimiento y la anatomía.
-
1920: Participa en la Exposición Nacional de Bellas Artes con la obra Serenidad, símbolo de su estilo escultórico depurado y solemne.
-
1930: Realiza un viaje a Grecia, donde profundiza en su estudio de la escultura clásica.
-
1932: Se instala definitivamente en Barcelona, desde donde continuaría su actividad artística hasta su muerte.
Además de sus obras más conocidas, Clarà produjo un conjunto significativo de esculturas y retratos que muestran la amplitud de su repertorio:
-
Desnudos masculinos idealizados
-
San Benito sedente del monasterio de Montserrat
-
Bustos de Lulio, Exímeno y Luis Vives por encargo del Instituto d’Estudis Catalans
-
Retrato de Eugenio d’Ors
-
La voluntad, pieza que le permitió su ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando
Relevancia actual
La huella de Josep Clarà en el arte contemporáneo es profunda y duradera. Su obra, marcada por la armonía, la serenidad y el equilibrio, sigue siendo un referente en la escultura moderna, especialmente en el ámbito catalán. A diferencia de otros artistas contemporáneos que se dejaron llevar por la experimentación radical, Clarà mantuvo siempre un compromiso con la forma y el contenido clásico, lo cual ha permitido que su trabajo conserve una vigencia atemporal.
Uno de los elementos más destacados de su legado es el Museo Clarà en Barcelona, inaugurado en 1969. Este museo alberga una importante colección de esculturas, dibujos y documentos del artista, y constituye un espacio fundamental para la comprensión de su trayectoria. Su existencia es una prueba tangible del reconocimiento institucional y social que ha recibido su obra a lo largo del tiempo.
Su influencia también se hace sentir en el ámbito pedagógico y museístico. Escuelas de arte, conservatorios y universidades continúan estudiando su estilo como ejemplo paradigmático de cómo la escultura puede expresar emociones profundas sin recurrir al exceso ni a la distorsión. Clarà demostró que la belleza del cuerpo humano, tratada con respeto y sensibilidad, puede ser el vehículo ideal para transmitir ideas universales de serenidad, fuerza y equilibrio.
En el contexto catalán, su figura se ha consolidado como una de las más importantes del noucentisme, junto a otros creadores como Joaquim Sunyer o Eugenio d’Ors. Clarà no solo fue un escultor talentoso, sino también un símbolo de una época que buscaba redefinir la identidad cultural catalana a través del arte, el pensamiento y la estética.
Josep Clarà Ayats supo interpretar su tiempo sin renunciar a sus principios artísticos. Su obra permanece como un testimonio de la capacidad del arte para trascender modas y tendencias, anclándose en valores eternos como la belleza, la proporción y la serenidad.
MCN Biografías, 2025. "Josep Clarà Ayats (1878-1958). El escultor catalán que inmortalizó la serenidad del cuerpo humano". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/clara-ayats-jose [consulta: 15 de febrero de 2026].
